Ocho suicidios por bullying

La cifra corresponde al año pasado, cuando también se identificaron 250 casos de mil 500 investigados en Saltillo, según catedráticos de la UA de C.
Los problemas por bullying en Coahuila no son tan recurrentes como en otras entidades.
Los problemas por bullying en Coahuila no son tan recurrentes como en otras entidades. (Milenio Digital/Archivo)

Saltillo, Coahuila

La incidencia del acoso escolar conocido como bullying, va en incremento y sus repercusiones cada vez son más letales.

Según investigadores de la Universidad Autónoma de Coahuila (UA de C), el año pasado ocho niños de 7 a 11 años se suicidaron y otros 250 lo intentaron luego de sufrir agresiones y burlas, especialmente en la escuela.

De acuerdo con el investigador, Jesús Acevedo Alemán, los problemas por bullying en Coahuila no son tan recurrentes como en otras entidades.

“Pero no necesitamos tener grandes cantidades de casos para que el problema se revele, se está presentando”, alertó.

Explicó que el bullying, son aquellas prácticas de intimidación que se pueden generar en muchas manifestaciones, desde la burla, golpes, acoso, manipulación, hasta la violencia perversa en el entorno.

“Esta última son aquellas expresiones de daño moral en contra de los niños, por ejemplo, un chisme que se suelta y gradualmente empieza a dañar moralmente al menor, llevándolo a una situación de vulnerabilidad, esto se da y daña mucho”, dijo.

"Tenemos la hipótesis de que nueve de cada diez niños sufre bullying, dejando ese 1% como el caso burbuja".

Acevedo es doctor en Política Social y dirige la Facultad de Trabajo Social de la UA de C, desde donde se estudia el fenómeno de las agresiones a niños y adolescentes y su reflejo en las ideas suicidas que van en aumento.

“A lo largo de cinco años se ha estado trabajando en la línea del bullying, en cuanto a las nuevas formas en que se está manifestando en Saltillo, eso da como pauta algunas publicaciones y acercamientos en algunas escuelas”, expuso.

Manejan un nuevo concepto que se llama violencia perversa, entendido como las formas más sutiles de prácticas agresivas que se están dando dentro de los ambientes educativos y trae este diagnóstico de las percepciones del bullying, para tratar de ver más componentes.

"Por ejemplo, la participación de los espectadores, de las propias instituciones, la negligencia que puede haber al no denunciar los casos", detalló.

El estudio parte de identificar las zonas geográficas con mayor incidencia y las distintas formas en que se presenta, como la intimidación y burla que se da en la aplicación de los apodos.

“Hicimos un estudio en el que las amenazas aparecen como una de las principales causas de autolesiones. Esta práctica se está posicionando como una de las que están destapando otro tipo”, explicó.

¿Qué esperan encontrar con el estudio?

Elementos que nos permitan generar proyectos, sobre todo de corte preventivo, para disminuir el problema.

¿Qué tan grave es el problema?

Hicimos un mapeo nacional donde identificamos en un año 67 casos de suicidio infantil por causa de bullying.

En Coahuila no estamos dentro de los grandes indicadores, pero tenemos ocho casos relevantes detectados el año pasado, de edades entre los 7 a los 11 años. Identificamos 250 casos de mil 500 que estuvimos investigando en 2013, nada más en Saltillo.

Si bien no se ha reportado que haya un intento de autolesión, son niños que presentan rasgos y esa es la parte alarmante, ante el escenario conflictivo o ante las nuevas formas educativas.

¿Hay un patrón en cuanto al tipo de escuelas?

No, esa era una hipótesis que teníamos, pero es indistinto. No es cuestión de sexo, religión, ni de estatus socioeconómico, es una situación que depende de la condición de vida del propio niño, la calidad bajo la cual es educado y sus propios escenarios.

¿Cuánto ha incrementado el acoso escolar en Saltillo?

Siempre ha existido, pero el registro nos da un mejor parámetro.  Está presente y en lo que va de un año hemos visto incrementos hasta de 50 por ciento en ciertos escenarios, porque la práctica se ha reportado.

Ahora hay más información, los padres de familia tienen más nociones de eso, algunas escuelas están más habilitadas y eso es lo que nos está dando los termómetros de las zonas de riesgo.

Tenemos la hipótesis de que nueve de cada diez niños sufre bullying, dejando ese uno por ciento como el caso burbuja, es decir, el pequeño que nunca se ha expuesto a nada, pero el problema se gradúa.

Hay desde una intimidación moderada o funcional, aquella que no afecta por la capacidad resiliente para soportar y la extrema, que lleva a la autolesión o a prácticas como deserción escolar.

¿El bullying disminuye con la adolescencia?

No, el problema se presenta en una cronología desde primaria hasta la universidad, solo que cambia de nombre.

En la universidad se le puede llamar violencia en pareja y ‘mobbing’ en el escenario de trabajo, pero el problema se presenta de la misma manera.

Finalmente, el investigador advirtió que en las escuelas y en la casa, la atención especializada no solo debe ser para el menor agredido, también para el agresor, pues si las conductas de la infancia no se corrigen, en edad adulta es posible que la tendencia a la agresión se multiplique.