Violencia obstétrica afecta a pacientes y médicos en México

En Coahuila se registran 58 mil partos al año lo que se traduce a casi 160 nacimientos diariamente, con el mismo número de mujeres expuestas a la violencia durante su proceso de embarazo.
A fin de evitar embarazos no deseados, la delegación Gustavo A. Madera coloca gratuitamente implantes anticonceptivos.
Coahuila y la ley de Acceso a las Mujeres a un Vida Libre de Violencia. (Cuartoscuro-Archivo)

Saltillo, Coahuila

En México se registran en promedio 2 millones 500 mil nacimientos anuales, por lo que 6 mil 850 mexicanas diariamente se exponen a la violencia obstétrica.

Se define como el maltrato del que es víctima la mujer embarazada al ser juzgada, atemorizada, vejada, lastimada física y emocionalmente, incluyendo el no ser respetada en sus decisiones, antes, durante y después del parto.

Aunque es un problema recurrente en la sociedad, se presenta principalmente en los hospitales, aunque este tipo de violencia constituye e implica también una violación a los derechos humanos de las mujeres, especialmente al derecho de acceso a una vida libre de violencia.

Lamentó que la violencia obstétrica se haya individualizado cuando se trata de un problema institucional, pues en la mayoría de los casos la negligencia recae sobre el médico cuando en las instituciones no existen los recursos necesarios para brindar la atención adecuada y oportuna.

En Coahuila se registran en promedio 58 mil partos al año, lo que se traduce a casi 160 nacimientos diariamente, el mismo número de mujeres expuestas a la violencia obstétrica.

El pasado mes de febrero se decretó la nueva Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en Coahuila, que incluye nuevas medidas de protección y la inclusión de nuevos tipos de violencia, como la violencia obstétrica.

En esta Ley la violencia obstétrica se define como toda acción u omisión por parte del personal de salud, de tipo médico o administrativo, que dañe, lastime o denigre a las mujeres de cualquier edad durante el embarazo, parto o puerperio, así como la negligencia en su atención médica.

Las agresiones se expresan ante la falta de acceso a los servicios de salud reproductiva, un trato inhumano o degradante, abuso de medicación y patologización de los procesos naturales, en menoscabo de la capacidad de decidir de manera libre e informada sobre sus cuerpos y los procesos reproductivos. 

Se caracteriza por negar la atención oportuna y eficaz de las emergencias obstétricas, obligar a la mujer a parir en condiciones ajenas a su voluntad o contra sus prácticas culturales, cuando existan los medios necesarios para la realización del parto humanizado. 

Cuando se obstaculiza el apego precoz de la niña o niño con su madre sin causa médica justificada, negándole la posibilidad de cargarle y amamantarle inmediatamente después de nacer.

Al alterar el proceso natural del parto de bajo riesgo y mediante el uso de técnicas de aceleración, sin obtener el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer. 

Al practicar el parto por vía de la cesárea, existiendo condiciones para el parto natural, sin el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer o al imponer bajo cualquier medio el uso de métodos anticonceptivos o de esterilización sin que medie el consentimiento de la mujer.

Sin embargo y pese a este contexto, Mario Sergio Ortega Chávez, integrante médico de la Comisión Coahuilense de Conciliación y Arbitraje Médico (Coccam), consideró que la violencia obstétrica no existe pues dijo, ningún profesionista de la medicina actúa con violencia premeditada.

“Es una expresión pésimamente usada, los médicos somos los más alejados de la violencia pues somos los más cercanos a la paz, nunca verán a un médico con un fusil o con armas, siempre con un casco y en un hospital”, expresó.

Señaló que violencia es un concepto muy amplio que sigue en expansión, pero se puede decir que la violencia obstétrica puede ser también el vivir cuatro embarazos, además de que consideró que el uso de este término es fatal pues encasilla al médico en un acto ilegitimo que tiene un perjuicio jurídico.

Subrayó que el médico no tiene en todo momento la posibilidad de atender cada una de las consideraciones en la ley para no incurrir en violencia obstétrica, explicó que hay pacientes que están a cuatro horas de una clínica por lo que sería imposible una atención oportuna y eficaz.

El apego al pecho materno, una norma recientemente aprobada en el país, dijo que es muy respetable pero que en una situación en la que el bebé nazca con alguna complicación, será prioridad resolver el problema de salud del menor que atender la norma.

En este sentido señaló que algunas de las consideraciones de la ley en la que se tipifica la violencia obstétrica son tendenciosas, por lo que otro tipo de acciones medicas podrán ser consideradas como violencia.

En este sentido mencionó que quienes tienen la capacidad de definir si algún caso se puede considerar como violencia obstétrica, son los mismos médicos y no los abogados, los sociólogos, los psicólogos o antropólogos.

Refirió que las actitudes agresivas ya sean verbales o físicas son prácticas más comunes por mujeres médicas hacia sus pacientes que por hombres médicos hacia las pacientes, al usar frases como “cuando lo estabas haciendo lo estabas gozando, ahora te friegas”.

“Estudios de los años 2012 y 2013 demuestran que este tipo de violencia la ejercen casi el 50 por ciento de las enfermeras, un 28 por ciento por mujeres ginecoobstetras y un 22 por ciento por médicos obstetras, siendo más frecuente la agresión verbal y física de una mujer hacia otra mujer”, detalló.

Lamentó que la violencia obstétrica se haya individualizado cuando se trata de un problema institucional, pues en la mayoría de los casos la negligencia recae sobre el médico cuando en las instituciones no existen los recursos necesarios para brindar la atención adecuada y oportuna.

Finalmente consideró que es un problema social y económico, pues no se dan los materiales ni los recursos para que la violencia sea erradicada.