Universitarios demandan presupuesto y laboratorios

“En Hidalgo tenemos las manos atadas como estudiantes para generar innovación y ni se diga para que ésta llegue al mercado”, señalan jóvenes alumnos que impulsan tecnologías alternativas.
“A nosotros nos faltó en un principio el apoyo, la gente no tan fácil cree en los nuevos trabajos”.
“A nosotros nos faltó en un principio el apoyo, la gente no tan fácil cree en los nuevos trabajos”. (Héctor Mora)

Pachuca

En Hidalgo tenemos las manos atadas como estudiantes para generar innovación y ni se diga para que esta llegue al mercado; la falta de laboratorios equipados en las universidades y presupuesto nos retrasa en promedio un año en la fabricación de prototipos cuando podrían estar en seis meses, concuerdan Javier y Alejandro, dos jóvenes universitarios que pese a su notable deseo de cambio social en la entidad aseguran son otros estados del país los que les han proporcionado recursos o infraestructura para poner en marcha sus proyectos.

“De qué sirve entonces lo que se nos enseña en las aulas”, alude Alejandro, quien se vio en la necesidad de llevar su prototipo a Querétaro, porque dice que en la entidad no existe vinculación con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y por ende los alumnos no conocen cuáles son los tipos de financiamiento de los que se pueden valer sus posibles clientes para consumir su producto.

Platica que para él ha resultado muy difícil el obtener recursos por parte de las autoridades estatales para impulsar su trabajo de generación de biogás y enfatiza que urge que la Secretarías que impulsan el emprendedurismo en la entidad realice cursos en las escuelas sobre sus financiamientos.

Ya entrado en el tema, el muchacho de escasos 22 años, señala que de nada sirve que la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo les de espacios para exhibir sus prototipos, pues de esta manera no llegarán a la gente que lo necesita.

“En mi caso la generación de energía renovable es muy costoso y sí necesito de una organización que venga a cubrir la parte del dinero, a la larga el gobierno podría lograr más si nos involucra a nosotros como estudiantes para hacerse de nueva tecnología, así la conciencia del autoempleo sería una constante”, dice Alejandro.

Javier, un poco más optimista incita a que los jóvenes no desesperen y optar por emplear material reciclado, como lo ha hecho él para reducir los costos de sus prototipos.

“A nosotros, si algo nos faltó en un principio del proyecto fue el apoyo. La gente no tan fácil cree en los nuevos trabajos y mucho menos cuando estos no están sustentados con pruebas de laboratorio, pero como nuestra universidad es de reciente creación no cuenta con estas áreas, por lo que nos vimos en la necesidad de recurrir al Instituto Politécnico Nacional (IPN), aún así los costos nos están retrasando por que no los podemos saldar”, concluye.

Solicita a las autoridades educativas es que hagan valer la utilización de los nombrados “Espacios comunes de la educación”, pues en las universidades los jóvenes tienen poca información de cómo acceder a ellos y bajo qué lineamientos.

“estamos sujetos a la información que nos proporcionan nuestros maestros en cuanto a las posibilidades que tenemos para utilizar las instalaciones de otras instituciones educativas para realizar nuestros procesos de estudio o diseño  de nuevos proyectos, si realmente se nos hablara de ello, podríamos reducir en mucho el tiempo de nuestro trabajo y hacer de este uno puramente hidalguense, que sea hecho por nuestros investigadores y sirva para nuestra ciudadanía”, concluyó.