La pasión más allá de la representación

El actor y director, Jesús García, habló que no siempre la fe salva a las personas y esto lo argumenta luego que varios años atrás, dirigió el Vía Crucis en el Cereso de Durango.
La pasión más allá de la representación en Durango.
La pasión más allá de la representación en Durango. (Gilberto Lastra Guerrero)

Durango

Virginia Ruiz, coordinadora del Museo de la Ciudad, informó que el Vía Crucis viviente, se organiza junto los templos de Durango.

"Estamos a punto de culminar con la organización del Vía Crucis viviente que con el apoyo del Ayuntamiento, a través de IMAC, lo organiza la Arquidiócesis de Durango. Están involucrados los templos, sobre todo las del Centro Histórico, como es San Juanita de los Lagos, que es uno de las iglesias que más participa".

Adrián Cárdenas Zamarripa encarna a Jesucristo y se prepara con lecturas de autores como Luisa Picarreta, Ana Catalina Emmerick autora del siglo XVIII, además de la Biblia.

Explicó Ruiz que el Vía Crucis viviente cuenta con la participación de actores profesionales y personas que forman los grupos de las catequesis de las parroquias locales.

Recordó que es una tradición muy arraigada en Durango capital, incluso en algunos municipios de la entidad. Destacó que se considera teatro religioso utilizado por los misioneros desde la época de la conquista, junto como las pastorelas.

"Los misioneros para catequizar a la población indígena, utilizó no sólo en la Semana Santa, sino que hay que recordar las pastorelas para llevar el mensaje del nacimiento de Jesús".

Ruiz destacó que la prioridad del IMAC es que no se pierda la tradición que existe en este tipo de eventos que se realizan año con año. "Incluso los textos, son ya joyas de la literatura popular".

Sobre el cierre de calles para la puesta en escena, comentó que el evento comienza en el atrio de la sede del arzobispado y por la avenida 20 de Noviembre se realiza el traslado de los personajes y finaliza el evento en el teatro del Calvario, donde se realiza la crucifixión.

"Está previsto según la tradición y así lo marca también por parte de la iglesia. Y comenzará en la sede del Arzobispado, ahí se desarrolla una de las primeras estaciones. No se marcan todas, porque con la nueva reforma, pero se van a realizar las principales estaciones".

Indicó que este año se espera una cantidad importante de personas, pues el año anterior se llegó a las 17 mil personas reunidas para ver la representación.

"Durante todo el trayecto la gente podrá ver las estaciones. Una de ellas en el arzobispado y en Museo de la Ciudad, donde se realiza el juicio de Pilatos. Hay una estación frente a la catedral y una más en San Agustín”.

Comentó que los actores llevan años de representar el papel y es por eso lo realizan con fluidez. Y ejemplificó con el caso de Adrián Cárdenas Zamarripa, actor que encarna a Jesús, dijo que es un honor el ser el protagonista de la puesta en escena, “y no es solamente una preparación en la parte actoral, sino también espiritual, porque a lo largo del año, y sobre todo en los últimos meses, un estado emocional muy particular.

Él nos ha manifestado que es una carga emocional muy fuerte y además porque la cruz que él carga es verdadera, no es de utilería sino que tiene una carga en kilos bastante fuerte, y la lleva a lo largo del recorrido que es bastante largo”.

Cristo en los pensamientos Adrián Cárdenas Zamarripa, actor que encarna a Jesucristo en el Vía Crucis que organiza el IMAC y el templo de San Agustín habla que durante el proceso, Dios quien dirigen su actuar durante la puesta en escena.

Se prepara por medio de la oración diaria y ejercicio para cargar la cruz, que es de tamaño y peso real.

“Se requiere tener espiritualidad, hacer oración. Trato de tener oración diaria. Una vida en comunión con Dios. Me refiero a ir a la santa misa y en este caso trato de ir diariamente. Rezo el santo rosario. Y practicar la confesión comunión”.

También se prepara con lecturas de autores como Luisa Picarreta, Ana Catalina Emmerick autora del siglo XVIII, además de la Biblia.

Explicó que lleva años trabajando el personaje de Jesucristo y comenzó este proyecto actoral y religioso en el templo de San Agustín y hace tres años con el IMAC.

Al cuestionarle qué pasa por su cabeza en el momento que encarna al personaje, comentó que pide a Dios que sea el que acompañe y dirija sus pasos.

“Primero que nada es ponerlo en manos de Dios. Porque la obra es para él. En todo momento llevo una oración por dentro hacia él, pidiéndole que me ayude a interpretarlo. Que me guíe para saber cómo fueron esos momentos”.

Por lo que respecta a la preparación física dijo que es entrenador de un grupo de jóvenes que juegan al balompié y mientras los menores realizan sus actividades deportivas, se ejercita, lo mismo que en su hogar.

“Gracias a Dios contamos con la ayuda de nuestros compañeros y en este caso del cirineo, que es gran ayuda como en el tiempo de Jesús”.

El teatro encarnado

Los internos del Cereso cuentan con talento para realizar la actuación, pero no siempre basta para cambiar su conducta, pues uno de los protagonistas luego de encarnar a Cristo y completar su condena, al año siguiente regresó a la reclusión.

El actor y director, Jesús García, habló que no siempre la fe salva a las personas y esto lo argumenta luego que varios años atrás, dirigió el Vía Crucis del centro de readaptación social en la ciudad de Durango.

Recordó que los internos cuentan con talento para realizar la actuación, pero no siempre basta para cambiar su conducta, pues uno de los protagonistas luego de encarnar a Cristo y completar su condena, al año siguiente regresó a la reclusión.

García, quien también participa como el personaje de Anás, cuenta que en alguna ocasión, al finalizar con el evento, dos personas se les acercaron para reclamarle la maldad con la que había tratado a Jesús durante sus últimos momentos.

“Se paró un señor y se atravesó a la camioneta y luego se nos acercó para decirnos ‘qué malos son, malditos’. (Risas). Yo hasta pensé que me iba a poner un puñetazo por haber entregado a Jesucristo”.

Otras de las anécdotas que le han sucedido, es que en subdirector del IMAC, Francisco Pérez, también participa en la actuación, pero en uno, por faltar a los ensayos, no recordó el texto correctamente y no soltó a Barrabas.

“Pancho nunca fue a los ensayos y otro muchacho hacía el papel a quien se les escapaba Barrabas. Y el día de la presentación, Pancho de soldado sin ensayar ni nada, claro que se identificó a Barrabas que venía haciéndola de tos entre el públicoy lo capturó. Pero era cuestión de que lo dejara ir, que se pelara. El muchacho terminó con los brazos morados porque aquel nunca lo soltó (sic)”.

La organización original es del templo de San Agustín y ahora se trabaja con el IMAC, la coordinación no es la mejor.

“No se sabe lo que le van a pagar a los actores. Eso lo dicen hasta el final. A mí el año antepasado me dieron dos mil, el pasado mil, y este año espero quinientos, para como van las cosas”.