Alcalde de PV interrumpe sesión y aval a reforma electoral queda en el aire

Atribuyó la postura de los regidores a un posible desacuerdo entre la fracción priísta con el gobernador.

Puerto Vallarta

El presidente municipal Ramón Guerrero Martínez suspendió la sesión extraordinaria de ayuntamiento de Puerto Vallarta cuando los regidores de oposición pretendían anularla por considerar que fue convocada de manera ilegal. Por ello, quedaron en suspenso las aprobaciones de la reforma electoral del estado y la modificación del primer convenio sobre el mando único de la policía estatal.
 
Cuando se declaró instalada la sesión, el regidor Miguel Ángel Yerena Ruiz señaló al alcalde que el encargado de despacho de la Secretaría General, Víctor Manuel Bernal Aréchiga, no podía sentarse en el pleno al ser su nombramiento ilegal y que otra vez incurrió en convocar ilícitamente a una sesión extraordinaria.
 
Explicó que los puntos a tratarse “no cuadran dentro del numeral 29 de la Ley de Gobierno para ser extraordinaria”, en tanto que Víctor Bernal no tiene personalidad para integrarse al cabildo derivado de la suspensión del juicio de amparo promovido por el señor Antonio Pinto Rodríguez.
 
“Eso nos conllevaría a los regidores a cometer una violación de manera colectiva y unilateral, salvo con la idea de caminar con voluntad política y me muestre a mí en lo particular un desistimiento del juicio de amparo presentado por Pinto”, advirtió. Por ello, 9 de los 17 ediles se opondrían a que se realizara la sesión.

Ramón Guerrero respondió que fue el propio gobernador Aristóteles Sandoval quien, por medio del Secretario General de Gobierno, Roberto López, le solicitó convocar de forma extraordinaria para abordar esos dos únicos temas: la reforma electoral y la modificación del primer convenio sobre el mando único de la policía estatal.
 
“Quisiera poner como antecedentes el que 85 municipios de Jalisco celebraron de manera extraordinaria para sacar la reforma electoral y fue procedente y todos mostraron voluntad política. Entonces sí sería irregularidad el convocar a sesión ordinaria, pero es un tema de argucia y argumentación que se trata única y exclusivamente de obstaculizar”.

Atribuyó la postura de los regidores a un posible desacuerdo entre la fracción priístas con el gobernador, tras lo cual expresó: “Para no ser irresponsables, hasta que ustedes se pongan de acuerdo y definan la forma con el señor Gobernador para que salga esta propuesta damos por concluida esta sesión, buenos días”.

 Entonces, molesto, sin dar tiempo a que los ediles opositores votaran contra la celebración de la sesión, se levantó y se metió a su oficina. Ni ocho minutos duró la sesión.
 
Algunos regidores alcanzaron a reclamarle, a gritos, la postura que adoptó. Le recriminaron que ha perdido el control del Ayuntamiento y por eso su actitud.
 

Más tarde, en un comunicado, el Ayuntamiento señaló que en su fracción II, el artículo 29 de la Ley de Gobierno y Administración Pública del estado establece que: Son sesiones extraordinarias las que se celebran para tratar asuntos urgentes relacionados con la atención de los servicios públicos indispensables para la población; en este caso enfocado al tema de la seguridad.

En tanto que el numeral 31 del Reglamento Orgánico de Gobierno y la Administración Pública del Municipio, señala de forma textual: “Las sesiones extraordinarias son aquellas que se celebran para tratar asuntos de justificada urgencia, y aquellas que se efectúen para elegir al Presidente Municipal interino o sustituto, en los casos previstos por la ley. Deben ser convocadas con la anticipación mínima que sea razonable para garantizar que todos los integrantes del Ayuntamiento sean debidamente citados”.

Por ello, agregó, era procedente la sesión.