CRÓNICA | POR SAMUEL HERNÁNDEZ

“A través del alcoholismo perdí a mi familia; a mi hija y mi ex marido...”

La joven mujer se enfrenta a recuerdos amargos por su afi ción a la bebida, sufriendo hasta abuso sexual

Integrante de Alcohólicos Anónimos.
Integrante de Alcohólicos Anónimos. (Samuel Hernández)

Tuxpan

Los recuerdos amargos vividos durante 15 años en los que estuvo sumida en el alcohol, siguen en la memoria de Maricruz -le llamaremos así para contar su historia, por el anonimato que guarda-, ahora integrante de Alcohólicos Anónimos.

La joven mujer de 27 años de edad, miembro de la agrupación AA en Tuxpan, recuerda con el dolor fijado en su rostro el abuso sexual a la que fue objeto, además de la pérdida de la familia entre ellas su esposo e hija como parte de los recuerdos amargos que la dejó estar sumida en el alcoholismo.

"Son recuerdos muy feos y amargos porque a través de mi alcoholismo perdí a mi familia, a mi hija a mi ex marido, perdí trabajo y fui abusada sexualmente, como parte de muchas cosas que enfrente y al recordar duelen porque son cosas que por no entender y no querer dejar de beber tuve que experimentar", relata la joven originaría de Puebla pero que ahora radica en Tuxpan.

Recuerda que el primer consumo de alcohol los realizó cuando tenía 12 años de edad, ingirió cerveza y tequila, motivado por problemas familiares que enfrentó con sus padres, donde la violencia intrafamiliar era parte de su vida con un padre alcohólico que maltrataba a su madre.

"Por muchas cosas..., pero lo que más me daba curiosidad era saber qué se sentía beber, porque veía a mi padre tomar y quería experimentar lo que sentía para compararme con él, en esa infancia triste que se prolongó hasta mi juventud con el abandono de mis padres, que viví yo como persona", narra la joven integrante de AA.

Mientras platica se aprecia el remordimiento de su rostro y en sus manos, el nerviosismo, producto de una persona enferma por el alcohol.

Cuenta que perdió a su esposo y a su hija; que se separaron de ella a consecuencia del alcoholismo, separaciones que se volvieron crónicas.

En dos ocasiones las hubo con dos parejas más, con quienes vivió, pero que producto de su enfermedad no la soportaron.

La mujer dice que por su grado de alcoholismo -que la llevó también a que fuera obligada a internarse en cuatro instituciones de atención en adicciones-, decide integrase a Alcohólicos Anónimos, tiempo en el que no ha probado ninguna sustancia embriagante y en el que asiste a doble A de manera voluntaria, sabiendo que ha encontrado la voluntad para dejar la bebida.

"Anteriormente me encerraron en instituciones de atención a adicciones por medio de mi familia pero eso a mí no me gustaba y ahora que decido ir a Alcohólicos Anónimos puedo decir que de manera diaria tengo una medicina para dejar de beber lo que se ha prolongado en tres meses tiempo que llevo en AA", refiere la mujer mientras es cobijada por sus compañeros ex alcohólicos muchos de ellos mayores de edad que han encontrado en esa agrupación una solución para dejar el alcohol.

La alcohólica, narra llegó hasta consumir el tonaya- bebida a base de mezcal de baja calidad, de esa manera es conocida por los alcohólicos-, deja claro, que llegó al límite de reconocer que por sí misma no podía dejar las bebidas alcohólicas por ello se refugió en AA donde recibe terapias psicológicas, espirituales y emocionales para controlar su alcoholismo, que sabe, que es una enfermedad que le tocó para siempre.

En el intento buscó golpear a sus padres, y el abuso sexual a la que fue objeto cuando andaba alcohólica, fue de las cosas que la han dejado marcada por ser víctima de esa enfermedad que no conoce de clases sociales, económicas y religión.

Maricruz dice que el alcoholismo conlleva numerosas problemáticas económicas, psicológicas, físicas y emocionales, pero que esta enfermedad tiene cura, reconociendo que se es alcohólico y buscando ayuda como lo puede ser Alcohólicos Anónimos.