Vuela el son huasteco; Tlacuatzin en Canadá

El huapango está en un momento de efervescencia, asegura el trío veracruzano formado por Eloy Zúñiga, Yuyutlztin Pérez y Manolo Zúñiga.

Tamaulipas

Con una gira de 18 días y ocho presentaciones en festivales y centros culturales de Toronto, el trío Tlacuatzin está dando a conocer por primera vez en Canadá sus sones huastecos tradicionales del norte de Veracruz.

Desde el 30 de octubre, que tuvieron dos presentaciones, una de ellas en el Royal Ontario Museum, los jóvenes músicos veracruzanos han participado en diversas actividades en torno al Día de Muertos, las cuales se prolongan hasta el siguiente fin de semana y son organizadas por la comunidad mexicana y centros culturales.

El grupo, que toma su nombre del "animal mitológico que robó el fuego de los dioses para dárselo a los humanos", se formó en 2011 con la finalidad de difundir la palabra florida de esta tradición oral, crear el gusto en las nuevas generaciones hacia el son huasteco y buscar un refinamiento vocal e instrumental.

Está dirigido por Eloy Zúñiga Guinea (jarana huasteca), conocido como cantante y guitarrista de La Manta, y lo acompañan Yuyutlztin Pérez originaria de Tepetzintla, Veracruz, una de las pocas mujeres de la región que toca la quinta huapanguera, un instrumento exclusivo de la zona huasteca, y el violinista Manolo Zavala, del Higo, Veracruz.

"La música huasteca se toca con tres instrumentos (jarana, quinta y violín), ni más ni menos, lo otro es experimento", afirmó Eloy Zúñiga, quien explicó en entrevista que se fue al norte del estado a buscar nuevos músicos y ahí encontró a sus compañeros, después de tener un "flechazo musical".

Cuentan que en la década de los 90 el son huasteco estaba en peligro de desaparecer, pues sólo te tocaba en las cantinas y quienes lo interpretaban se estaban muriendo o retirándose.

"Mi papá me inculcó el gusto por la música, me dijo "haz lo que quieras pero sé bueno", dijo Eloy, hijo de la compositora veracruzana Cecilia Guinea.

Desde los 11 años, Yuyutlztin Pérez se sintió atraída por un instrumento "rudo", la quinta huapanguera, que por lo general tocan los hombres, pero la apertura de género la encontró en su maestro Marcos Salazar, quien puso en sus oídos a la cantante Emma "La güera" Maza y la impulsó para dominar este instrumento.

El director explicó que después de ser una música recluida a las cantinas "y lugares peores", el son huasteco comenzó a resurgir y a romper con sus patrones ortodoxos donde no entraban ni mujeres ni niños.

"Ahora vivimos una efervescencia de jóvenes de veintitantos años tocando esta música, hay mujeres rasgando las cuerdas de la quinta huapanguera y ya hay niños aprendiendo este género", refirió Eloy, de 32 años.

"Hubo un tiempo en que las mujeres eran discriminadas de ser huapangueras, pero yo no pasé por eso, quizá porque siempre tocaba con los maestros del huapango", dijo por su parte Pérez, de 23 años. El violinista Manolo Zavala se enfrentó a la cerrazón de algunos músicos de su pueblo para enseñarle a tocar el instrumento.

"A pesar de que el son huasteco se veía como música de segunda, me flechó y busqué quien me enseñara, pero los maestros me decían que sí pero me daban largas, en verdad no querían enseñarme", relató.

Con los mil pesos que juntó con sus regalos de Navidad, Manolo se compró su primer violín y se fue a ver a los músicos de la huasteca hidalguense. Con la excusa de filmarlos para un trabajo de escuela, les preguntó todo acerca del violín, cómo afinarlo y tocarlo.

Así aprendió a tocar el instrumento. "Como no quiero que las nuevas generaciones pasen lo mismo que yo, desde hace tres años doy talleres a niños y jóvenes para que aprendan a tocar son huasteco con el violín", dijo Zavala, de 25 años.

"Cuando me di cuenta que los músicos no me querían enseñar, me rompieron la ilusión. Yo no debo ser así, tengo la obligación de enseñar", agregó.

Eloy Zúñiga afirmó que este género se aprendía mucho por tradición oral, aunque ahora con las nuevas tecnologías es diferente. El director destacó que este género musical no sólo es interpretar música sino que está relacionado con los ciclos de la vida, se toca en los sepelios, en las fi estas del pueblo.

Tlacuatzin ha tocado en San Luis Potosí, Veracruz, Tlaxcala, Tamaulipas, Tabasco y esta es la primera gira internacional.

"Nos sentimos felices de estar en Canadá, pero a la vez con una gran responsabilidad de ser portadores de una música entrañable". En enero pasado grabaron su primer CD, homenaje Víctor Ramírez, violinista huasteco-veracruzana.