Universidades, espacios de impunidad: especialistas

Expusieron en el Congreso de Mobbing que la estructura organizacional de estas instituciones, liderazgo tóxico y cotos de poder favorecen el acoso laboral desde las más altas esferas.
Cuando los niveles de acoso escolar suben, los alumnos pueden sufrir problemas de salud, daños psicológicos, retraerse y abandonar los estudios.
Muchos se callan por miedo a perder el empleo o a ser reprobados. (Foto: Shutterstock)

Toluca

Las universidades del país se han convertido en imperios de impunidad, donde su estructura organizacional, liderazgo tóxico y cotos de poder favorecen el acoso laboral desde las más altas esferas, donde la exigencia es "dejar pasar" y "hacerse de la vista gorda" coincidieron en señalar académicas, administrativas e investigadoras de diversas instituciones del país.

Durante una mesa de trabajo sobre Instituciones Públicas en el Segundo Congreso Mexicano sobre Mobbing y otras Formas de Violencia que llevan a cabo en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), las ponentes expusieron diversos casos donde involucran a profesores y altos administrativos, de los cuales uno terminó en suicidio.

TE RECOMENDAMOS: Universidades piden a Trump no deportar a 'dreamers'

La investigadora Sandra Amelia Martí, Eugenia Martín Moreno de la UAM Xochimilco, Graciela Sánchez Guevara y Rebeca Del Pino Peña, reconocieron que lejos de ser un ejemplo, las universidades repiten los estereotipos y conductas sociales, incluso con más fuerza porque todos los casos quedan impunes y la violencia es algo cotidiano e impresionante.

Muchos y muchas se callan por miedo a perder el empleo, a ser reprobados, a perder puntos para escalar una mejor posición y quienes hablan son acorraladas, doblemente acosadas, víctimas de presiones, mobbing, burlas y violencia psicológica que no pueden ver pero si sienten y termina afectando la salud de quienes sufren el hostigamiento de diversas maneras.

Expusieron un caso donde un profesor de psicología quien se dirigía a los alumnos y alumnas con palabras altisonantes, insultado a su familia de la manera más vulgar. Los alumnos por miedo a ser reprobados no denunciaron, pero como los casos fueron muchos emprendieron una campaña y los denunciaron a través de un muro hace unos meses, sin que hasta el momento hayan hecho justicia.

TE RECOMENDAMOS: Aurelio Nuño descifra los retos de la educación en el siglo XXI

Las respuestas a quienes denuncian son la "ley del hielo" congelarlas en un cargo, generarles mayor quehacer, tratar de fastidiarlas, hacerles burla, comentarios hirientes, generar campañas de desprestigio donde hablan de conflictos amorosos, entre otras acciones asfixiantes que pocas aguantan.

Al ser cuestionada sobre las reacciones de sus jefes ante las denuncias, Sandra Amelia Martí señaló que las autoridades piensan que es algo individual "solicitan silencio, ser propia, dejar pasar, fingir amnesia, que el tiempo todo lo cura. Mucha gente se silencia por el tema de puntos, de becas, prefieren no decir nada, aguantar, tolerar y todos se hacen de la vista gorda".

Desafortunadamente, señalaron, los espacios no son neutros, producen y reproducen la violencia de manera sutil, más racional, selectiva y esta no traspasa los muros de la autonomía.

MCLV