Diez años, siete medallas, pero todas empeñadas

Marcial Aguilar fue despedido por el "Gobierno del Cambio", pero la vida le deparaba un cambio en su existir; hoy, agradece a Dios el ayudar al necesitado y desprotegido.

Lerdo, Durango

Un despido injustificado cambio la vida de Marcial Aguilar en el 2000 con la llegada del llamado "Gobierno del Cambio", fue despedido de una dependencia federal en la que laboraba, sin acceso a nada.

A partir de ahí su vida dio un vuelco inesperado, los amigos que hizo a lo largo de la República Mexicana y de los que esperaba mucho, no le dieron nada; sus hermanos y otros familiares desparecieron para él y sus recorridos por varias ciudades en busca de un apoyo o un empleo sin éxito, lo adentraron en carne propia a dormir en centrales de autobuses, a refugiarse en plazas o parques para no ser molestado por la Policía e incluso a dormir debajo de los puentes y a comer de lo que otros le compartían de la basura, es decir, pasar a la indigencia.

Luego de dos años de lucha legal, llego a un acuerdo y fue pensionado por el Gobierno Federal. Ese periodo, fue su esposa Lucia quien laboraba y la que sacó adelante a la casa y sus hijos.

Marcial recuerda que fue en 2004 que en recuerdo a esa experiencia y en agradecimiento a Dios por haber sorteado el problema que lo llevó a la crisis, decidió junto con su esposa emprender esta misión de amor, vida y dignidad.

En 2014 gestionaron en Gobernación un total de 8 millones de pesos en medicamento con los laboratorios PISA

Sin embargo, la tarea no ha sido fácil, pues se han adentrado tanto al compromiso, que han depositado en ella todos los ingresos de sus pensiones laborales, pues el mantenimiento en el comedor erogan 25 mil pesos mensuales.

En este sentido reconoció la  voluntad del gobierno municipal para ayudarles a pagar el 80 por ciento de los 3 mil 500 pesos de renta por de la casa donde ubican el comedor, así como las gestiones en camino para no pagar el agua, mientras que de energía eléctrica su último recibo bimestral fue de 9 mil pesos y que deben de cubrir oportunamente.

Aunado a ello, tienen hipotecada su casa particular y todo porque han preferido salir adelante con esta misión de dar a los indigentes antes que cubrir sus necesidades personales e incluso familiares.

Recordó que al comenzar esta misión y con la ayuda de sus pensiones hace diez años, lograron la adquisición de concesiones de taxis; sin embargo, el número de beneficiarios creció y con ello también las necesidades, por lo que tuvieron que destinar sus ganancias al sostenimiento del comedor.

Así, las unidades se fueron yonkeando y hoy solamente les queda un taxi, el cual permanece descompuesto afuera de su casa.

En 2014 gestionaron en Gobernación un total de 8 millones de pesos en medicamento con los laboratorios PISA, de los cuales un 50 por ciento corresponde a antibióticos. Sin embargo, en esta otra línea de acción, se enfrentaban a l pago del flete y su distribución.

Afortunadamente encontraron de aliado al delegado estatal de la Sedesol, Francisco Javier Hernández, quien aportó el pago del flete y en esta dependencia se encontró el respaldo para ayudar a su distribución.

Lucy Barbalena, anunció que pondrán en marcha una campaña a la que han denominado “Un peso diario para un indigente”.

A lo largo de los diez años han recibido innumerables reconocimientos por su labor altruista, de los cuales destacan siete. El más reciente fue el que se entregó la Sedesol como la primera asociación en recibir la presea de la Cruzada Nacional contra el Hambre; presea de la Comisión Estatal de Derechos Humanos; el Premio Nacional de Altruismo donde en el norte y centro del país nadie más lo ha logrado.

Otros han sido el Premio Por un País Mejor, la Medalla Crecemos, el reconocimiento del Centro Mexicano para la Filantropía, donde se les reconoce y certifica como la única institución transparente en Durango.

Sin embargo, lamentó no poder exhibir las medallas de valor en metal para la entrevista, entre ellas una con un peso de un kilo de plata puro que les entregó la Secretaría de Gobernación con el calendario azteca grabado, pues debido a la escasez de recursos se han visto en la necesidad de llevarlas al empeño, a fin de seguir costeando los gastos de este comedor.

Lucy Barbalena, anunció que pondrán en marcha una campaña a la que han denominado “Un peso diario para un indigente”. La campaña consiste en repartir entre la población que se interese un envase en el que depositarán un peso diario y al final del mes pasar a sus domicilios, ya que una alcancía ofrecerá 30 pesos mensuales con los cuales se fondearía un día el alimento de un indigente en su almuerzo y su comida.

Esta campaña empezará en 2015, en la que esperan el respaldo de los diferentes medios de comunicación y con ello sensibilizar al involucramiento de una sociedad que puede ayudar a darle a los indigentes una vida más digna.