ENTREVISTA | POR MARTHA CALVILLO

Miguel Ángel Rodríguez Aceves Empresario y Coah de vida

A los 26 años, un accidente le cambió la vida. Ahora, busca que la sociedad haga conciencia sobre lo que pasan las personas con capacidades diferentes para superarse. Como parte de su objetivo, publica a partir de hoy una columna semanal en la que relata la historia de muchos que, como él, han superado las adversidades y se han convertido en ejemplos de vida


“No acepté vivir como persona discapacitada”

Miguel Ángel Rodríguez Aceves, empresario y coach de vida
Miguel Ángel Rodríguez Aceves, empresario y coach de vida (Nacho Reyes )

Guadalajara

Si de ejemplos de vida e historias de superación hablamos, la de Miguel Ángel Rodríguez Aceves, de 44 años, hace la diferencia. Luego de un terrible accidente que lo dejó con múltiples fracturas, que le generaron problemas permanentes en su movilidad y su cerebro, supo salir adelante y ahora se ha convertido en un atleta multimedallista, comunicólogo, empresario, coach de vida y padre de familia que se dedica a dar voz a las personas con capacidades especiales y que lucha por los derechos de los mismos, asegurando que “todos somos limitados de alguna manera” y no hay por qué hacer diferencias.

Desde joven fue emprendedor, su sueño era ser empresario, y ser su propio jefe, por lo que luego de cursar el bachillerato, se fue Estados Unidos a estudiar y durante cinco años que estuvo allá adquirió los conocimientos para a su regreso, empezar su propia empresa de diseño en anuncios luminosos un negocio prometedor que fue frenado de manera abrupta.

Fue en 1996, a la edad de 26 años, cuando la vida de Miguel Ángel dio un giro inesperado. Un día de agosto por la noche, él y dos amigos, iban a bordo de un vehículo con rumbo a sus domicilios, circulaban sobre el anillo periférico a la altura de Tonalá, y sin razón aparente el auto se detuvo, los tres, bajaron a revisar qué era lo que pasaba, y sucedió la tragedia. Un conductor, taxista y aparentemente ebrio, los impactó.

Uno de sus amigos fue atropellado y quedó en estado grave, el otro acompañante resultó con lesiones considerables, Miguel Ángel se llevó la peor parte, el vehículo lo atropelló, cayó en el parabrisas y su pierna quedó prensada entre los dos autos.

El resultado: perdió la pierna izquierda, sufrió múltiples fracturas craneoencefálicas, y cayó en coma por dos años. Pese a lo desalentador del diagnóstico de los médicos que lo atendieron, Miguel Ángel despertó y la pesadilla apenas comenzaba.

“Después de dos años me despierto, ya había despertado, y a los segundos me volví a dormir, fue dos veces así y a la tercera ya me quedé, yo pienso que eran como las 12 del día, un sol radiante y dije ‘ah caray, yo qué hago acostado a estas horas’, me quiero levantar, y no me puedo mover, ni un solo dedo, dije ‘deja le pregunto a mi mamá por qué no puedo moverme’. Mi segunda sorpresa, no puedo hablar”.

Sin poder asimilar qué era lo que sucedía con su cuerpo, y sin poder pedir algún tipo de ayuda, por varios días Miguel Ángel intentó incorporase, sólo para darse cuenta de las sorpresas no habían terminado.

“Después de varios días, lo logré, y mi tercer sorpresa, me falta mi pierna izquierda, y me derrumbé”.

Durante ese tiempo Miguel pasó cuestionándose a él y a Dios el porqué de su accidente y de tanta desgracia, hasta que finalmente encontró una respuesta que lo ayudó a comprender y aceptar su realidad.

“Empecé a preguntarle a Dios que ‘¿por qué a mí?’, todo el día y parte de la noche, y al siguiente día me llegaron las palabras, ‘¿y por qué a ti no?’”, estas palabras lo hicieron reflexionar, y continuó su diálogo con Dios: “No te reprocho, no tengo nada contra ti, somos cuates, nada más te pido que me ayudes a levantarme, porque si me dejaste aquí en este mundo, no es para estar aquí en cama, ayúdame a levantarme y voy a hacer más cosas que cuando ‘disque estaba normal’”.

Y como si hubiera sido una promesa, o un pasaje premonitorio, Miguel Ángel comenzó una serie de terapias físicas para recuperar el movimiento de su cuerpo y neurológicas para sanar el daño en su cerebro y recuperar el habla, poco a poco lo consiguió. Durante un tiempo usó silla de ruedas hasta que finalmente le adaptaron una prótesis para poder caminar.

Su familia fue un pilar importante para la evolución de su mejoría, pues llevaron junto a él la batalla de la rehabilitación. “Fue un giro completo y mi familia siempre me apoyó porque sí visité infinidad de doctores y siempre estuvieron conmigo”.

En los lapsos en los que se la pasaba en cama, comenzó a leer e informarse y retomar la empresa, su sueño desde pequeño y que había dejado atrás, pues se convirtió en padre y la necesidad de trabajar se hizo más fuerte.

“No me dejé vencer, a mí nadie me gana, hasta ahorita sigo en terapias porque tengo que estar cada día mejor y sigo en la lucha, pero voy ganándole”.

Ingresó al CODE Jalisco y realizó natación, pronto fue invitado a ser parte de la selección en donde se coronó como multimedallista, pues en su condición médica, denominada discapacidades múltiples no hay otro atleta como él.

Formó parte de un grupo de apoyo para personas con capacidades diferentes y ahí se dio cuenta de la gran diferencia, discriminación y demás injusticias que viven estas personas, por lo que decidió hacer algo importante para cambiarlo. Inició estudios en una escuela de comunicación y se tituló como comunicólogo.

“Eso me movió mucho, ver estas personas que están muy olvidadas por el ser humano, cómo puede ser que estas personas que están viviendo en la misma sociedad que nosotros ‘los normales’ vivan de esa manera, todos austeros, pobres y mal, cómo es que somos tan indiferentes, ahora lo entiendo por qué vivo de este lado”.

En esta labor, el también periodista escribe artículos sobre las fallas del sistema hacia este sector de la población, así como de los retos que día a día enfrentan, también da pláticas de superación en la organización Liderazgo Internacional AC., de donde fue un ejemplo tan grande que le dieron su nombre al curso Líderes con éxito.

“Simplemente no acepté vivir como una persona con discapacidad, no acepto que nos califiquen de esa manera, todos somos limitados, de alguna u otra manera todos tenemos límites, entonces se me hace que este mundo no es parejo, no es como debería ser, yo no me quiero creer ningún fregón, lo que quiero es que la gente sepa que aunque pasé por cosas muy difíciles, se puede salir adelante, es una cuestión de despertar a los seres humanos, yo quiero que la sociedad valore a estas personas. Quiero que la sociedad vea que a pesar de no tener algún miembro se pueden hacer cosas”.

Como parte de su objetivo, Miguel Ángel publica a partir de hoy una columna semanal en la que relata la historia de muchos que, como él, han superado las adversidades y se han convertido en ejemplos de vida.