REPORTAJE | POR ALEJANDRA GUDIÑO

“Voy con la bendición de mi familia”

Fernando Solís, reportero de nota roja

Este tipo de información es la crónica cotidiana de una sociedad descompuesta, deshumanizada, sin valores, afirma

“Siempre actúo con mucha cautela”.
“Siempre actúo con mucha cautela”. (Alejandra Gudiño)

Ecatepec

¡"No vaya pá, no vaya"!, le dice con su vocecita su hijo de poco más de dos años de edad.

Así es siempre a altas horas de la noche o en la madrugada cuando repica el teléfono.

Los niños, al parecer, olfatean los riesgos. ¿La razón? El "tip" de que "algo" sucedió o de que la delincuencia no descansa y, debido ello, el reportero de la nota roja tampoco.

Fernando Solís Cruz, de 42 años, diseñador gráfico -hizo sus estudios en Sacramento, California-, perito en retrato hablado, abrazó la sección policiaca desde hace más de 10 años, alternando su tarea con la de caricaturista –monero socarrón-, de la cual actualmente está en una "breve pausa", dice.

Reportero de un periódico regional y otro de cobertura estatal, Solís Cruz admite que son muchos los riesgos que se corren en la fuente, principalmente por el incremento de la presencia del crimen organizado en la zona, y que le calan las preocupaciones tanto de su hijo menor como del resto de su familia.

"Pero hay que trabajar. De por sí ingrata, la profesión en estos terrenos invita a tener cuidado hasta con los familiares de las víctimas porque a final de cuentas estamos tratando con seres humanos y esto nunca hay que olvidarlo", refiere.

En este sentido, expresa que tiene mucho respeto por la figura de quien fue considerado como el mejor reportero de nota roja en el país: Eduardo Téllez Vargas, el legendario "Güero" Téllez, pero no comparte lo dicho por éste en cuanto a que la nota roja es la crónica de sociales del proletariado.

"Fue un arrebato de su parte que quizás contribuyó en alguna forma a criminalizar la pobreza y no es así. La pobreza tiene que verse con vergüenza porque reyes, magnates, estadistas, funcionarios, etc., todos los segmentos han aportado su cuota roja en la historia.

"Lo que con la nota roja se lee es, más bien la crónica cotidiana de una sociedad deshumanizada y descompuesta, sin valores y vacía, esto tanto en Ecatepec como en el resto del país", afirma.

Al efecto, su memoria no registra el mes ni el año, pero lleva grabada la imagen de una mujer, de entre 30 y 35 años, la cual fue sacada de su domicilio en San Pedro Xalostoc y llevada por unos sujetos a un basurero en el paraje conocido como La Mesa, en esa misma población.

Ahí, a esa persona la violaron, le cercenaron un brazo y le arrancaron la piel del rostro, misma que los asesinos colocaron sobrepuesta en una piedra viendo hacia el cadáver de la víctima.

"Lo único que se le ocurrió decir al personal del Semefo es que se trataba de un crimen "normal.

"Qué hizo o no hizo esa mujer para que le quitaran la vida de esa manera. Nadie supo, pero la conclusión te deja frío y casi sin aliento. Es de las cosas que más me han impactado", agrega.

Menciona que "la autoridad a veces te ofrece datos y lo lleva a la estadística, pero detrás hay historias de seres humanos; se olvida que se habla de seres humanos, reflejo de carencias, de falta de oportunidades, de ambiciones también, de ausencia de presupuesto para combatir al crimen, de colusión, en fin, de muchas cosas en torno de una realidad humana.

"Esto es lo que se ve al ir a la una o tres de la madrugada cuando hay asesinatos, percances viales, incendios, etc., y en lugares, aquí en Ecatepec por ejemplo, donde a veces la policía ni entra o lo hacen varias unidades", añade.

Y comenta que veces el peor enemigo del reportero no es el uniformado, sino los familiares de las víctimas "porque a muchos compañeros se les olvida la parte humana y, quizás por necesidad de abandonar rápido la escena del crimen, sacan sus cámaras y bueno, a nadie le gusta ser parte de la nota roja; la gente cree que va a servir a fines amarillistas.

"Por eso siempre salgo de mi casa con todas las bendiciones de mi familia, actuando con mucha cautela para no formar parte de la estadística", concluye.