Acuña desea volver a sonreír y olvidar el horror del tornado

Habitantes de Los Altos de Santa Teresa, Santa Rosa, Las Aves, los más afectados por el tornado dejaron las lágrimas a un lado y quieren dar vuelta a esa página de la fuerza de la naturaleza.

Acuña, Coahuila

Mirna es pequeña de 9 años que camina por la calle San Agustín de la colonia Los Altos de Santa Teresa.

Regresa a lo que quedó de su casa y lleva un refresco de naranja en sus brazos. Su mirada perdida y la tristeza se refleja en su rostro, pero es poco de lo que allí se vive.

Habitantes de las colonias Los Altos de Santa Teresa, Santa Rosa, Las Aves, de los sectores más afectados por el tornado del pasado lunes, dejaron las lágrimas a un lado. Con escobas, palas, picos, barren y extraen escombro del interior de sus viviendas

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“Lo importante es que estamos con bien y con vida”, comentó María de los Ángeles, quien se empeñaba en barrer la basura que quedó en su casa.

Los habitantes tienen pocos motivos para sorerír, es difícil mantener la vista quieta en un punto y al llegar a la colonia Los Altos de Santa Teresa un enorme terreno baldío cubierto con maleza, hoy es reguardo de escombro y chatarra de vehículos que bien pudiera simular cualquier yonque.

Apilados uno sobre otro, no importaba la marca: Nissan Titan, Dodge, Buick, camiones escolares o de trasnporte de personal, fueron depositados ahí como parte de las labores de limpieza del lugar. 


Los vecinos caminan por las calles por donde quedaron sus casas con bolsas de víveres. Grupos de jóvenes estudiantes, religiosos, voluntarios, familias, se mezclan entre los pobladores que se encuentra a media hora del centro de ciudad Acuña.

Las labores de búsqueda de víctimas continuaban al interior del patio de una casa, hasta donde cayó la pesada estructura de un camión de transporte escolar y se decía que podía haber una personas abajo del vehiculo, sin embargo, el trabajo de retiro ha sido difícil.

Elementos del Ejército y la Marina Armada de México realizan recorridos constantes para evitar hechos de rapiña. Las tiendas de conveniencia permanecen custodiadas permanentemente.

Casas, postes, cables, tinacos, arboles, todo se dañó. Si bien la mayoría de las casas de estos sectores permanecen en pie, todas en mayor o menor grado resultaron afectadas.

“Lo importante es que estamos con bien y con vida”, comentó María de los Ángeles, quien se empeñaba en barrer la basura que quedó en su casa.

La temperatura no es tan alta, pero la fuerte humedad prevaleciente en el ambiente dificulta las labores de autoridades y cuerpos de emergencia. Les dificulta pero no las detiene, pues comienzan a percibirse ciertos olores fétidos.

“No quiere un lonche”, preguntó una voluntaria a quienes limpiaban sus casas o al los quienes prestaban ayuda. Agua, galletas, comida, es repartida de forma constante.

En este sitio apartado de ciudad Acuña, las familias quieren recomenzar, quieren dar vuelta a esta página en que vieron con horror la fuerza de la naturaleza, desean volver a sonreír, aunque el único motivo que tengan sea, el seguir con vida.