Van 11 alumnos de la UANL víctimas de la delincuencia

Durante los últimos 4 años, jóvenes de diferentes facultades han perdido la vida en hechos ligados con la delincuencia.

Monterrey

De 2010 a la fecha, al menos 11 jóvenes estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León, han perdido la vida en hechos ligados con la delincuencia.

El primer caso que conmovió a la comunidad sucedió el seis de octubre de 2010, cuando la alumna de la Facultad de Artes Visuales, Lucila Quintanilla Ocañas "Lucy", murió de manera instantánea tras recibir un balazo en la cabeza cuando iba hablando por teléfono con su novio en el pasaje comercial Morelos, en el centro de Monterrey.

Ese día, desconocidos perseguían a Enésimo González Cepeda, un celador del Penal del Topo Chico, pero en su intento por asesinarlo le quitaron la vida a la joven de 21 años de edad y además dejaron heridas a cuatro personas, un mes después falleció una de ellas.

Los pasillos de la facultad se enmudecieron, decenas de mensajes en Facebook y moños negros enlutaron a la institución.

Cinco meses después, otro estudiante fue asesinado cuando también una bala perdida le dio en la cabeza.

Se trataba de Raúl Javier Villarreal Martínez, de tan sólo 17 años de edad, quien cursaba el primer semestre en la Facultad de Arquitectura.

La tarde de ese 10 de marzo de 2011, Javier se trasladaba a una parada del transporte público para luego ir a su casa en San Nicolás.

Un amigo se ofreció a llevarlo, iban por la avenida Calzada Madero, pero al llegar a Álvaro Obregón y Arteaga en Monterrey la bala lo alcanzó, pues cerca del lugar, tras realizar un operativo en la colonia Independencia, se dio un enfrentamiento de policías estatales y militares con delincuentes.

En esa ocasión cientos de rosas blancas formaron una paloma de paz en la explanada de Ciudad Universitaria, incluso alumnos y profesores participaron en el movimiento Unión Universitaria exigiendo un ¡Ya basta!.

Con fotografías recordaban al fallecido, pero el "¡ya basta!" era el reclamo de los estudiantes universitarios, sin pensar que la cifra ahí no pararía.

Otra víctima inocente llegó en menos de un mes. Una alumna de noveno semestre de la Facultad de Psicología.

Gabriela Pineda Aguilar, de 22 años de edad, murió atropellada por la patrulla 383 de la Policía de Monterrey, misma que era conducida por Nicolás Álvarez Romero, un uniformado que minutos antes había sido rafagueado y asesinado a bordo de la unidad en la colonia Mitras Centro.

Los hechos ocurrieron el 5 de abril de 2011, cuando la joven les dijo a sus compañeros que saldría a comprar tiempo aire para su teléfono a una tienda de conveniencia ubicada frente a la facultad, pero minutos después fue arrollada por la mencionada patrulla.

Cabe mencionar que un año antes, otro alumno de la misma facultad fue asesinado, se trataba de Víctor Castro Santillán, quien se encontraba de intercambio en Monterrey, pues era alumno de la UNAM.

El joven fue privado de la vida por órdenes de su compañero Marcelo Laguardia Dávila, por presuntamente haberle "ganado" con una novia francesa, meses después tras caer el autor material, Fernando Guzmán Escalante; Laguardia Dávila fue condenado a 42 años de prisión.

En agosto de 2011, Diego Monsiváis Prieto, de la Facultad de Arquitectura, fue asesinado de varios balazos frente a su domicilio en la comunidad de El Barro, en Santiago.

Pero el luto continuó en la universidad, el 7 de Marzo de 2012, otro alumno de la Facultad de Filosofía y Letras fue privado de la vida en San Nicolás de los Garza.

José Fidencio García Neri, de 26 años de edad, cursaba el último semestre de la carrera de sociología; presuntamente fue confundido por pistoleros cuando efectuaba una pinta por la paz en calle de la colonia Mirador, ya que realizaba su servicio social en el Instituto Municipal de la Juventud.

El 12 de marzo Liliana Berenice Góngora Melchor, estudiante de preparatoria, fue acribillada en Santiago, acompañada de un joven que también murió.

En el mismo mes Hiram Gerardo Meza, de 17 años de edad, alumno de la Facultad de Arquitectura fue asesinado durante un asalto afuera de su domicilio, cuando desconocidos le quitaron su equipo de cómputo.

Pero nuevamente la comunidad estudiantil se estremeció, cuando el 17 de enero de 2013, Adrián Javier González Villarreal, estudiante de FIME, fue asesinado por policías ex militares en Santa Catarina, cuando presuntamente le marcaron el alto y éste no se detuvo, pero lo habrían "confundido" con un pistolero en una persecución. Al momento de los hechos el joven iba a acompañado por su novia.

Un mes después, César Emilio Méndez Carrizales, quien cursaba el quinto semestre de mecatrónica en la misma institución y su novia Myriam Aguilar Esquivel, también universitaria, fueron asesinados luego de que desconocidos los privaron de la libertad en Apodaca, porque les gustó la camioneta que tripulaban.

Días después sus cuerpos fueron localizados en áreas despobladas de dicho municipio y de Escobedo.

Estos son sólo algunos casos de los estudiantes de la UANL, pero el último hecho violento se registró la madrugada del domingo 4 de mayo del presente año, cuando José Carlos López Vázquez, de 17 años, murió tras un hecho violento en el municipio de Juárez.

Presuntamente el ataque iba dirigido a otros tres jóvenes, pero en el mismo el estudiante de la Preparatoria No 2, quien formaba parte del equipo Vaqueros de Futbol Soccer, falleció.

Para las madres de éstos jóvenes el 10 de mayo no volvió a ser igual desde que perdieron a sus hijos en hechos que pudieron evitarse, y aunque saben que nadie se los regresará, siguen exigiendo justicia.