CRÓNICA | POR JESÚS GARCÍA

“Ya no quiero regresar a la casa con mis suegros”

El gimnasio El Mexicano no sólo es refugio temporal por el frente frío no. 33, sino para una madre víctima de violencia.

Los menores juegan al interior del gimnasio ahora albergue en Madero.
Los menores juegan al interior del gimnasio ahora albergue en Madero. (Jesús Jiménez)

Ciudad Madero

El eco de risas juguetonas en un reducido anexo del gimnasio "El Mexicano" de Madero, que funge como albergue temporal de invierno, no solamente son el saldo del frente frío 33, si no que es la evidencia de cómo una madre con sus hijos abandona un hogar a causa de la violencia.

El salón destinado para la práctica del karate do del gimnasio ubicado en la colonia Vicente Guerrero, fue el hogar para 9 personas en situación de calle, pero entre éstas, sobresale Lilia Llovera, una mujer de 25 años y sus dos hijos pequeños, quienes tuvieron que huir de su hogar.

La joven mujer relató que tras una discusión con sus suegros, quienes habitan en la colonia Emiliano Zapata, tuvo que abandonar la que hasta ese momento era su casa con sus hijos Juan Daniel y Jesús Alejandro, de 3 y 6 años respectivamente.

"Pasó que ella, mi suegra, me mandó a la tienda para comprar unas pastillas y entonces fui y me tardé como 15 o 20 minutos en buscar la medicina que me encargó. Cuando llegué me hizo un chango y comenzamos a pelear.

Después le pedí que me diera a mis hijos para irme con mi mamá, en el momento en el que iba a abrir la puerta él (el suegro) me aventó.

Traigo un golpe aquí, mire (mientras se señala la cabeza)", explicó la mujer, con evidentes dificultades de hilar frases.

Tras el incidente, el mismo sábado a las 11 de la noche andaba por las calles de Madero con sus hijos de la mano, y lo primero en lo que pensó es en acudir al DIF, pero no la pudieron atender y la mandaron al refugio temporal de invierno.

Allí, con una sudadera azul y un pants gris, la temerosa mujer explica cómo llegó hasta ahí, mientras que los niños corren, brincan y salta por las colchonetas que Protección Civil ha dispuesto para la gente que acuda a dicho albergue.

"Yo no quiero llegar a los extremos, demandas y todo eso, yo no quiero que me quiten a los niños, quiero estar en un lugar tranquilo y sin ningún problema", expuso Lilia, con ojos llorosos y reconociendo el temor por lo que pueda pasar.

Contó que su pareja es velador y en el momento en el que ocurrieron las cosas, la discusión con sus suegros, se encontraba trabajando. No duda en que la buscarán; sin embargo, ella no quiere regresar a vivir lo mismo una y otra vez, ya que no ha sido la única ocasión que sufre agresiones.

La desesperación de esta madre de familia fue tanta que decidió abandonar el techo que su familia política le proporcionó a pesar de que uno de sus hijos estaba enfermo, pues tenía un cuadro de fiebre que tuvo que ser controlado con medicamento.

Por lo pronto, la familia espera el apoyo del DIF Madero y se les puede observar disfrutar de los entrenamientos de gimnasia rítmica que se realizan al interior de dicho gimnasio, al menos a los niños que corren sin rumbo por la duela.

"Ya no quiero regresar con mis suegros, sé que ellos me van a buscar y yo quiero estar en la casa de mi mamá, pero para eso requiero que me apoyen, espero que el DIF lo pueda hacer, por mis hijos", exclamó.