Testigo de guerras y memoria intacta, Alfonso Chávez celebra 101 años de vida

Alfonso Chávez Coronado, presenció masacres durante la Guerra Cristera y batallas entre carrancistas y villistas. Hoy junto a sus hijos nietos y bisnietos celebra que rebasa el siglo de vida. 
Su memoria está intacta y recuerda muchas anécdotas de su vida
Su memoria está intacta y recuerda muchas anécdotas de su vida (Alejandro Acosta )

Guadalajara

Son los tiempos modernos y cada vez es menos común ver a personas llegar a los 101 años de edad. Por eso la familia Chávez Amezcua decidió celebrar que el abuelo acaba de rebasar el siglo de vida.

“Ciento un años cumplo hoy”, dijo con su voz suave y casi imperceptible Alfonso Chávez Coronado, quien celebra junto a su esposa, hijos, nietos y bisnietos sus 101 años.

Sin ayuda de nadie, “Papá Poncho” apagó las velas de su pastel de cumpleaños. Su nieto Luis Alfonso Estrada Chávez, organizador del festejo, dijo que su abuelo nació hace ciento un años, en El Mexicano, en Tamazula de Gordiano, Jalisco y fue testigo de masacres durante  la Guerra Cristera y batallas entre carrancistas y villistas.

Su memoria está intacta y recuerda muchas anécdotas de su vida, como a los 12 años cuando fue testigo de grandes batallas durante la Guerra Cristera.

“Nomás se oía la balacera, al otro día amaneció la tendalada de caballos y personas muertas, ahí, entonces en la mañana salió la policía con un carro juntando los muertos, se llenó el carro y todo el que iba a bobear lo ponían a echar los muertos al carro que se llenó. Adelante del pueblo hicieron un pozo para echarlos allí todos, los echaban, eran soldados”.

Siendo joven desarrolló un gusto por la caza de venados en esa época, a la edad de 25 años un accidente con un rifle que lo dejó sordo de su oído izquierdo, a partir de ahí sus facultades auditivas han disminuido con el paso de los años.

“A nosotros nos gustaba mucho la cacería, de eso me ensordecí de un tronazo de un rifle, le tire a un venado pero el rifle siete sesenta y dos, tronó, yo no sé si sería pólvora fina pero se estiró para adelante el rifle y se me dio el jalón y se me quedó con la culata así para adelante y ya me quedaron los dos oídos chillando y de este oído (izquierdo) ya no oí”.

A la edad de 30 años se casó con su esposa María de la luz Ofelia Amezcua Martínez con quien tuvo diez hijos, de los cuales sobreviven siete, “Mamá Ófe”, como la llaman sus nietos y bisnietos recuerda aquel día en el que comenzó su vida a lado de don Alfonso.

“Yo fui huérfana, estaba con unos tíos dure cinco años con ellos, me case cuando tenía dieciocho años y el tenia treinta, él era el lechero del rancho y pasaba en un caballote con botes de leche, nos conocimos y como a los nueve meses o al año nos casamos y que me lleva al rancho. Es un hombre trabajador, sin vicios, un hombre bueno”, dijo feliz y sonriente “Mamá Ófe”.

Para “Mamá Ófe” el hecho de que su esposo y compañero de vida cumpla 101 años es algo muy bonito al igual que para su nieto Luis Alfonso Estrada Chávez quien asegura su abuelo es una gran persona a la que nunca vio enojado.

Don Alfonso Chávez Coronado asegura que la fórmula para superar el siglo de vida es siempre vivir sanamente sin vicios como el alcohol y  el cigarro, malos hábitos que lo hicieron recordar la primera vez que los probó.

“No me gustaba el cigarro, una vez me fume uno y yo creo que era de mariguana, me puse un borracherón que quede en el llano, me dormí por eso creo que tenia marihuana y dos borracheritas pasajeras, una vez estábamos tomando con un amigo y de ahí me vine del Mexicano ahí cerquita de Tamazula   que me duermo ahí en el campo y ya desperté y me fui para la casa borrachiando pero llegue”, concluyó sonriente don Alfonso.