Fomentar la lectura es la misión de los "Cachivaches"

Eduardo Nava, Gerardo Ceniceros y Anahí Valadéz, se han concentrado en llevar talleres a escuelas y ejidos, donde muchas veces hay material, pero no personal para ayudar a los niños a leer.
Hay niños que nunca habían escuchado una historia, pues están más acostumbrados a ver las caricaturas en la televisión.
Hay niños que nunca habían escuchado una historia, pues están más acostumbrados a ver las caricaturas en la televisión. (Especial)

Torreón, Coahuila

El fomento a la lectura en niños va más allá de acudir en una sola ocasión a presentar historias o leerlas, por lo que la Tropa Cachivaches ha decidido llevar talleres a escuelas de la región.

En entrevista para Milenio Laguna, Eduardo Nava, Gerardo Ceniceros y Anahí Valadéz, integrantes del grupo, hablan acerca del proyecto y la experiencia que han tenido en diversos planteles educativos.

Afirman que en muchas ocasiones las escuelas más alejadas o marginadas cuentan con lo necesario para el fomento a la lectura en cuanto a material, sin embargo carecen de personal que acompañe a los infantes en eso.

También platican acerca del Foro Cultural "El Moyote", el cual recientemente abrieron y en donde buscan vincular a varios grupos locales, principalmente los enfocados al teatro y la danza.

Sin embargo, los cuentacuentos no únicamente han enfocado sus labores en niños, debido a que recientemente fueron contratados por una empresa minera en Durango para narrar historias a sus trabajadores.

Existe la idea de que trabajar con niños resulta difícil, pero también que son quienes más aprovechan algunas actividades, ¿qué tan complicado es el fomento a la lectura con ellos?

Puede variar según diferentes sectores, influencias, el contexto cultural en el que crecen y los niveles socioeconómicos.

"En otros contextos, como colegios, es un poco más fácil porque los niños ya conocen el cuento, pero lo ven de una manera diferente".

Nos hemos topado en el caso de escuelas públicas del lado de la colonia Pancho Villa y Las Julietas que son más renuentes y no conocen la sala de lectura de su escuela, pues sus maestros nunca les han abierto ese espacio.

Nos dicen los profesores que van y preguntan por los grandes clásicos y toman el libro para emular lo que hacemos en escena.

Dicen que depende la zona en que se desarrollen los niños, ¿Cómo lo toman quienes no lo conocían antes?

Es de mayor impacto cuando estamos en una colonia marginal o una escuela de bajos recursos. Cuando están en contacto con una historia les mueve el mundo y los cambia por completo.

Hay niños que nunca habían escuchado una historia, pues están más acostumbrados a ver las caricaturas en la televisión.

Estuvieron trabajando en ejidos, ¿qué realizaron ahí?

Nosotros comprendemos que una presentación que demos puede quedar en únicamente eso. En la siguiente fase que tenemos es generar promotores de lectura y lo estuvimos haciendo en el ejido La Esperanza, mediante un taller de fomento a lectura en niños y maestros.

Buscamos darles las herramientas para que hagan ferias del libro y acomoden la sala de lectura a forma de que los niños sientan atracción. El plan es crear pequeñas células y que crezca esta maraña.

Tuvimos un taller de tres días (dos horas cada día) y consistió en ejercicios con los niños, usamos la sala de lectura de la escuela que estaba cerrada y funcionaba como bodega.

El día de la clausura todos los niños (sin que nosotros les dijéramos) pidieron a sus mamás que sacaran un libro de la escuela.

Muchas veces hay escuelas tienen los recursos y los medios, pero no los utilizan. En esa escuela la cuestión fue más cultural que por falta de materiales.

Fue por el programa de Escuelas Seguras, nos llamaron y presentamos las propuestas de nuestros talleres.

Durante estos cinco años han realizado algo más que trabajar con niños, ¿qué pueden decir de eso?

Hemos hecho cuentacuentos acerca del acoso escolar, el SIDA, el cáncer y presentaciones concretas de violencia contra la mujer. También de un cabaret contra la violencia y en favor de la paz.

Así también empresas nos han contactado para contar historias para fomentar ciertos valores.

Hace poco estuvimos en Velardeña, Durango, en una mina haciendo una rutina en favor de la seguridad de los mineros y resultó interesante porque eran puros adultos y fue raro ver eso.

"Algo muy peculiar que nos tocó fue ver niños contándole cuentos a sus compañeros que no pudieron asistir al taller".

¿Qué balance hacen de las presentaciones y talleres realizados durante todos estos años?

Una de las principales cosas que creemos se ha logrado es que los niños vean que la lectura no es como la pensaban, es decir, aburrida y que identifican el hábito como algo divertido.

¿Qué proyectos tienen en puerta?

Nació una inquietud por tener un foro para la comunidad actoral y resulta un poco difícil tener un espacio para expresar algo.

Esto debido a que están cerrados, te ponen muchas trabas o cuesta caro la renta. Por eso nació el Foro Cultural "El Moyote" y todos los sábados estamos fomentando la actividad de talleres de danza contemporánea y clown.

Y con esto tratamos que los diversos grupos que existen se conozcan entre sí y puedan acudir a aprender algo nuevo. Manifestación cultural que no transforma el entorno no sirve.