REPORTAJE | POR CLAUDIA HIDALGO

Se acentúan desigualdad social y étnica en zonas indígenas

UAEM: “Demografía Indígena en el Estado de México”

Es sinónimo de pobreza persistente, carencias de acceso a la alimentación, salud, servicios, mejores condiciones de empleo, seguridad social, educación y servicios en la vivienda.

Los matlazincas y tlahuicas son los más lastimados.
Los matlazincas y tlahuicas son los más lastimados. (Enrique Hernández)

Toluca

Ser indígena en el Estado de México es sinónimo de pobreza persistente, carencias de acceso a la alimentación, salud, servicios, mejores condiciones de empleo, seguridad social, educación y servicios en la vivienda, concluyeron investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).

Eduardo Andrés Sandoval Forero, Bernardino Jaciel Montoya Arce y jun Gabino González Becerril, concluyeron que en las zonas indígenas se acentúan la desigualdad social y étnica, y convierten a los indígenas en población altamente vulnerable, sin posibilidad de acceder a mejores empleos, educación y seguridad social básica.

En el libro "Demografía Indígena en el Estado de México" los investigadores de la UNAM y de la UAEM advirtieron que los cinco pueblos originarios del Estado de México presentan altos niveles de marginación, pobreza y un bajo índice de desarrollo humano.

Las condiciones de salud, alimentación y educación son mucho más bajas que la media de la entidad y del país. Siguen siendo la población más pobre y excluida de la entidad, lo cual está ocasionando el despoblamiento de las áreas rurales indígenas y con ello el aniquilamiento de una cosmovisión.

"Los cinco pueblos presentan altos niveles de marginación, pobreza y un bajo índice de desarrollo humano".

"En la entidad registran una disminución en su volumen y tasa de crecimiento, que sus condiciones socioeconómicas deplorables de vida los están empujando a irse y si sus condiciones reales no cambian positivamente, sus comunidades pronto podrían ser pueblos despoblados".

Su salida puede acelerar la pobreza de los que se quedan debido a que las participaciones federales a los municipios se entregan de acuerdo al tamaño de su población, condenándolos a una eterna pobreza y desigualdad.

De los cinco pueblos indígenas los matlazincas y tlahuicas son los más lastimados, no solo han pedido tierra y territorio, sino también población, cultura y lengua que se encuentra en proceso de extinción, con una condición étnica muy debilitada, producto de un proceso histórico de dominación y discriminación.

PRESENCIA EN NÚMEROS

En el país existen poco más de 15.7 millones de indígenas que hablan 68 lenguas originarias. Con base en datos del INEGI refieren que en México seis de cada 100 habitantes de cinco o más años hablan alguna lengua indígena.

En la entidad, al 2010, se registraron 376 mil 830 hablantes, aunque se piensa que existe un sub registro porque viven en lugares inaccesibles y algunos tienen a negar su origen por problemas de exclusión y racismo. Los grupos originarios son: mazahuas, otomíes, matazincas, tlahuicas y nahuas que enfrentan serias carencias pues 66 por ciento de sus viviendas no tienen drenaje, 58 por ciento cocinan con leña o carbón, uno de cada dos no tiene refrigerador, 8 por ciento no cuentan con energía eléctrica.

Por su número de hablantes la entidad se ubica en la séptima posición nacional, aunque hay indígenas inmigrantes de otros estados que se ubican sobre todo en el Valle de México.

"Las condiciones de salud, alimentación y educación son mucho más bajas que la media de la entidad y del país".

De los mazahuas que hay en el país, 85 por ciento se encuentran en la entidad, sobre todo en los municipios de San Felipe del Progreso, Ixtlahuaca, San José del Rincón y Donato Guerra. En total hay 136 mil 717 hablantes.

Luego están los otomís con 83 mil 352, sobre todo en Temoaya, nahuas hay 45 mil 972 que se concentran en Texcoco, solo hay 909 matlatzincas en Temascaltepec y 719 tlahuicas en Ocuilán.

SE PIERDEN LENGUAS

En varios casos la población decrece. Las mujeres matlatzincas, por ejemplo, solo tienen 1.5 hijos, cuando el promedio estatal es de 2.4 y el promedio en estos grupos de 2.6. La mortalidad es muy alta, en promedio fallecen 18 hijos por cada 100 mujeres hablantes. Y a esto se suma la emigración, pues muchos de ellos buscan una mejor vida en Estados Unidos, sobre todo los otomíes y mazahuas.

Los investigadores alertaron que de acuerdo a cifras internacionales en México existen 52 lenguas en situación de vulnerabilidad pues su uso se restringe al hogar, otras 38 están en peligro porque los niños ya no la aprenden y 32 más "seriamente en peligro" porque solo los ancianos la hablan.

El INEGI reconoce 19 lenguas en peligro de extinción por la migración, 89 porque son habladas por menos de 10 personas y otras 10 por menos de 100. Existen otras 16 lenguas con menos de mil habitantes, donde se encuentra la matlazinca y tlahuica, dos grupos que están a punto de extinguirse completamente.

EDUCACIÓN INDÍGENA

Los autores del libro, que recientemente fue presentado en el Centro de Investigación de Estudios de la Población, refieren que uno de los grandes problemas de estos grupos es que la educación indígena siempre ha sido trazada desde el exterior.

Los resultados de la prueba Enlace muestran que los estudiantes indígenas no han sido educados ni siquiera al nivel de los estudiantes mestizos, pues se encuentran 80 puntos por debajo de la evaluación global.

Los indicadores son evidentes. A nivel nacional el analfabetismo es de 6.9 por ciento, pero en las zonas indígenas de 27.27 por ciento y a eso falta agregarle que hay quienes aprendieron a leer y escribir pero no lo practican y prácticamente lo han olvidado, que 75 por ciento de la población indígena no ha concluido su primaria lo cual es un de las "mayores vergüenzas nacionales".

En la entidad 7.12 por ciento no cuenta con escolaridad, el nivel entre los cinco grupos originarios es de 21.21 por ciento "un porcentaje ostensiblemente superior que habla de un principio de desigualdad de oportunidades".

La falta de instrucción se concentra en las mujeres, con 70 por ciento de los casos. La igualdad en el acceso a la educación entre los pueblos indígenas de la entidad sigue siendo una asignatura pendiente que requiere pronta atención porque de ella dependen las oportunidades para salir adelante.