Violencia cruzada: hombres agredidos por sus mujeres

El CEPAVI atendió cerca de 3 mil mujeres en 2014 mediante unidades de atención a víctimas.
De acuerdo al experto, la mujer receptora de agresión puede manifestar una conducta de denfensa o un escape.
De acuerdo al experto, la mujer receptora de agresión puede manifestar una conducta de denfensa o un escape. (Especial)

Guadalajara

Para entender por qué las esposas victimizadas acaban por agredir también a sus maridos –incluso hasta privarlos de la vida, en casos extremos- o por qué hay una proporción de mujeres que recurre a la violencia igual que un varón -para ejercer el dominio sobre el otro-, se debe diferenciar el concepto de violencia por el de agresión, explicó el psicólogo Enrique Rodríguez Muñoz, especialista del Consejo Estatal para la Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar (CEPAVI).

“La violencia no es natural, es aprendida. Es intencional, es dirigida hacia la mujer o los hijos, y es gradual: inicia con una grosería, con un aventón y llega hasta lo que hoy se llama feminicidio. Es una forma de detentar y ejercer poder sobre el otro”, precisó.

En este contexto, la mujer víctima o receptora de la violencia puede manifestar agresión, como una conducta de defensa o como un escape. “Agredir, por ejemplo, al esposo que llega a las tres de la mañana borracho, y lo insulta, le reclama, lo bota”, no es una acción intencional, sino una respuesta para protegerse a sí misma.

Rodríguez dijo que el hombre sí ejerce más violencia en razón de un modelo cultural que le favorece, lo permite y alienta.

“Actualmente se está rompiendo el modelo de la visión feminista, en que al hombre se le colocaba como el único violento. Hoy, debido a los cambios sociales, las mujeres están entrando a ejercer violencia en ciertos grados, en ciertos momentos y ante ciertas situaciones donde podemos pensar que el hombre también es violentado, pero aún es mínimo”, sostuvo el entrevistado.

El CEPAVI atendió cerca de 3 mil mujeres en 2014 a través de las unidades de atención a víctimas y sólo tiene registrados dos casos de hombres que son receptores de violencia.

Ciertamente no hay una encuesta como la Endireh aplicada a varones, señaló el psicólogo, tras referir que algunos hombres se han acercado a las instituciones a pedir apoyo por vivir en un fenómeno que se conoce como violencia cruzada (donde ambas partes de la pareja se agreden de diversas formas) y “un número muy inferior” por reconocerse víctimas de mujeres violentas.

“Esa pequeña población, no te podría manejar un porcentaje específico, tiene que luchar contra prejuicios del mismo personal de las instituciones […] ellos refieren cómo exponen su problema: ‘mi esposa me golpeó y yo no le quise lastimar, puse una denuncia y quien me atendió se rió de mí’… o les hacen comentarios tales como ‘usted déle otra cachetada’, ‘cómo te vas a dejar de  tu esposa’, etcétera”. Así que hay un gran reto por atender.