“Nosotros no estamos tan alejados de la mano de Dios”

Con la artesanía mueblera tienen ellos una buena fuente de trabajo permanente, lo que les ayuda a verse como una gran familia unida.
Pita Castillo Martínez se siente orgullosa de ser artesana.
Pita Castillo Martínez se siente orgullosa de ser artesana. (Jesús Guerrero)

Antiguo Morelos

Quizá uno de los lugares más importantes, económicamente hablando, de Antiguo Morelos, sea la localidad de Fortines, el cual cuenta con un aproximado de 1372 habitantes y está situado a 260 metros de altitud.Al hablar de Antiguo Morelos, se tiene que saber que el municipio está integrado por 136 localidades, se encuentran: Antiguo Morelos (Cabecera Municipal), Fortines, Praxedis Guerrero, Las Flores, Emiliano Zapata, México Libre, San Isidro, Pueblo Viejo, El Refugio, El Sauz y Lic. Adolfo López Mateos.

En la comunidad de El Fortín, perteneciente al municipio de Antiguo Morelos, Tamaulipas, no existe ninguno de sus habitantes que prescinda de sobrevivir de la manufactura mueblera, actividad que desarrollan casi la totalidad de sus cinco mil habitantes; trabajo en acuerdo comunitario que los ha llevado a exportar sus tejidos textiles más allá de las fronteras de México, y que abala la calidad de la artesanía local.Los hermanos Pita y Alfredo Castillo Martínez, han encontrado en la elaboración de muebles artesanales, no solo una forma de vida, sino de contrarrestar  los efectos de la crisis: “aquí no padecemos por falta de trabajo, toda la familia está metida en la elaboración de este tipo de muebles”, dice la mujer que conoce más de cinco tejidos diferentes.

“Están hechos de palma, el tejido de palma es una tradición de Fortines, de decenas de familias que se dedican en el trabajo del tejido, sí, pero no sólo eso. Mira por ejemplo, mi hermano se dedica a la carpintería y mientras él hace la estructura del sillón, yo me encargo del tejido”, dice.Explica que el tejido más sencillo no es mayor problema, pero de allí van saliendo los más elaborados: “Allí si hay que ir contando cada uno de los puntos, es como si fuera un tejido de aguja de gancho se tiene que ir contando, para que no se vayan errores en las formas y las vistas”.

HAY TRABAJO PARA TODOS

En la comunidad de Fortines, por semana salen un promedio de mil sillones para la venta: trabajan bordados para sillones tipo Confidente, sencillos y mesitas de centro.

El precio un juego completo, llega alcanzar de 2 mil 250 a 2 mil 500  pesos, dependiendo del trabajo, aproximadamente.“Nosotros somos una comunidad pequeña, pero donde hay trabajo para todos; afortunadamente no estamos abandonados de la mano de Dios. Aquí hay trabajo para toda la familia desde el  más grande hasta el más chico.Y vienen de todas partes del país y fuera de él, en busca de nuestro trabajo.Pero también se dedican a pedidos especiales como sillas tejidas, camas, muebles para alberca y un sinfín de utensilios que les llevan con base de metal, madera o cuero. Mismas que les llevan en grandes cantidades extranjeros para que se los trabajen forrándolos con tejido de palma.

“En Fortines no hay lugar para el ocio; cuando la labor del campo termina, entonces se empieza a trabajar con los muebles artesanales; es muy bonito poder ver que así como desde niños empiezan a trabajar el tejido de palma”, comenta Payo Castillo.Dicen que la tradición viene de antaño, primero se le enseña a tejer en el bordado a los propios dentro de la comunidad, para después, estos mismos le enseñen a los que vienen.“Yo empecé desde los trece años a tejer” agrega Rita, con orgullo, agregando que la familia ha adoptado, como en toda la comunidad, un trabajo colectivo: “Mi hermano Payo, no teje, él hace los muebles de madera de Cerón y un poco más económico de madera de Tenaza, y nosotros los tejemos, se trata de un verdadero  trabajo artesanal”.