Poco registro del paso de Reyes en Monterrey

El pensador mexicano se fue muy joven de la ciudad y solamente venía de vacaciones, pero más como un visitante, recuerda Víctor Barrera Enderle.
Un pequeño busto en el sitio registra su estancia.
Un pequeño busto en el sitio registra su estancia. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

De camino por la calle Padre Mier, un toldo se sujeta del pedestal que marca el sitio donde alguna vez estuvo la casa de Alfonso Reyes Ochoa.

“Alfonso Reyes nació el 17 de mayo de 1889. En este sitio, que fue casa de sus padres. Mayo 17 de 1960”, indica una de las tres placas y un pequeño busto que hay como único registro de que en dicho sitio nació uno de los escritores más importantes de la primera mitad del siglo XX.

Calles más adelante, sobre Hidalgo antes de llegar a Juárez, un amplio estacionamiento sustituyó a la gran casona donde el ex gobernador Bernardo Reyes vivió con su familia. En ese sitio, no hay registro del hecho.

El ensayista Víctor Barrera Enderle refiere que el legado de Alfonso Reyes para la ciudad está en su literatura, pero ¿cómo correspondió Monterrey a reconocer a uno de sus máximos escritores?

“El Monterrey de Reyes desapareció hace mucho, quedó sepultado por esta misma antropofagia del modernismo regiomontano”, refiere Barrera Enderle, autor del ensayo De la amistad literaria, una correspondencia entre Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña.

Mientras que en el imaginario literario se encuentran gracias a  los esfuerzos de la Capilla Alfonsina de la UANL y de la Cátedra Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey, que promueven desde diversos puntos de vista el legado literario del pensador regiomontano.

Corta presencia

Alfonso Reyes Ochoa nace un 17 de mayo de 1889 en la ciudad de Monterrey. Hijo del general Bernardo Reyes y de Aurelia de Ochoa-Garibay, siendo el noveno de los 12 hermanos.

Sus primeros años de vida transcurrieron entre la plaza Simón Bolívar, donde hoy comienza el pasaje comercial Morelos, o bien entre sus primeros cursos en colegios de la ciudad para después ingresar al Colegio Civil, convertido hoy en Centro Cultural Universitario.

Con la llegada de la juventud emprende su viaje a la Ciudad de México, donde se recibe de la Facultad de Derecho. Encabezaría el movimiento intelectual Ateneo de la Juventud, junto a otros referentes de la intelectualidad mexicana como José Vasconcelos o Antonio Caso.

“Reyes se fue muy joven de Monterrey, venía a la ciudad en vacaciones pero más como un visitante. Después de su exilio regresa mucho después a México y claro a la ciudad. Leyendo las crónicas de la época ya lo reciben como una celebridad”, recuerda Enderle.

Siguiendo el paso de Alfonso Reyes por el Monterrey moderno, son pocas las pistas que se pueden rescatar. Aún se conserva el Gran Hotel Ancira donde se hospedaba, así como el Colegio Civil Centro Cultural Universitario, donde impartió cátedra.

Otro vestigio, aunque alejado, es la casa que su padre mandó construir en la zona veraniega de El Mirador, en lo alto del
cerro.

Hoy en día este conjunto habitacional se sabe pertenece a un privado.

Casa del escritor

Como en ciudades del mundo y de México, las habitaciones donde vivieron sus más reconocidos escritores se preservan y convierten en museo.

Así Víctor Barrera Enderle recuerda a París con la casa de Víctor Hugo, a Cuba con Lezama Lima o José Martí; incluso en la Casa del Poeta-Ramón López Velarde, en San Luis Potosí.

“Aquí desapareció la casa que Reyes asumió como suya, la de la calle Degollado, hoy Hidalgo. Alfonso Reyes es un autor universal pero también local, las referencias a la ciudad son fundamentales. Estando en París añora el sol de Monterrey, por supuesto que lo añoraba’”, agrega.