CRÓNICA | POR BRENDA VALLES

Expedición improvisada por poco termina en tragedia

Casi 24 horas pasaron extraviados

Gerardo, Karina y Nery Jassiel bajaron del cerro del Cañón del Indio acompañados del Ejército y las cuadrillas de Protección Civil, mientras su familia los esperaba.

Jóvenes extraviados y rescatados con vida en el Cañón del Indio.
Jóvenes extraviados y rescatados con vida en el Cañón del Indio. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Lo que comenzó como un viaje corto entre amigos, terminó en una pesadilla para tres familias, luego de que los jóvenes se extraviaron provocando una intensa movilización de corporaciones de seguridad y la activación del Plan DN-III-E.

El domingo 21 de enero los tres adolescentes jugaban afuera de una de su casa en la colonia Las Luisas y de pronto a uno de ellos se le ocurre subir a uno de los cerros del Cañón del Indio y hacer una pequeña excursión. Este cañón está al sur de la ciudad a espaldas de la colonia cerca de una empresa de cemento.

Para los otros dos jóvenes la idea parece tener sentido y el plan es subir y bajar cerros, explorar un poco y volver a sus hogares antes de que el sol caiga.

Alrededor de las 13:00 horas Gerardo Israel, Karina Judith y Nery Jassiel de 15, 15 y 16 años respectivamente, emprendieron su camino y subieron al cerro.

Piedras, maleza, pequeños animales y un paisaje verde se extendía entre cerros que parecían estar cercanos, era todo lo que los amigos veían.

Ninguno de ellos estaba preparado para acampar, mucho menos para un recorrido de más de un par de horas, solamente dos de ellos llevaban puesta una sudadera y uno una bufanda, mientras que la niña sólo tenía puesta una playera de tirantes.

Cuando alguien de las cuadrillas de rescate bajaba, las esperanzas crecían y aún antes de que llegaran al suelo, ya preguntaban a gritos si los habían encontrado, la respuesta siempre era negativa.

Al pasar de las horas, los amigos se dieron cuenta de que ya habían avanzado mucho, además de que ya no podían ver la ciudad ni mucho menos un rumbo hacía dónde seguir, estaban perdidos en el cañón y no sabían qué rumbo tomar.

Nery llevaba un celular, por lo que se comunicó con su mamá, a quien no le había dicho que iba al cerro con sus amigos, por lo que la noticia tomó a la mujer por sorpresa, pidiendo apoyo a la línea de emergencias 911, esto nueve horas después de que se adentraron al cañón, alrededor de las 22:00 horas.

El reporte alertó a diversas corporaciones de seguridad, por lo que se comenzó una búsqueda para tratar de localizarlos, a la par, los amigos estaban llamando para dar señas de su rumbo y de dónde estaban, pero a las pocas llamadas se quedaron sin crédito en el celular.

Se quedaron sin comunicación y comenzaron a desesperarse, no sabían si avanzar o no, hasta que decidieron que lo mejor sería subir a la cima de un cerro y tratar de localizar las luces de la ciudad, fue entonces cuando les volvieron a poner crédito en el teléfono, así que enviaron una foto de ellos y su localización vía whatsapp.

El teléfono comenzaba a quedarse sin batería y ellos estaban en el área conocida como “Las Pirámides”, donde una empresa cementera realiza trabajos, por lo que les indicaron que ahí permanecieran, fue entonces cuando el celular se apagó y la comunicación se cortó.

Durante algunos minutos Gerardo, Nery y Karina se quedaron donde les indicaron, pero dicen que comenzaron a aburrirse, además el frío cada vez era más intenso, la poca ropa que llevaban no era suficiente y los minutos parecían ser horas, así que decidieron caminar hacia las luces que veían desde la cima del cerro.

Para su mala suerte, la sierra ya había tapado las luces de Torreón y sólo les permitía ver la iluminación que procedía de Nazareno, por lo que al avanzar, cada vez se alejaban más de la ciudad, mientras ellos creían que estaban más cerca.

Gerardo le dio su sudadera a Karina, quien sólo llevaba consigo una delgada blusa, quedándose él con una playera de manga corta, por lo que Nery le prestó la playera extra que levaba, quedándose con su sudadera y una playera más.

Luego de horas caminando decidieron descansar, buscaron un espacio y durmieron abrazados para darse calor. Ahí pasaron la noche los tres adolescentes, quienes al amanecer continuaron caminando para tratar de volver a casa.

En tierra, bajo el cañón, sus familiares estaban angustiados, pedían apoyo por los medios que se pudiera y pedían un helicóptero, un dron, cualquier cosa que ayudara a encontrar a sus hijos.

Cuando alguien de las cuadrillas de rescate bajaba, las esperanzas crecían y aún antes de que llegaran al suelo, ya preguntaban a gritos si los habían encontrado, la respuesta siempre era negativa, en un par de ocasiones señalaban que ya los habían hallado y las familias se llenaban de emoción, pero en todas las veces el reporte era falso.

Lo que comenzó como un viaje corto entre amigos, terminó en una pesadilla para tres familias, luego de que los jóvenes se extraviaron provocando una intensa movilización.

Kilómetros adentro del Cañón, bajo el sol que era cubierto de manera intermitente por las nubes, los tres amigos se encontraban asustados, aburridos y sin agua, tenían hambre y decidieron sentarse sobre piedras a esperar a que alguien fuera por ellos, tal y como habían pedido el día anterior por teléfono a la mamá de Nery.

Finalmente, luego de poco más de 24 horas de haber salido de su casa para realizar una expedición improvisada, familiares y amigos que apoyaban en la búsqueda lograron encontrar a los adolescentes, por lo que elementos de la Sedena los rescataron, encontrando que su principal queja era la sed, los hidrataron y atendieron en el lugar.

Gerardo, Nery y Karina bajaron del cerro acompañados del Ejército y las cuadrillas de Protección Civil y Bomberos que se formaron, mientras su familia los esperaba abajo.

Al estar en el suelo, Gerardo, quien bajó tomado de la mano de un soldado señaló que él ya no se volvía a subir nunca, pero agradece a Dios que no le hubiera pasado nada.

Nery fue recibido por su padre con un fuerte abrazo mientras estaba siendo atendido al interior de una ambulancia, llenándose los ojos del hombre de lágrimas, comentando que fueron las peores horas de su vida, ante la incertidumbre de no saber si su hijo estaba con vida o si lo encontraría alguna vez.

“¿Qué le digo? es algo horrible, no saber qué está pasando, él nunca se había subido al cerro y se va, escucharlo mi señora por teléfono pedir ayuda, que le mandaran un amigo que fuera por él o alguien, es una desesperación, pero no sé, ya están aquí todos y eso es lo que importa”, manifestó Felipe Avalos, padre de Nery.

dcr