Enrique Alfaro se equivoca, señala Vive Huentitán

El derecho a la ciudad permite a cualquier habitante de la misma intervenir en los asuntos públicos, destaca el urbanista Jorge Fernández.

Guadalajara

El grupo social Huentitán Vive, que vertebra la oposición a la pérdida de un espacio público a favor de los empresarios del proyecto Iconia, expresaron su preocupación por el discurso “descalificador” del presidente municipal Enrique Alfaro Ramírez, a quien pide “se baje del ring” y discuta con argumentos sólidos cuál es el mejor camino para rescatar la zona norte de la ciudad sin afectar los bienes públicos. 

“Estamos de acuerdo con el plan Maestro (con algunas mejoras y adecuaciones para responder a las verdaderas necesidades de la zona); estamos a favor de la inversión en infraestructura y servicios públicos de calidad para Huentitán. No tenemos intereses de tipo económico ni partidista. Sí, somos y hacemos política y la ejercemos a través de la crítica sana y propositiva. No estamos de acuerdo con el proyecto Iconia y menos en validarlo mediante su puesta en marcha. Queremos y exigimos la recuperación del terreno y que el ayuntamiento haga efectiva la multa por incumplimiento. Que se finquen créditos fiscales a favor del municipio”, señalan en un pronunciamiento enviado a MILENIO JALISCO. 

“Demandamos la expedita gestión para cancelar el convenio de asociación abusivo en contra del interés público”. Y como se vive en una democracia y no en una dictadura, “somos ciudadanos de la metrópoli y tenemos derecho a opinar de cualquier tema o asunto que afecte el bien común”, advierten.

Respecto al discurso del presidente municipal en que los descalifica al tiempo que defiende su plan maestro para la zona (ver edición del 15 de julio de 2016), el urbanista Jorge Fernández Acosta, asesor técnico de la agrupación, señaló: “la declaración contrasta con las ideas contenidas en el Plan de Desarrollo Municipal Guadalajara 500 respecto al déficit de áreas verdes en la ciudad y en donde se plasma la obligación de incrementarlas. A partir de eso, pienso en cuáles son en verdad las políticas públicas en la materia, de las que habla Alfaro en su discurso. Asimismo reflexiono, con relación a ello, quién está a cargo de llevarlas a cabo. La barranca de Huentitán es una de las más importantes reservas megadiversas y el decreto como área natural protegida va más allá de sí mismo: Lo relevante deberá ser la instrumentación de los programas de manejo ambiental y las políticas que permitan comprender que quizá no exista compatibilidad con los proyectos declarados”.

Segundo, “cuando el presidente municipal menciona a quienes son sus aliados, nos remite a aquellos proyectos que le han fallado a la ciudad y se han aprovechado de la abusiva práctica de usufructuar con los bienes públicos para beneficios particulares y que, además, han incumplido: El museo barranca, los viveros de Extra en el Parque Natural Huentitán, el CUAAD (Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño de la UdeG) y la violación a la cota 1500 (metros sobre el nivel del mar), el terreno para el recinto ferial… ¡Vaya alianzas! Tal vez sería conveniente ser preciso y señalar específicamente a los grupos de interés contrarios a los proyectos que hoy nos interesan”.

Tercero, “con sus declaraciones es evidente que ahora se le da la espalda a quienes lo respaldaron mediante su voto y confianza. Hubo promesas y compromisos que hoy se han transformado en insultos hacia la inteligencia ciudadana. Muestra hoy un enfadado discurso contra las bases. Sería interesante conocer a fondo el procedimiento metodológico para las encuestas. El ejercicio de preguntar casa por casa debió costar muchos recursos y en verdad me gustaría conocer una por una. Vecinos de la zona declaran no haber participado ni opinado”.

Cuarto, “en el Derecho a la Ciudad, el hecho de no vivir en una zona no impide participar o aportar ideas relativas al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes. Los ciudadanos tenemos la obligación de observar y señalar, o hasta denunciar, las buenas o malas prácticas o proyectos que impliquen impacto metropolitano. Somos usuarios y corresponsables de lo que acontece en la ciudad y asumimos nuestro compromiso sustentado en la idea de hacer ciudad con base un elevado espíritu de colaboración y comunidad”.

En su quinta y última consideración, añade: “ Huentitán es una zona con alto potencial social para el desarrollo cualitativo de la ciudad y demanda acciones contundentes para alcanzar la categoría que le corresponde como centro articulador de la zona norte de la metrópoli. El gran cuadrante urbano de los dos huentitanes requiere mucho más que el Plan Maestro, requiere políticas culturales y sociales, programas recreativos y deportivos, conectividad y vías de acceso también en la zona de Huentitán El Bajo. Vaya, todas las bondades del plan pero ajustadas a la realidad que demanda el potencial para la redensificación que posee”.