Travesía en globo, una increíble experiencia

Un viaje de una hora para disfrutar de la naturaleza.
Una hora de viaje.
Una hora de viaje. (Archivo)

Pachuca

Dan las 5:00 horas en el reloj y aunque el frío cala en los huesos, no paraliza las ansias por surcar los cielos con ayuda de una canastilla sujeta a una gran lona de colores vivos que alegran la vista de cualquiera.

La gente aborda el transporte que los lleva hacia campo abierto, con varias chamarras puestas, se apresuran para ganarle a los primeros rayos del Sol.

En el lugar la emoción aumenta, se nota en sus rostros; niñas, niños, jóvenes, adultos y abuelos observan con desesperación cómo uno a uno de los globos aerostáticos, que los llevarán a más de 40 metros de la superficie, se inflan con una gran flama.

Apenas amanece y aquellos enormes monstruos coloridos están listos y forman una hilera que combina perfecto con los rosas y morados que el cielo a diario muestra al mundo y que poco son disfrutados por el estrés al que está sujeta la sociedad.

Grupos de cinco, anuncian  los responsables del vuelo, y la gente agarra a la pareja, amigos o a la familia.

Una vez arriba del canasto, se dan las instrucciones e inicia el vuelo, el Sol ya está asomado por competo y la postal es sencillamente increíble.

Las naves de tela se despegan del suelo simulando el movimiento de una pluma que sutilmente es impulsada por el viento.

Aquello que se queda abajo cada vez parece más y más pequeño;  las enormes burbujas de colores que momentos antes eran solo mantas dobladas y atadas con grandes lasos, ya infladas y en pleno vuelo le ponen un color particular a la postal.

Eso no es lo mejor de todo, al voltear la vista al ya azulado cielo, los rayos de luz se lucen, se imponen y regalan un bello amanecer, son las 7:00 horas.

La flama que mantenía al globo en vuelo de repente comienza a reducir su intensidad, un lazo enorme es arrojado al vacío en donde ya lo esperan algunos sujetos, es el freno que anuncia el fin del viaje de una hora de duración.