Víctimas de explosión de Nativitas acusan abandono

La XXIII Zona Militar y la PGR aún no han emitido versión alguna de lo ocurrido en el barrio de Jesús de Tecpactepec, donde el 15 de marzo de 2013 estalló un camión con cohetes

Tlaxcala

A las 13:15 horas del 15 de marzo de 2013 corrió la noticia de un funesto suceso, la paz se quebrantó en el barrio de Jesús Tepactepec, en Tlaxcala, y trajo consigo el dolor, el sufrimiento, la consternación y la muerte; durante la peregrinación por los festejos del santo patrón, el camión que llevaba los fuegos artificiales explotó.

A un año del estallido, la XXIII Zona Militar no ha emitido versión alguna de lo ocurrido en dicho lugar y ha preferido reservarse dicha información al igual que la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR).

Se desconoce si derivado de la tragedia se inició procedimiento legal contra algunos de los integrantes del comité organizador, quienes dijeron a la prensa que fueron objeto de una acción porque no contaron con el permiso oficial.

Los olvidados

A un año de la tragedia, varios de los sobrevivientes dicen haber sido olvidados por las autoridades que les prometieron apoyo.
José Portillo Pérez, uno de los sobrevivientes de la tragedia, comentó que el trágico suceso le cambió la vida, pues dijo que lo ha hecho más fuerte para salir adelante.

"Aún cuando tuve quemaduras de segundo grado en varias partes de mi cuerpo le doy gracias a Dios por vivir".

Indicó que también perdió la audición del oído izquierdo, pero sabe que saldrá adelante aún cuando es una persona discapacitada. Portillo Pérez, no tiene parte de la pierna derecha porque la perdió hace años pero aún así se muestra con fuerza para vivir.

No obstante, dijo que lamentablemente la ayuda gubernamental sólo fue pasajera "me siento como un olvidado porque prometieron ayudarme con una prótesis y jamás he vuelto a ver a Maricarmen Mazarrasa, titular del Instituto Tlaxcalteca con Discapacidad".

En tanto, Zenón Corichi Ramírez, otro de los sobrevivientes de la explosión explicó que a 12 meses no se ha logrado recuperar porque perdió uno de sus brazos, lo que le ha imposibilitado realizar labores del campo y otro tipo de actividades cotidianas.

Añadió que el gobierno estatal, lo apoya aún sólo con el traslado a la ciudad de México, donde tiene que recibir sus rehabilitaciones para poder regenerar su piel. "De verdad que vivo de milagro, estuvo un mes en coma y ya todos me daban por desahuciado".

Comentó que acudirá el próximo sábado a darle gracias al eterno y a Jesús de los Tres Caminos porque sigo con mi familia, con dificultades pero tranquilo en el seno de "mi hogar y con eso tengo bastante".

Jorge Torres Sánchez precisó que un principio tuvo el apoyo del gobierno estatal, empero, "jamás me han vuelto a contactar, pues debo seguir con mi rehabilitación... sufrí quemaduras en mis piernas, lo que generó una severa afectación en mis tendones".

Mencionó que el mandatario prometió ayudar a todos los damnificados al igual que el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, pero desafortunadamente para un gran sector de la sociedad somos los olvidados y lo peor es que "estoy desempleado".

Flores por cohetes

El párroco del municipio de Nativitas, Reynaldo Osorio Nava, precisó que para este fin de semana se realizarán dos misas para recordar a las víctimas. En la primera de ellas, estará el obispo de Tlaxcala, Francisco Moreno y el domingo será en el lugar de los hechos.

Puntualizó que la sociedad de Nativitas, entendió que la pólvora constituye una fuente de peligro y por ello, dentro de sus festividades han optado por utilizar flores y música como signo de ofrenda.

De acuerdo con datos de la Coordinación Estatal de Protección Civil, revelan que en Tlaxcala hay por lo menos 450 celebraciones eucarísticas, en las cuales queman prácticamente cohetones y juegos pirotécnicos, aunque en muchas poblaciones aprendieron del error.

Por ello, el gobierno del estado ha pugnado para que en las fiestas patronales los ayuntamientos no otorguen permisos para la quema de cohetones; la principal condición, es que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) libere la autorización correspondiente.

El saldo del accidente fue de 23 personas muertas

El 15 de marzo de 2013, el barrio de Jesús de Tecpactepec celebraba a su patrono, Jesús de los Tres Caminos, un grupo de personas se dirigían a la parroquia con estandartes alusivos al festejo cuando estalló el cargamento de cohetones que llevaban en una camioneta para anunciar a la población la celebración.

A la una de la tarde, el viento pareció más frío de lo normal. En un sólo día, la tragedia en el barrio de Tecpactepec le dio la vuelta al mundo, murieron 23 personas y hubo más de 154 heridos.

Sobre el camino Santa Ana a Portales se pudieron observar cuerpos sin vida y tres vehículos dañados.

La sangre sobre el piso y algunos cuerpos fragmentados hicieron pensar qué tan terrible fue el estallido de la pólvora. La vida cotidiana de Nativitas y de Tlaxcala se interrumpió. La sinfonía urbana no era la misma en un pueblo devoto, arraigado a sus costumbres y su fe.

Elementos de  socorro, policías y Ejército llegaron hasta el pueblo, que ya estaba sumido en un profundo luto.

El obispo de Tlaxcala, Francisco Moreno Barrón salió del área del desastre y comentó a periodistas, aturdido, confundido: “vi muchos cuerpos tirados, esto es una tragedia”.

Cómo imaginar que una fiesta patronal, la de Jesús de los Tres Caminos, terminaría en desventura. Un río de historias, muchas de ellas de dramatismo puro corrían de boca en boca. Ya la desinformación también había sentado sus reales.

La tranquilidad de un pueblo se reventó ante el inexplicable estallido de miles de cohetes sobre hombres, mujeres y niños que se dirigían a la parroquia.
Una semana después de la tragedia, Marcos Sampedro Jiménez, el conductor de la camioneta que llevaba 75 gruesas de cohetes -equivalente a diez mil 800 cohetes y dos bultos de las famosas bombas- rompió el silencio y decidió hablar con la prensa.

Consumido por el dolor moral señaló: “no me incriminen, evité una desgracia mayor”. Relató, paso a paso sobre lo que ocurrió el 15 de marzo, aquel día negro.

Entrevistado en la ciudad de México, aclaró en su momento que no estaba prófugo y que después de la explosión no dejó un solo momento a su hija que estaba hospitalizada; ella tenía quemaduras de tercer grado.

La conversación se dio en el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), ahí, estuvieron once pacientes que registraron diversos síntomas y lesiones producto del estallido de cohetones en Tecpactepec, por instrucciones del presidente Enrique Peña Nieto.

Hoy, nuevamente, algunos fieles testigos de la tragedia vuelven a recorrer la zona del silencio en busca de respuestas, pero sólo hallan lo mismo un cúmulo de interrogantes. Para, el primer aniversario de la tragedia la Diócesis de Tlaxcala, prepara una misa multitudinaria.

El encargado de las relaciones interinstitucionales de la misma Diócesis, Arnulfo Rojas Bretón, comentó que el obispo de Tlaxcala, Francisco Moreno Barrón ha ordenado que haya un acto religioso en la iglesia principal para pedir por el eterno descanso de los fallecidos.

También pedirán por todos aquellos ciudadanos que aún padecen las consecuencias de la tragedia, por todos aquellos que sufrieron la mutilación de una extremidad o bien quemaduras en diversos grados.

Atención a víctimas fue inmediata: Sesa

El titular de la Secretaría de Salud (Sesa), Jesús Fragoso Bernal, precisó que por indicaciones del gobernador Mariano González Zarur se dio respuesta puntual, pronta y oportuna a la contingencia suscitada en la comunidad de Jesús de Tecpactepec, municipio de Nativitas.

Según él, la respuesta fue eficaz, pues a dos horas del siniestro todos los lesionados ya habían sido atendidos en los diferentes nosocomios que participaron. De paso, agradeció la colaboración del gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle y del presidente Peña Nieto.

Apuntó que a petición del mandatario los gobiernos de Puebla, Hidalgo y el Distrito Federal mantuvieron el compromiso para atender de manera humana a cada uno de sus pacientes y una constante comunicación con los familiares.

Agregó que dos pacientes fueron trasladados para su atención a los Estados Unidos, a los hospitales de Shriners, en Sacramento California y Shriners, Galveston, Texas, para su atención correspondiente, y cuyos pacientes tuvieron una evolución favorable.

Uno de los pacientes trasladados a la Unión Americana fue Marco Antonio Teniza Vázquez, de 16 años de edad, quien actualmente registra quemaduras en el 49 por ciento de su cuerpo y seguirá su tratamiento en el hospital especializado hasta su recuperación total.

Además está el caso de Víctor Manuel Torres Ruiz, de 18 años de edad, quien actualmente registra quemaduras tanto superficiales como profundas en el 69 por ciento de su cuerpo.

El funcionario estatal argumentó que en el fatal suceso perdieron la vida 20 hombres de diversas edades y tres mujeres, de los cuales dos eran menores de edad y el resto de las edades oscilaban entre los 20 y 35 años, así como entre los 60 a 65 años.

UN RÉQUIEM, UN MISTERIO

A unas horas de que se cumpla el primer aniversario de esta tragedia, Milenio Diario tuvo acceso a un lado íntimo de la iglesia de Jesús de los Tres Caminos, donde se encuentra el estandarte que lleva la imagen de este Santo Patrono y que llevaba el grupo de gente que se vio afectada por el estallido del 15 de marzo de 2013.

El fiscal de dicho templo, Refugio Sartillo Rivas, accedió a que se conociera el estado que guarda dicho emblema; en aquel gallardete que encabezaba la procesión aquel fatídico día se puede observar que del lado izquierdo quedó “extirpado el corazón” de la imagen.

Es decir, dicho costado parece que fue cortado con tijeras, en una forma circular y hasta extraña. Los devotos aseguran que Jesusito, se arrancó el corazón para salvar almas del purgatorio y a decenas de ciudadanos que habrían participado en dicha celebración.

Lo cierto, es que el resto del cuerpo de la efigie está intacto, pero simplemente, guarda el rostro de la tragedia aquella que enlutó al pueblo de Tlaxcala, en ese negro día.

Lo más curioso es que la persona que portaba la banderola salió ileso, contrario a la persona que portaba la bandera con el símbolo del municipio de Nativitas, quien cayó fulminado por el impacto.

Dentro de lo que se relata, es que desde ese día al santo patrono se le observa un rostro más triste y se han atrevido hasta decir que su largo cabello apareció maltratado después de aquel suceso, como si se hubiera quemado como signo de penitencia.