La tierra donde descansan las víctimas del tornado

En el panteón municipal Jardínes Amistad Eterna en Acuña sepultaron a los fallecidos tras la tragedia, está preparando más fosas para atender la demanda de servicios.
Con casi veinte años de prestar servicio, el Panteón Jardines Amistad Eterna, es considerado como el panteón de los pobres.
Con casi veinte años de prestar servicio, el Panteón Jardines Amistad Eterna, es considerado como el panteón de los pobres. (Manuel Guadarrama)

Acuña, Coahuila

El panteón municipal Jardines Amistad Eterna, en Acuña, Coahuila, está listo para recibir a más difuntos, derivado de la tragedia del tornado en esta ciudad, este campo santo se preparó excavando más fosas para ir atendiendo la demanda de servicios.

Con casi veinte años de prestar servicio, el Panteón Jardines Amistad Eterna, es humilde, ubicado a espaldas de la colonia La Misión y con un largo camino de acceso sin pavimento, con grandes hoyancos llenos de agua, es considerado como el panteón de los pobres. Apenas tiene una barda en la entrada principal.

En lo que ahora se conoce como el sector de los del tornado, luce lleno de arreglos florales recientes. A ras de la tierra, casi uno junto a otro, se encuentran las tumbas de tierra.

Cruces con nombres de los fallecidos identifican el sitio donde finalmente quedaron las víctimas del tornado: Padre e hijos Abel Contreras Márquez, Abel Contreras Hernández y el pequeño Oswaldo Govea Contreras, además José Eduardo Carrillo, Jaime Bermea, María Lidia Pineda, Mario Alberto Hinojosa y Juan Luis Sánchez Rodríguez.

Fue justamente el primo de Sánchez Rodríguez, quien lamenta la situación en que se encuentra este panteón municipal, señala que la carretera de terracería está en malas condiciones, lo que ha hecho aún más difícil y doloroso el proceso de duelo de los familiares que han acudido a rendir el último adiós a sus difuntos.

Por su parte, Jorge Luis Pérez, encargado de ese panteón señala que la situación ha sido complicada frente al dolor de los familiares: “Estamos preparados para atender este tipo de contingencias que nos toman por sorpresa, todo en el panteón se encuentra habilitado para recibir más personas”, expuso.

Choferes, taxistas, padre de familia y sus dos hijos, amas de casa, una señora con sus dos hijos. “Es mucho el dolor que se siente, es inevitable tener ese sentimiento que causa el llanto de otras personas”, aseguró.

Arreglos florales fueron depositadas en cada lugar, inevitable no reconocer donde habían quedado las víctimas del tornado.

En el lugar, al menos ocho fosas se encontraban abiertas, listas para recibir al próximo difunto. Abrir una fosa se tarda tres horas, con profundidad de un metro con veinte centímetros, para una persona.

En tono de broma, Jorge Pérez encargado del panteón, asegura que todos somos sus parientes, ve en cada persona el apellido Pérez en todos los rostros, pues asegura que “todos somos Pérez, porque tarde que temprano, todos Perez…ceremos y nos llevarán al panteón”, finalizó.