Entre adversidad, cucapás buscan opciones para pescar

El terremoto del 2010 desapareció el camino por el que llegaban a la zona autorizada para captura de curvina, de la que obtienen su sustento anual

Tijuana

Aunque no hay camino desde que fue destruido por el terremoto de 2010, pescadores cucapá decidieron correr riesgos e ingresar al Golfo de California para aprovechar las últimas mareas de captura de curvina. Afirman que ya perdieron dos de seis periodos de pesca y con ello parte de los recursos con que subsisten todo el año.

La presidenta de la Sociedad Cooperativa Pueblo Indígena Cucapá, Hilda Hurtado, señaló que el gobierno estatal ha incumplido en rehabilitar el acceso, aun cuando hay un compromiso por escrito del gobierno estatal, encabezado por el panista Francisco Vega de Lamadrid, de que estaría listo el 24 de marzo.

El atraso indica que no quedará en toda la temporada, que concluye en mayo, de ahí que decidieran correr con el riesgo de perder el equipo que todavía no han pagado, afirmó en entrevista telefónica.

"De los 20 motores, más tres motores que se nos hunden, que no se han recuperado nada, embarcación, motor y todo, redes, todo se hundió. De hecho en esta marea pasada se hundió uno; en el 2012 se nos hundieron dos, hasta ahorita van tres motores que se han hundido de este proyecto de los 20 motores, pero pues ni modo, qué se le va a hacer, el adeudo ahí está y se tiene que pagar", expuso.

Acusó que en lugar de ayuda, los indígenas cucapá enfrentan hostigamiento y persecución por parte de autoridades federales y militares.

"Nos han echado las pangas encima, nos cortan redes, nos han levantado actas administrativas, nos han decomisado pescado, nos han encarcelado a compañeros. Son una serie de hostigamientos. Cuando una embarcación de Profepa se acerca a levantar un acta siempre nos están apuntando con el arma a los compañeros que andan en las pangas. Ya me ha tocado discutir con ellos de que hagan honor a su uniforme, no tienen por qué apuntarnos con arma porque nosotros no andamos armados", lamentó.

Inés Hurtado, ex tesorera de la Sociedad Cooperativa Pueblo Indígena Cucapá, mencionó que además de la dificultad para pescar, se les redujeron los topes de captura de curvina golfina: de 400 toneladas a que tenían derecho antes del 2011, ahora sólo les permiten poco más de 100, es decir, 5.4 toneladas por permisionario.

Afirmó que los cucapá estarían dispuestos a realizar otras actividades como la acuacultura, pero no pueden acceder a los programas de gobierno porque no cumplen con las condiciones, como poseer títulos de propiedad de las tierras que ocupan, y emplearse como jornaleros tampoco es opción porque los campos están muy alejados de sus comunidades.

Además, mantener la actividad ancestral es una forma de preservar la etnia, una de las cinco que existen en Baja California y que están en riesgo de desaparecer, dijo Inés Hurtado.

"No digo (que los proyectos) sean malos, pero no sabemos y no tenemos las posibilidades porque estamos dispersos. La temporada para nosotros no es nada más la economía, ahí nos reunimos los de las comunidades Venustiano Carranza, Indiviso, El Mayor, Mexicali, Reacomodo", dijo.