CRÓNICA | POR IMELDA TORRES

La extraña desaparición de la niña de cinco años, Zoé Zuleica

Carolina describe a Zoé Zuleica como una niña muy alegre, inteligente, juguetona, a la que le gusta mucho la música y es muy sociable.

La menor, Zoé Zuleica.
La menor, Zoé Zuleica. (Imelda Torres)

Ciudad Valles

La madrugada del domingo 27 de diciembre del 2015 fue la última vez que Carolina Gómez Rocha vio a su hija. Desde entonces no descansa, ni duerme ni come sin pensar en ella, esperando su regreso a casa.

Zoé Zuleica Torres Gómez se divertía con su familia en la celebración de una quinceañera en el salón de fiestas Nayaxi de la colonia Genovevo Rivas Guillén del municipio de Soledad de Graciano Sánchez, ubicado en colindancia con la capital del estado potosino cuando desapareció.

La niña de cinco años después de tanto jugar y correr, se cansó y luego se durmió, por lo que sus papás optaron por llevarla a que durmiera en la camioneta que habían dejado estacionada afuera del inmueble, donde había también otros vehículos de los invitados de la fi esta quienes eran casi todos familiares.

Carolina recuerda que la dejaron y ellos entraron nuevamente, y que pasaron unos minutos hasta que su esposo salió y se dio cuenta que la menor ya no estaba.

"Eran como las 11 y media de la noche, pasaron entre 10 a 15 minutos cuando un vecino le pidió a mi esposo moviera el carro y fue cuando se dio cuenta que la niña ya no estaba, se metió gritando y preguntándome dónde estaba Zoé, que en la camioneta ya no estaba".

Empezaron a buscarla dentro del salón, pensando que había despertado y se había metido para jugar, se fijaron en cada rincón, en los baños, debajo de las mesas, preguntaron a cada uno de los asistentes pero nada ni nadie daba razón de ella.

Así, en unos cuantos minutos cambió la vida a la familia. A siete meses de los hechos, Carolina aún desconoce el paradero de su hija y a pesar de que ha llevado a cabo investigaciones por su cuenta y una labor de búsqueda hasta donde sus recursos le han permitido, no sabe todavía por qué se la llevaron y la dejaron así, como si estuviera muerta en vida.

"No hay pistas, nada, es como si se la hubiera tragado la tierra. Todos los días nos levantamos esperando que nos llamen y nos digan dónde está. Su hermanito quiere verla, la extraña, le llora mucho, le pide a Dios que regrese. No se llevaron a un animal, no es un perro, es mi hija, me dieron donde más me dolía".

Carolina describe a Zoé Zuleica como una niña muy alegre, inteligente, juguetona, a la que le gusta mucho la música y es muy sociable.

"Aprender algo nuevo era muy emocionante para ella, nunca le gustaba faltar en el kínder, hasta quería ir los sábados y domingos, estoy orgullosa de mi niña porque es encantadora, todo me enorgullece de ella, desde el día que supe que ella existía fui la mamá más feliz del mundo y más cuando supe que era niña".