Agua sin cultura, el gran fracaso

Urbanista destaca la necesidad de que se valore el recurso como eje del desarrollo de las ciudades
Hemos fallado en la comprensión de los significados vitales del agua como un recurso, señala experto
Hemos fallado en la comprensión de los significados vitales del agua como un recurso, señala experto (Especial)

Guadalajara

La falta creciente de agua en la región metropolitana de Guadalajara, al margen de los problemas técnicos y administrativos, revela la ausencia de una cultura que valore al recurso; “tal vez lo que ha fallado es la educación, la cultura, porque no hemos sabido utilizarla y darle sentido; hemos fallado en la valoración de este elemento vital”, sostiene el urbanista Jorge Fernández Acosta.

Pero son muchos más “los problemas asociados a la carencia del agua, y también derivados de su mala administración: hemos fallado en la gestión administrativa, porque finalmente parece ser que se quiere creer que el agua funciona a partir de límites y esquemas administrativos y políticos, cuando en realidad el agua opera en función de las cuencas hidrológicas, y que además se le debe considerar como un recurso finito aunque renovable, que la naturaleza se encarga de reabastecer […] la estamos desperdiciando constantemente, y no aprendemos a mejorar el uso que se hace de ella”, sostuvo.

Añadió: “hemos fallado en la comprensión de los significados vitales del agua como un recurso estratégico para la preservación de la vida, y esto redunda en que también hemos fallado en torno a las políticas públicas que pudieras utilizarse, que podrían coincidir en un mejor manejo y uso del recurso, y obviamente en la optimización de todo lo que implica atender las demandas de la población, lo que implica el tema del desarrollo urbano […] falla también la tecnología porque no hemos sabido adaptar los avances y las innovaciones , para un mejor manejo y conducción y tratamiento del agua, lo cual redunda en un agua de baja calidad, la gente no sabe apreciar todo lo que conlleve llevar el agua hasta el domicilio de las personas, pero que no se ha hecho con eficiencia y no se informa que lo que se cobra es para el abasto y la infraestructura”.

Es decir, el recurso es gratuito, pero la inversión lo pone al alcance de la población. “Debería estar entre los elementos prioritarios para entender su valor para la vida; hemos fallado como sociedad, porque no hemos sabido construir condiciones aptas para el mejor manejo del recurso; la verdad es un asunto de múltiples factores, principalmente culturales, pero también políticos y tecnológicos […] otro tema es que no entendemos es el costo del agua; nos parece, como sociedad, que el agua es muy barata y no la apreciamos, la gente no se da cuenta que un litro de agua cuesta en términos generales un centavo, es decir, un tinaco de mil litros cuesta 10 pesos, lo que significa que una persona invierte al año 720 pesos; el agua es muy barata, aun con la opción de cobro por la conducción del recurso, y sin embargo estamos dispuestos a pagar exorbitantes sumas de dinero por litros o garrafones de agua, o por aguas de marca. Sin embargo el agua la tiramos, la desperdiciamos, no entendemos ese dato tan elemental…”.

MC