Un virus nos recuerda el 2009

Aunque la situación es distinta a la que se vivió en el 2009 con el AH1N1, en los lugares de trabajo y los centros de salud regresaron los saludos de codo a codo, o de cadera contra cadera... más ...

León, GTO.

Súbitamente, mientras espera el verde del semáforo, un hombre se queda ciego. Su mal es contagioso y provoca una pandemia de tintes apocalípticos y por momentos surrealista. Es "Ensayo sobre la ceguera", novela del portugués José Saramago, una historia que nos remite a lo que ocurrió en abril de 2009. Y que hoy nos refresca la memoria.

De la preocupación, Minerva López no pegó el ojo en toda la noche. Se levantó a las 4:45 de la mañana para llevar a Yahaira, su hija, al Centro de Salud. La pequeña de 5 años de edad estuvo tosiendo y se frota mucho sus ojitos. Ha comido poco desde hace varios días. Tiene algunos de los síntomas que las noticias atribuyen a la influenza. Afortunadamente los médicos le aseguran que se trata sólo de un mal viral que se controla con unas gotitas de Paracetamol, un antihistamínico y reposo. Su caso, síntomas más, síntomas menos es el de másenfermos que hacen filas desde temprano afuera delos nosocomios públicos yde las farmacias de la botarga "similar". La misma situación de cientos de leoneses. Al primer estornudo, flujo nasal o dolor de cabeza sienten que han sido atacados por el virus de la influenza.La preocupación llegó a los empleados de los centros de salud, quienes han instalado cercos sanitarios para que los pacientes con síntomas de enfermedades respiratorias no tengan contacto con el resto de los enfermos.

El piso 1 de la Clínica de Especialidades T1 del IMSS se encuentra aislado. Está destinado a la atención de enfermos con males respiratorios. Hay neumonía atípica, bronquitis, enfisema, tuberculosis, faringitis crónica... e influenza. Como para no invocar al monstruo, nadie dice AH1N1, pero el tema está en el aire. Los cuidados se reforzaron. El grueso de los camilleros, enfermeras, médicos, guardias y personal administrativo usan cubrebocas. "Es peor que en 2009", confiesa un enfermero a condición de anonimato.La contingencia representa más trabajo para el personal del hospital. Los pacientes entubados demandan una atención especial. Las filas en las farmacias de las UMF's (Unidad Médica de Atención Familiar) son largas y las salas de espera están llenas. Incluso hay menos vendedores ambulantes tratando de colarse en las instalaciones. La veda para acceder a las instalaciones es más rigurosa que de costumbre.Yahaira se olvidará pronto de los malestares, pero la vida para Minerva, se torna dura. En su situación de madre soltera ha tenido que pedir permiso para faltar en su puesto como adornadora en la fábrica de calzado para cuidar a su pequeña. Aún no sabe si le serán descontados los días de ausencia o si la despedirán. Lo que más le preocupa es que no tiene sitio para dejar a su criatura durante la convalecencia. La vecina que le echaba la mano se ha negado a hacerse cargo de la pequeña.Con más hijos que cuidar y una paranoia resucitada, nadie quiere meter a su casa a alguien que le escurra moco por la nariz. La gripe se ha convertido de un día a otro en el mal más temido, en el villano de la película.

Las horas pasan lentamente en la casa de los Ramírez Ortiz, familia de clase media avecindada en la tradicional colonia Las Margaritas. Mario y Rodrigo, los hijos de 12 y 11 años han roto ya una ventana, descompuesto el horno de microondas y matado a dos de los tres peces que tenían. Apenas Esther, su madre, se estaba acostumbrando a su rutina de reina del hogar, luego de soportarlos durante las vacaciones navideñas. Justo al regreso de vacaciones han tenido que faltar a la escuela para evitar la propagación de virus. Prefiere mantenerlos en casa para no exponerlos a lugares abiertos. El monstruo le tiene miedo a una milimétrica cepa.

Doña Guadalupe suele vender donas en la Estación de la Estación Delta del Sistema de Transporte Integral. Además de "torear" a los inspectores de Mercados, hoy ha tenido que lidiar con las bajas ventas y menos gente, a pesar de ser "hora pico". Los cubrebocas comienzan a brotar y a reducir su stock en las farmacias. El Starbucks de Centro Max vende bien el té y chocolate. Y entre sus clientes no falta alguien con tos. Ahí acude a trabajar un par de horas al día y a concertar alguna cita Abel Galván, un ejecutivo de bienes y raíces que suele pedir un Venti Mocaccino con crema batida y chispas de chocolate.Con su traje color paja de corte moderno y su cubrebocas al que le pintó una sonrisa dientona con un plumón, Abel busca un lugar que ofrezca internet y un café decente. A diferencia de 2009 las citas no se cancelan, a lo mucho se abrevian. Teatros, cines, museos, parques, restaurantes, bares, plazas, escuelas y la mismísima feria se ven poco concurridas. Hoy ya nadie cerró sus puertas, pero en muchos sitios desempolvaron los despachadores de gel antibacterial.Hace casi cuatro años José Ángel Cordova Villalobos, el ministro de Salud del país era el hombre más solicitado. Todos querían entrevistarlo. Sus ruedas de prensa fueron incluso más atendidas por los representantes de los medios, que las actividades del ex presidente Felipe Calderón. Hoy, a la distancia, se limita a exhortar a la ciudadanía a extremar precauciones. Los noticiarios y periódicosocupan sus espacios en hablar del virus y repiten y repiten las recomendaciones sanitarias.En un hecho inédito (otro), las autoridades estatales de extracción panista y los gobernantes municipales, priistas, coinciden en un tema: prevención.

A niveles macro, salvo pequeñas excepciones, los gobernantes de todos los niveles y banderas han dejado sus diferencias de lado para concentrarse en el tema.La situación es diferente a aquella mañana del 24 de abril de 2009. Entonces, después de la declaración de alerta pre pandémica por parte de las autoridades sanitarias, los ingresos de México por turismo extranjero cayeron 15.1%, consecuencia de la recesión económica mundial y del brote. El cálculo de la inversión federal para controlar y prevenir la propagación fue de 1,750 millones de pesos. El costo para México fue de 57,000 millones de pesos, 0.7 del Producto Interno Bruto y 67.5% del gasto del sector salud en 2009. Para febrero de 2010 se reportaron 1,032 muertos y 72,233 casos confirmados de AH1N1 en México. En Guanajuato murieron 18 en aquella crisis. El fin de la pandemia fue declarado el 10 de agosto de 2010 con un saldo de más de 18 mil muertos en el mundo.

Es enero de 2014 y estamos más informados, pero no menos vulnerables. La anécdota hilarante se repite en las oficinas. Surgen los saludos de codo a codo, o de cadera contra cadera. Por ahora la mano y los besos pueden... deben esperar.