La trata de personas está presente en todo México

La especialista en el tema, María del Rocío Cepeda Magallón, explicó que en la última década la comunidad internacional se ha preocupado por combatir esta nueva forma de esclavitud.
"Cada año genera ganancias que van de 32,000 a 36,000 millones de dólares".
"Cada año genera ganancias que van de 32,000 a 36,000 millones de dólares". (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

María del Rocío Cepeda Magallón, especialista en el tema de trata de personas en México, explicó que la trata de personas ocurre desde tiempos ancestrales.

Pero es en la última década que la comunidad internacional se ha preocupado por entender el alcance del fenómeno y desarrollar instrumentos para combatir esta nueva forma de esclavitud.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) cuenta con un protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños.

"Hoy día, este delito se considera el tercer negocio ilícito más lucrativo del mundo, sólo superado por el tráfico de drogas y de armas".

Aborda todos los aspectos de la trata de personas: prevención, persecución penal del delito, protección a las víctimas y promoción de la cooperación internacional.

"Se incluyen acciones de varios países para llevar a la práctica las disposiciones de este protocolo que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, mejor conocida como la Convención de Palermo realizada en el año 2000".

La Convención, en su artículo 28, insta a los países a considerar la posibilidad de analizar, en consulta con los círculos científicos y académicos, las tendencias de la delincuencia organizada en su territorio.

La trata de personas es un fenómeno delictivo que se encuentra extendido por todo el mundo: miles de personas víctimas de este delito, particularmente mujeres y niños, son captados, trasladados, vendidos y comprados con fines de explotación.

"Cada año genera ganancias que van de 32,000 a 36,000 millones de dólares, aproximadamente, según estimaciones del Foro de Viena para combatir la Trata de Personas, organizado por diversas agencias de las Naciones Unidas".

En 2005, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimaba en 12.3 millones el número de adultos y niños en situación de trabajo forzado, servidumbre por deudas y prostitución forzada.

En 2012, el más reciente informe de la OIT señaló que 14.2 millones de personas eran víctimas de explotación laboral y 4.5 millones lo eran de explotación sexual (18.7 millones en total).

Asimismo, se calcula que de 2 a 4 millones de personas son captadas cada año con fines de trata en el mundo, de las cuales entre 800 mil y 900 mil son trasladadas a través de las fronteras para ser sometidas a algún tipo de explotación laboral o sexual (trata transnacional).

Según datos de la Oficina de las naciones Unidas contra la Droga y el Delito (2003 a 2006) las mujeres víctimas de trata se ubicaron entre 66 y 74%, de niñas, entre 10 y 16%, de niños, entre 12 y 16%, y de varones, entre 3 y 9%.

De esta manera, el mayor número de víctimas correspondió a personas del sexo femenino, con un porcentaje que fluctuó entre 80 y 84%.

El Diagnóstico Nacional sobre la Situación de Trata de Personas en México, es el resultado de un ejercicio democrático e inclusivo, encargado por la Secretaría de Gobernación a UNODC con el objetivo de conocer con mayor certeza las implicaciones jurídicas, criminológicas y sociales de este delito.

El diagnóstico se obtiene de datos de la Procuraduría General de la República, a través de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (FEVIMTRA) y la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada.

Esta información permite advertir que la Procuraduría ha registrado incidentes relacionados casi con todas las diversas modalidades contempladas en la legislación.

De la información proporcionada por las Procuradurías y Fiscalías de las entidades federativas se advierte que la trata con fines de explotación sexual abarcó 89.1% de los casos, (86.8% exclusivamente explotación sexual y 2.3% de manera concurrente con explotación laboral).

"Esto no implica necesariamente que la trata de personas con fines de explotación sexual sea la modalidad más extendida en el país, sino únicamente que ha sido la más detectada, lo cual se atribuye a que esta modalidad, por su propia naturaleza, suele ser menos difícil de advertir".

"Asimismo, de los expedientes de quejan radicados por la comisión procedentes de las diversas entidades federativas, se puede observar que la mayoría de los casos corresponde a trata con fines de explotación sexual".

De la información proporcionada por autoridades federales se advierten las siguientes zonas de incidencia, tanto de captación como de traslado y explotación de víctimas de trata: Tlaxcala, Distrito Federal, Puebla, Tamaulipas, Tabasco, Veracruz, Chihuahua, Guanajuato, Querétaro, Baja California y Nuevo León.

Otras entidades presentan una problemática particular en virtud de la participación de la delincuencia organizada, con base en información de la PGR.

Una organización criminal tiene presencia y controla redes de trata de personas en los Estados de Tamaulipas, Veracruz y Estado de México, así como en los destinos turísticos de Acapulco, Puerto Vallarta y Cancún.

La mayor parte de los casos (82%) corresponde a trata con fines de explotación sexual, sea de manera aislada (76.6%) o en conjunto con explotación laboral (5.4%).

Son 257 ciudades que han sido señaladas también como de alta incidencia por otras instancias.

A pesar de que el delito de trata de personas está presente en todo el país, hay focos rojos donde la problemática reviste particular gravedad.

En cada entidad varía la prevalencia de los diversos factores que propician la incidencia del delito.

Así, en ciertas entidades, los factores predominantes se refieren a la vulnerabilidad de las víctimas en sus lugares de origen, o a la presencia de usos y costumbres que propician la captación.

Pero en otras, resulta determinante la presencia de la delincuencia organizada, tanto en la fase de captación como de traslado y explotación.