Villancicos, populares entre los pequeños

Desde hace 14 años, el Museo de Historia Mexicana lleva a cabo una muestra.
Cada vez son menos las familias en el estado que aún realizan esta ceremonia, en alusión a la costumbre religiosa de la Navidad.
Cada vez son menos las familias en el estado que aún realizan esta ceremonia, en alusión a la costumbre religiosa de la Navidad. (Carlos Rangel)

Monterrey

Los tradicionales cantos navideños, los villancicos, empiezan a ganar terreno en las escuelas de preescolar de la zona metropolitana de Monterrey.

Desde hace 14 años el Museo de Historia Mexicana ha organizado la Muestra de Villancicos, celebrándose en uno o dos días, logrando reunir a centenares de niños de tres y cinco años.

Ya sea en coros formados en el colegio o cantando con una pista musical de fondo, la muestra es un punto de reunión para los pequeños donde se desarrolla su gusto por cantar.

Érika Mendoza, coordinadora de servicios educativos en el Museo de Historia Mexicana (MHM), relata que año con año la presencia de grupos infantiles ha ido aumentando. En un comienzo asistían sólo ocho grupos a participar, hoy lo hace un promedio de 23 grupos.

“Hay jardines de niños que tienen los 14 años viniendo. El año pasado fueron dos días de villancicos, pues se inscribieron 23 escuelas, cuando en un comienzo eran de ocho”, mencionó la promotora cultural.

Cada año se lanza la convocatoria a nivel preescolar durante los primeros días de octubre. En la muestra participan los grupos que no compiten por un premio, por ser niños de preescolar, sino que lo hacen sólo por fomentar esta actividad en los pequeños.

Aunque principalmente son los colegios de Monterrey los que se inscriben en la muestra, también los visitan grupos de San Nicolás, Guadalupe o de Juárez. La tarea de fomentar estos cantos en los niños de preescolar obedece también a un programa de la Secretaría de Educación por preservar estas tradiciones.

El único requisito, por así llamarlo, que pone el Museo de Historia Mexicana es que los villancicos se canten en español, siendo los más interpretados “Campana sobre campana”, “Rodolfo, El Reno” o el “Burrito sabanero”.

Con los años la muestra se ha vuelto una representación de la interculturalidad que existe en Monterrey, pues una escuela de Guadalupe se presentó cantando villancicos en náhuatl.

“En ese jardín había algunos niños que hablaban náhuatl y ellos ayudaron a ensayar a los demás del grupo para que cantaran en su lengua”.

Si bien se asocia al villancico como un canto propio de la época navideña, su origen en México era uno de los diversos recursos que utilizaban los evangelizadores para imponer el culto cristiano en los pueblos indígenas.

Con el paso de los años estos cantos traspasaron los muros de las iglesias para cantarse durante las posadas en los domicilios y barrios populares.