La Laguna también quiere cese la violencia contra las mujeres

Acudieron familiares de la joven Cecilia Eguía, asesinada por su esposo en octubre de 2014. Dejó a tres hijos y una familia devastada, Édgar Contreras, su marido, está en libertad por un amparo.
La Laguna también quiere cese la violencia contra las mujeres.
La Laguna también quiere cese la violencia contra las mujeres. (Martín Piña)

Torreón, Coahuila

Con prendas de vestir moradas, mujeres de todas las edades y algunos hombres, se sumaron a la iniciativa de la Movilización Nacional contra las Violencias Machistas Vivas Nos Queremos.

El punto de partida fue la Alameda Zaragoza, a la altura de la Fuente del Pensador. Más de cien personas estuvieron presentes. Llevaban pancartas y consignas.

Muchas de ellas luchadoras desde siempre en pro de los derechos de la mujer y probablemente víctimas en alguna ocasión de algún tipo de violencia. Acudieron familiares de la joven Cecilia Eguía, asesinada por su esposo en octubre de 2014.

Mientras ella yace en una tumba y dejó a tres hijos y una familia devastada, Édgar Contreras, su marido, está en libertad por un amparo.

Las asistentes también bailaron y pasaron un momento de convivencia. La invitación a denunciar está abierta. Esta es la esperanza de que algún día, las cosas cambien.

Otras, solidarias, se sumaron a la causa, acompañadas por sus hijas e hijos pequeños, por sus esposos, en la búsqueda de que se detenga este mal que es de siempre, pero que en últimas fechas, ha sido denunciado de forma valiente por las víctimas, contra todo y que las autoridades siguen omisas.

Fue una tarde de calor. Pasadas las 18:00 horas, salieron con rumbo a la Plaza Mayor. Gritaban consignas. Sorprendían a algunos a su paso.

"Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujerers en la cara de la gente". "Las mujeres de La Laguna no queremos muerta a ninguna". "Contra la violencia machista, autodefensa feminista", eran algunas de las consignas.

Ellas se conformaron en el grupo Mujeres Activistas Feministas de La Laguna. El paso fue por la avenida Matamoros, donde el intenso sol no mermó el paso, ni tampoco la rabia.

Se sabe que el acoso a las mujeres tiene mucho tiempo encima de ellas. Pero casos como el de la joven Daphne de Veracruz, de la periodista Andrea Noel, de Yakiri Rubio y muchos más, han abierto la puerta a que el silencio se quede atrás.

"Las calles también son nuestras. Queremos caminar seguras en ellas", gritaban. Y mientras pasaba un hombre joven con una charola preguntando: "¿no quieren pay?"

Al paso por las calles, se repartían volantes entre los hombres de preferencia, muchos de los cuales se preguntaban en voz alta que qué era todo eso, que para qué salían, que qué querían.

"Vienen muy intensas", señaló uno, joven, bien vestido. Es realmente difícil darles a entender a muchas personas, hombres o mujeres, la importancia de este tipo de marchas, en una sociedad que normaliza los actos violentos, que no son sólo los golpes.

Acosar en las calles es tan sólo una de las menores expresiones de esta violencia. Se va incrementando sin que la víctima o el victimario se den cuenta. Escala a niveles insospechados, como la violación o el asesinato. "Por que se lo buscó, por que se viste como puta, por que anda sola en la calle".

El punto final de la marcha fue la Plaza Mayor. Se colocaron en las escalinatas. Desde ahí se lanzó el pronunciamiento de seis puntos por el cual se llegó al acuerdo de marchar este día 24 en varias ciudades del país.

Para visibilizar la situación de las mujeres mexicanas, que tienen precariedad económica, que son violentadas en casa, en la calle, a través de los medios de comunicación, por las autoridades, de todas las formas.

Las víctimas más vulnerables sono las migrantes y las indígenas. México por desgracia, ocupa el primer lugar en abuso sexual infantil entre los países de la OCDE; tres de cada diez menores son víctimas de abuso sexual, y más del 80 por ciento de ellos sufre la agresión por familiares o personas conocidas.

La mamá de Cecilia Eguía dio un testimonio breve. Invitó a todas a denunciar, por que compartió que muchas veces, quien vive violencia no quiere platicarlo ni con su propia madre. Los motivos son muchos y diversos. Pero es primordial hablar de esto, para que no ocurran tragedias como la que vivió esta familia.

Ni siquiera tendría que ser necesario que se pidan políticas públicas para erradicar la violencia a las mujeres, que la denuncia no las revictimice, que exista transporte seguro para ellas, castigo a feminicidas, justicia pronta y expedita a las mujeres que sufren violencia, apropiación y uso legal de espacios públicos de las ciudades por parte de las mujeres.

Pero se tiene que pedir por que no se cuenta con ello. Y es parte del pronunciamiento hecho la tarde de este domingo 24. Una más es el funcionamiento de un Sistema de Registro y Seguimiento Electrónico que genere estadísticas reales en el estado de la violencia que viven las mujeres.