Agricultores fraudulentos espantan a inversionistas

El empresario algodonero, Óscar Mauricio Treviño Valdez, denuncia que en La Laguna no existe vigilancia por parte de las autoridades competentes para evitar engaños.
Estas malas prácticas provocan un desabasto en las algodoneras locales.
Estas malas prácticas provocan un desabasto en las algodoneras locales. (Martín Piña)

Torreón, Coahuila

Óscar Mauricio Treviño Valdez, director general de Fibras Internacionales Treviño y Asociados (FITA) y despepitadora del Cántabro, denunció que en La Laguna no hay una vigilancia por parte de las autoridades competentes para evitar la existencia de agricultores fraudulentos, ya que las algodoneras les financian para que se cultive y luego no les pagan con algodón.

Por ello, pidió a las autoridades estatales crear programas como los que se realizan en Durango con el frijol, para que se establezca un precio fijo de compra, para que los productores y empresarios salgan beneficiados, de lo contrario las malas prácticas y vicios de los algodoneros sociales llevarán a la extinción del cultivo en La Laguna.

Las pocas empresas algodoneras que persisten en la región, se resisten a dejar morir el cultivo que le dio gloria a la región Laguna.

"Urge que las dependencias de gobierno se involucren más en la actividad del cultivo del algodón en la región, desgraciadamente por falta de vigilancia existen actividades que realizan los agricultores  desviando el algodón y esto conlleva a defraudar a la empresa que les financió dinero para comprar la semilla y lo necesario para el cultivo".

La otra parte de estos malos procedimientos son los despepites que reciben ese algodón que se desvió, pues mientras exista quien les compre el algodón que ya estaba pactado con las algodoneras, los agricultores seguirán haciendo estas malas prácticas que lo único que hacen es cerrar las puertas al productor local, señaló.

"De ahí la importancia de la vigilancia por parte de las autoridades gubernamentales para que se apliquen las leyes y se respeten los contratos previos", advirtió el algodonero.

Agregó que es apremiante que se sancione a las plantas despepitadoras que fomentan la deslealtad y el coyotaje regional, pues los revendedores se llevan de la región de 100 a 200 pacas por mes. Estas malas prácticas provocan un desabasto en las algodoneras locales, obligando a los empresarios laguneros a importar la fibra de Estados Unidos.

"Sale más rentable importar algodón de Memphis,Tennessee, que movilizar el algodón de San Pedro, son las malas prácticas de los productores lo que hace que se le cierren las puertas a los laguneros, en el centro y sur del país no quieren saber nada de lidiar con los coterráneos".