Vecinos de L3 reclaman retraso de obra

Piden a Zapopan mitigar los efectos ambientales, en la salud de las personas y hasta de inseguridad.

Guadalajara

Los vecinos zapopanos de la obra de construcción de la Línea 3 de tren ligero reclaman al ayuntamiento “cumplir su palabra” respecto al apoyo para gestionar ante las instancias responsables cómo “evitar que las afectaciones injustificadas a nuestras colonias por las obras de la L-3, se alarguen innecesariamente”, de acuerdo a una carta entregada a este diario.

Esto se debe a atrasos en la ejecución del proyecto: “Las obras en la Y de Zapopan confluencia de las avenidas Ávila Camacho, Américas y Laureles, presentan severo retraso. Mientras tanto, las afectaciones en nuestras colonias desde los cierres viales implementados en agosto pasado, son considerables, al utilizarse como vías alternas calles que no cuentan con las condiciones para absorber tráfico masivo y pesado (…) hay calles estrechas donde transitan 600 autos por hora (Santa Elena, Industria, Sarcófago), muchos de los cuales circulan a exceso de velocidad poniendo en peligro a los vecinos de la zona y a los transeúntes en general”.

En este sentido, señalan los vecinos, “solicitamos que se dé prioridad a la ejecución de las obras viales –los túneles vehiculares-, contemplados en el proyecto oficial, y que se concluyan cuanto antes, para evitar que las afectaciones a nuestras colonias se demoren más del tiempo indispensable. Una obra de este tipo que incluye dos pasos vehiculares a desnivel, una estación elevada y el desvío de un colector con una correcta planeación operativa y financiera, debiera realizarse en nueve meses. Considerando que los cierres viales se hicieron en agosto pasado, la obra debería estarse terminando; en abril 2016 se cumplen los nueve meses”.

El ayuntamiento puede apoyar con una constante inspección que verifique el cumplimiento de las etapas del proyecto. También le  piden “asegurar el derecho de vía de la zona donde se construirá la estación Basílica, donde al parecer hay un litigio.

Exigen “tiempos de obras razonables”, ajustados a un calendario eficiente, “ya que los 18 meses oficialmente programados para terminar dos pasos a desnivel, una estación elevada y el desvío de un tramo de colector, son excesivos. Con una programación adecuada, una obra de este tipo puede realizarse en ocho o nueve meses. Es decir, la obra debiera estarse concluyendo próximamente, pero apenas va en una fase inicial”.

Una cuarta propuesta es la “reapertura paulatina de las vialidades: Que se reabra la circulación en la confluencia de las avenidas Ávila Camacho, Laureles y Américas por etapas en los puntos posibles, hasta completarse la obra. Que no se utilice el espacio de circulación vial como bodega a cielo abierto para almacenar material y equipo de la obra, impidiendo la circulación vial y prolongando las afectaciones más tiempo del estrictamente indispensable”, concluyen.