UdeG propone plan para evitar contaminación de ingenio

La fábrica de azúcar del Valle de Autlán contaminó hace dos semanas y provocó alta mortandad de peces en el río Ayuquila.

Guadalajara

La Universidad de Guadalajara logró un acuerdo con el ingenio Melchor Ocampo, de Autlán, para establecer un programa de trabajo conjunto, que evite futuros eventos de descarga de contaminación que ocasiona un alto impacto en la vida silvestre del río Ayuquila, enclavado en las regiones Costa Sur y Sur de Jalisco.

Luis Manuel Martínez Rivera, coordinador del proyecto de manejo y conservación de recursos naturales del río Ayuquila, del departamento de Ecología y Recursos Naturales del Centro Universitario de la Costa Sur, confirmó a Milenio Jalisco el dictamen difundido la semana pasada que revela una descarga puntual de la fábrica de azúcar hacia la corriente fluvial, lo cual generó mortandad en una decena de especies de peces tanto nativos como introducidos a lo largo de 18 kilómetros de la corriente.

“Ellos no aceptan ser responsables de esta descarga, pero nosotros lo tenemos debidamente caracterizado en nuestros estudios de laboratorio, sin embargo nuestro propósito directo no es que sancionen al ingenio, sino que se tomen medidas de fondo para evitar estas contingencias en el futuro”, explicó el investigador.

De cualquier modo desconocen si la Comisión Nacional del Agua y la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente han acudido a inspeccionar la zona y levantar un procedimiento administrativo como lo establece la ley de aguas nacionales. Martínez Rivera es escéptico de que realmente se vaya aplicar la ley, pero confía en que la difusión de los medios de comunicación en el río Ayuquila obligue a tomar medidas de fondo para que ya no se emita contaminación hacia el río.

Por su parte el director de la junta intermunicipal del río Ayuquila, Arturo Pizano, dijo que hay preocupación de los diez alcaldes que integran el organismo, en que se resuelva la agenda ambiental completa no sólo del ingenio Melchor Ocampo, sino los impactos que generan las fábricas de mezcal del corredor Tonaya-Tolimán, así como el problema de los agroquímicos se generan las plantaciones hortícolas de toda la región. Dijo que al ingenio le conviene resolver de una vez el problema porque no abona a favor de su imagen y la desconfianza histórica que se le tiene entre los propios campesinos es difícil de remontar.