Mito, teatro y realidad del Vía Crucis en Durango

Los franciscanos fueron quienes los instituyeron en el Estado para que se conociera de manera didáctica el misterio de la vida de Jesucristo.
Esta celebración es una manera que se conserva del teatro evangelizador desde el siglo XVII.
Esta celebración es una manera que se conserva del teatro evangelizador desde el siglo XVII. (Gilberto Lastra Guerrero)

Durango

El Vía Crucis nació como una necesidad para evangelizar a las poblaciones indígenas de Durango. Los franciscanos fueron quienes los instituyeron en Durango para que se conociera de manera didáctica el misterio de la vida de Jesucristo.

Pero la evolución de este acto religioso ha cambiado de manera sustancial en los últimos años, pues ahora forma parte de un acto cultural y religioso, en el que se incluyen actores profesionales y las personas que por fe encarnan a los personajes.

La historia religiosa de Durango

El cronista de la ciudad de Durango e historiador, Javier Guerrero Romero habla que esta celebración es una manera que se conserva del teatro evangelizador desde el siglo XVII, y se trata de la parte final de lo que son los coloquios de Semana Santa.

El Vía Crucis que se realiza en el templo de San Agustín en el centro de la ciudad, en el pasado se celebraba con las imágenes y es una tradición que viene de Sevilla y se trata de una procesión de la imagen de Jesús Nazareno que es la cofradía que popularmente se conoció como los morados de San Agustín.

"Todavía en algunas regiones del Estado se conserva la forma tradicional de coloquio. Es una serie de representaciones teatrales para evangelizar a los nativos sobre la pasión de Jesucristo. Los coloquios se representan regularmente desde la aprehensión en el bosque de los olivos hasta la crucifixión".

Guerrero Romero explicó que se utilizó este mecanismo por el desconocimiento por parte de los franciscanos de la lengua nativa de los indígenas.

"Lo que buscaban era un mecanismo de cómo dramatizar los diferentes procesos de la vida de Jesucristo y podérselo enseñar a los indígenas".

Recordó que en Durango, se cuenta con un registro de los coloquios desde el siglo XVII, pero no se conserva a la fecha ninguno, sin embargo hay vestigios de uno a finales de ese siglo, en la región que hoy abarca el territorio del municipio de Cuencamé, en la zona desértica de Durango.

Explicó que se conservan otros, pero ya con un lenguaje decimonónico en lo que hoy son los municipios de Súchil, Nombre de Dios, como en Canatlán y San Juan del Río.

Aseguró que de los coloquios originales, solamente resta el Vía Crucis como una representación teatral.

Recordó que los Vía Crucis más antiguos de la capital del Estado que se conservan hasta este momento, son los que están vinculados con las cofradías que existían en las diferentes comunidades, “entre las diferentes iglesias. La más antigua representación del viacrucis era la que se representaba en Analco. Que desapareció hace algunos años y se tomó de nueva cuenta”.

Por lo que respecta al Vía Crucis que se realiza en el templo de San Agustín en el centro de la ciudad, en el pasado se celebraba con las imágenes, y “es una tradición que viene de Sevilla y se trata de una procesión de la imagen de Jesús Nazareno que es la cofradía que popularmente se conoció como los morados de San Agustín”.

Pero aseguró que en la actualidad, se realiza un Vía Crucis viviente en conjunto con el IMAC. En el pasado, se celebraba alrededor del templo y se convertía en una representación vecinal, barrial. Y las personas que habitaban el lugar participaban en la organización y puesta en escena de la pasión de Jesucristo.

“Regularmente estos Vía Crucis eran impulsados por los frailes de manera original. Pero luego que son retiradas las diferentes órdenes religiosas en la Reforma en el siglo XIX, con el enclaustramiento de los frailes, son las cofradías y las organizaciones laicas las que se encargan de continuar la celebración. Y por eso no desaparece”.

En la ciudad de Durango en el año de 1857, con las leyes de Reforma, se solicitó a los frailes quedaran en los conventos y luego, en el templo de San Agustín se retomó, que es el más popular de Durango.

Durante el paso del tiempo han cambiado, porque hubo un tiempo en el que las imágenes de la iglesia eran las que se llevaban durante el trayecto, pero en otros casos, los frailes formaban parte de los protagonistas de la puesta en escena, como en la tradición de Castilla en España.

“Estas manifestaciones populares en la vía pública, tienen un momento de crisis cuando se establecen las leyes de Reforma y se prohíbe la manifestación religiosa en la vía pública. Sin embargo, las cofradías son las que deciden mantener las representaciones en la calle. Estamos hablando de mediados del siglo XIX”.

Tras el enclaustramiento de los frailes en los conventos, fueron los vecinos de las iglesias los que comienzan con la organización de esta representación.

“Cuando se secularizan los templos y se convierten en capillas, son los feligreses los que realizan las acciones y permite que se lleve a otras zonas de la ciudad. El Vía Crucis viviente, ya sea en andas o con personas, se llevó solamente en los templos de San Francisco y Analco”.

"Todavía en algunas regiones del Estado se conserva la forma tradicional de coloquio. Es una serie de representaciones teatrales para evangelizar a los nativos sobre la pasión de Jesucristo".

Guerrero Romero refirió que con la llegada de la modernidad a Durango, se retomó con fuerza este ritual por parte de los arzobispos y creció en los templos donde los padres lo decidieron.

“Ya en el siglo XX y con el crecimiento de la ciudad y es indicación de los propios obispos de Durango, se busca que se haga de una manera más vivencial y tomar la experiencia exitosa del teatro evangelizador. De esta manera crece conforme a la capacidad de organización de los párrocos. Y es cuando se va gestando. Por eso no hay Vía Crucis en todas las parroquias”.

Finalmente, dio a conocer el cronista de Durango, que en la actualidad, los templos deciden realizar o no el viacrucis y es porque cuentan con la capacidad para organizarlo.

“Se reza dentro del templo y esos si se promueve en todo los templos. Esta representación ha sido promovida por Obispos y Arzobispo como Zubiría en el siglo XIX, pues es un acercamiento a la fe los vecinos”.