El Testamento, opacado por el amor a los bienes

Se registran casos al interior de las familias, algunas llegan a desintegrarse tras pleitos legales por la posesión de propiedades físicas, o por estar en desacuerdo con la distribución.
En Durango, se han registrado 6 robos a notarías durante 2016.
Las familias llegan a desintegrarse tras pleitos legales, por la posesión de propiedades físicas. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

El caso de los Treviño, representa solo uno de los tantos que se registran al interior de las familias, que llegan a desintegrarse tras pleitos legales por la posesión de propiedades físicas, ya sea porque no hubo testamento, o por estar en desacuerdo por la distribución de bienes.

Propietario de algunos bienes inmuebles, el patriarca, José, hereda en vida a sus 5 hijos, uno de ellos se quedaría con la vivienda familiar.

La entrevistada es Consuelo, una de sus otras hijas, pidió no dar a conocer su nombre completo ni ubicación, no le es fácil ventilar un problema familiar que llegó hasta los tribunales.

No hubiese habido problema alguno, la situación ya había sido aceptada por todos, sin embargo la relación entre padre e hijo, (quien se quedaría con la casa familiar) que pernoctaban en la misma vivienda comienza a deteriorarse.

Malos cuidados, faltas de respeto por parte de la esposa de su hijo a la persona de la tercera edad. La situación ya era insostenible, a grado tal, que el patriarca decide salirse de su propia casa.

"Era mi padre, el cariño y el amor que existe en las relaciones padres e hijos hace que obtengas fuerzas hasta de donde no, para poder atenderlo".

"No estaba ya disfrutando de la compañía de su hijo, no era por él mismo, sino por lo que la convivencia con la familia de él, ya se habría deteriorado, principalmente con mi cuñada".

"Sueles pensar que un hijo no puede permitir que una situación así ocurra. A esa edad ya lo que quieren es tranquilidad. Yo me lo traje a vivir conmigo, ¿por qué no?".

"Sí, mis hijos me ayudaban en su cuidado, sin embargo, el trabajo mayor era para mí y tampoco es que sea una jovencita, tengo más de 60 años de edad, pero la verdad es que no me pesaba".

"Afortunadamente no tenemos carencias económicas, vivimos bien, pero tampoco había tanto dinero para contratarle una enfermera de planta, tal vez con esfuerzo se pudiera haber hecho, sin embargo yo prefería cuidarlo".

"Es que no es tan fácil que salgan a la luz pública los problemas familiares, la verdad es triste decirlo, pero la avaricia puede desintegrar familias completas y es que la mía era una familia unida".

Explicó que derivado de esta situación, su padre decidió en último momento cambiar su voluntad, la casa no sería para su hijo.

Esto derivó en acusaciones, enfrentamientos verbales, desde antes de su muerte no pudieron impugnar, las cosas fueron muy legales y desde entonces ya no saben nada de ellos.

"Uno se pregunta: En qué momento deja de movernos el cariño fraterno, para dar paso al amor por los bienes, las propiedades".

"Sí podría entender a mi hermano, sin embargo, no justifico que el apego por las cosas materiales sea mayor al cariño y respeto que un hijo debe guardarle y procurarle a sus padres".