Los sobrevivientes del tornado de la Sala Trece

El fenómeno natural que se presentó en Acuña dejó daños severos y un duro momento a sus habitantes, en el hospital 13 del IMSS se pueden escuchar las historias de los que viven para contarlo.
El hospital 13 del IMSS reunió a algunas personas que resistieron el fenómeno natural.
El hospital 13 del IMSS reunió a algunas personas que resistieron el fenómeno natural. (Manuel Guadarrama)

Acuña, Coahuila

Algunos sobrevivientes dieron su testimonio, luego de vivir la experiencia de estar en medio de un tornado de la naturaleza como el que se presentó en ciudad Acuña, Coahuila, el cual no sólo causó daños emocionales sino también físicos.

El hospital 13 del IMSS reunió a algunas personas que resistieron el fenómeno natural, ahí coincidieron, golpeados, heridos y con una historia que contar.

“Nos agarramos del asiento cuando el camión comenzó a girar”

La experiencia de “Juanis” narrada por su hermana Yesenia Murillo, muestra los momentos en que al salir de su jornada laboral de la maquila Bendix, ubicada en Acuña, Coahuila, dedicada a la fabricación de frenos de aire para vehículos, toma el camión de transporte de personal que la llevaría a su hogar sin imaginar lo que momentos más tarde viviría y que finamente la llevaría ser hospitalizada.

“Le cocieron su cara, la pierna, la cabeza, la espalda la tiene lastimada, tiene golpes muy fuertes, por lo que estará en observación”, dijo la hermana de una de las afectadas.

“Era la única mujer del grupo de cuatro trabajadores que tomó el camión que los transportaba a su hogar. Minutos después, el camión tomó un ritmo violento, provocando que se apoyara de los asientos para no perder equilibrio, el transporte  giraba violentamente mientras el viento lo elevaba con fuerza”.

“Los movió con tal fuerza que los impactó contra el techo, las paredes, hasta que finalmente cayó, ella que quedó consciente, sentían como el aire se los llevaba”

Platica que ella sabía que la situación era difícil, un compañero permanecía inconsciente en el interior del camión, dice que quiso sacarlo jalándolo del pelo y de la camisa, pero no logró que reaccionara. Finalmente alguien la sacó del interior del camión.

Entrando en su turno a las 10:20 de la noche y saliendo a las 5:50 de la mañana, Yesenia dijo que su hermana aunque estable, trae daño en su cuerpo.

“Le cocieron su cara, la pierna, la cabeza, la espalda la tiene lastimada, tiene golpes muy fuertes, por lo que estará en observación”.

Con ocho meses de trabajo en Bendix, Yesenia asegura que ahora están tranquilos porque su hermana ya salió del peligro, su esposo y su pequeña hija también están esperando que ella pueda salir con bien de este trago amargo.

“Los vidrios se despedazaron y nos caían en el cuerpo”

Herminia Salas Esparza comenta cómo su hijo Tadeo quien trabaja en la maquiladora Brenamex, como capturista de datos, se encontraba descansando en el interior de su vivienda en compañía de su esposa y su pequeña.

Cuenta que ante los inicios del fenómeno natural, se cubrieron con cobijas con el objetivo de protegerse. Al terminar el tornado, la sorpresa fue, que no quedaba nada de su propiedad. 

Su hijo, José Elías, tiene 30 años, estaba en su casa en compañía de su hijo y su esposa Yahaira; era de madrugada y ella se preparaba para irse a trabajar por la mañana.

Cargaron a su hijo y salieron a pedir ayuda. No había paso, carros, camiones volteados, coches arriba de las casas, todo fue sorpresivo.

Herminia lo recuerda y lo cuenta con lágrimas en los ojos. Me dicen que escucharon muchos tronidos: “MI hijo agarró una cobija, junto con su esposa y su niño y se cubrieron justo cuando comenzaron a quebrarse los cristales, el aire los movía y los golpeaba contra las paredes. Los traía como trapo viejo. Al final, su esposa estaba entre los escombros, salieron pedir apoyo”.

Los minutos pasaron, caminaron sin rumbo por mucho tiempo, pero al fin encontraron una salida. José Elías tenía ocho años de haber utilizado su crédito. Su casa era de material del Infonavit, pero todo se cayó.

Por su parte, su esposa Yahaira Medrano, de 22 años, lesionada por lo sucedido, recuerda: “Cuando me levanté de los escombros, solamente quería saber de mi hijo”, dijo. 

Cargaron a su hijo y salieron a pedir ayuda. No había paso, carros, camiones volteados, coches arriba de las casas, todo fue sorpresivo para su familia, que juntos ahora, esperan salir adelante, aunque no tenga ya una casa en la cual recomenzar.

“Es algo desesperante ver como vuelan las cosas”

Otra de las pacientes de la Sala 13 del IMSS, Beatriz Adriana Alcántara, recuerda con llanto lo horrible y espeluznante de los momentos que vivió: “Todo, lo vi todo, lo viví todo, es algo desesperante ver como vuelan las cosas, en cuestiones de segundos que parecen una eternidad”.

“Mi hija gritaba, nos encerramos con mi hija en el baño, a mi esposo lo aventó  y está demasiado golpeado”, aseguró.

Y es que para ella, lo que vivió sólo lo había visto por televisión o en películas, nunca pensó vivirlo o experimentarlo, ver como las sillas vuelan y después de una calma lo único que se escuchaban son los gritos desesperados de angustia.

Con ayuda de vecinos, lograron retirar la pared de la casa vecina que cedió a su casa golpeándolos

Las cifras señalan 750 viviendas, 200 en pérdida total; y más de 600 damnificados.