CRÓNICA | POR PABLO REYES

El andar de un joven con su pegamento en bolsa

A plena luz del día, un hombre  totalmente perdido de sus cinco sentidos, insulto y lanzó señas obscenas a todos los peatones que circularon cerca de él.


Se guardó distancia del joven pues era muy agresivo.
Se guardó distancia del joven pues era muy agresivo. (Pablo Reyes)

Tampico

A pesar de que la Zona Centro de Tampico recibe a miles de ciudadanos que diariamente acuden a trabajar, estudiar, de compras o simplemente para dar un paseo, en últimas fechas se ha visto desprotegido por parte de las autoridades a cargo de la seguridad. A plena luz del día y en horario de salida de las escuelas del turno matutino, una persona del sexo masculino, tez morena, delgado, con distintos tatuajes en el cuerpo, alto y de aproximadamente 35 años, se encontraba sobre la calle Colón insultando y molestando a los peatones.

En la bolsa trasera del pantalón, guardaba un bote similar al de un jugo de frutas, pero que contenía Resistol 5000, mismo que utilizaba para drogarse mientras caminaba libremente por la vía pública sin que ningún solo policía se le cruzara en el camino.

Llegando a la esquina con calle Obregón, comenzó a pelear verbalmente con un chofer de la ruta de transporte público Niños Héroes, con palabras altisonantes sin importar que hubiera menores cerca. También hizo señas obscenas hacia todas direcciones.

Lo anterior causó alerta entre los ciudadanos que se encontraban en el lugar, por lo que preferían cruzar la calle o tomar otras rutas para llegar a su destino, mientras él continuaba insultando a peatones.

Fue así cuando este hecho fue reportado ante el teléfono de emergencias del C-4 (066) para que enviarán a una patrulla en detención de quien se encontraba alterando el orden público.

Después de varios intentos, contestó la operadora, a quien se le explicó la localización exacta del individuo que ya se encontraba precisamente junto al Ayuntamiento de Tampico. Como si nada sucediera, continuó inhalando del bote de Resistol una y otra vez. Hasta este momento, los elementos de seguridad aún brillaban por su ausencia. Después de recabar los datos, la operadora aseguró que enseguida acudiría una patrulla al lugar.

Pasaron cinco minutos, el adicto se retiró del lugar por la Calle Carranza justo a un lado de la presidencia, para dar vuelta por la 20 de Noviembre hacia la Terminal de Autobuses Urban. Al estar en este lugar, se mantuvo gritando el nombre de los destinos de las unidades, tocaba las puertas de cristal, se asomaba hacia el interior, intentaba hacerles plática a los usuarios, pero estos, prefirieron alejarse rápidamente.

La persona que reportó en la primera ocasión, con el propósito de que el adicto no continuara en molestar a más personas, considerando que había adultos mayores y mujeres, insistió al número de emergencias 066 para aportar la nueva ubicación del sujeto.

Durante dos minutos, el teléfono solo repitió la grabación "Por el momento las líneas están ocupadas, su llamada es importante por favor espere en la línea y enseguida será atendido", tiempo que se considera como tardío, en el caso de tratarse de un riesgo mayor.

Al final del día, jamás arribaron los elementos de seguridad de ninguna corporación, ni se vio vigilancia en el primer cuadro de esta ciudad. Los comerciantes aseguran que casos así pasan todos los días, pero no se presentan detenciones.