Tecnología "marchita" la venta de flores

Las madres están más interesadas en regalos como una tablet, señalan comerciantes.
La zona de Morelos, una de las más concurridas para esta fecha.
La zona de Morelos, una de las más concurridas para esta fecha. (Jorge López)

Monterrey

Las tiendas y puestos de la calle comercial Morelos, apenas comienzan a llenarse pese a ser las 14:00.

Es 9 de mayo, la familia Rincón sabe que es el momento oportuno de llevar su mercancía a la venta alusiva al Día de las Madres. Pese a ello, reconocen que en los últimos años no les ha ido como esperan.

“Se me hace que va a estar más flojo que el año pasado porque incrementa mucho el costo de la flor y todo eso”, prevé don Sergio Rincón.

A su lado se encuentra su esposa y otras mamás que le ayudan a vender, está a punto de ser su día pero ellas tienen que trabajar para su familia.

“El gobierno que aumenta todo y todo nos afecta, ahorita (la flor) sí aumentó”, acusa don Sergio mientras continúa quitando el follaje “malo” a las rosas que venderá.

En el puesto hay flores de todos colores, entre ellas las predominantes son las rojas. Van desde los 15 a los 150 pesos.

Su misión para que las flores sean agradables al ojo de la madre es ponerlas en papel celofán y un poco de nube para decorarlas.

“Los que tienen madre compran flores y los que no tienen madre, pues no compran… como yo no tengo madre, pues no le compro”, refiere don Sergio entre risas. Es un chascarrillo, lo admite.

“Es que así le tiene que hacer uno para vender, la técnica es estar alegre para que le compren”, asegura.

Pese a habilidad de comerciante, en su experiencia refiere que la tradición de llevar flores a las mamás se ha perdido. Los celulares, tabletas y artículos electrónicos han robado algo de la costumbre.

“Se ha perdido la tradición de llevar flores, ahora pura tecnología, ahora regalan celulares, las mamás ya no quieren flores, ahora pura tablet y de más”, agrega.

Su esposa Patricia, por su parte, prefiere seguirle la corriente, pero continúa quitando follaje.

A su costado una joven se adelanta y compra el regalo para su madre. Más adelante caminan otras dos mujeres, ellas también admiten que son mamás pero solo festejan un cumpleaños, “ya será mañana cuando veamos cómo festejar”, dicen.

Las hojas malas que yacen en el suelo al lado del puesto se tiran, esas que acompañaron a las flores por mucho tiempo se quedan en el piso para no acompañar las expresiones de alegría. 

Pero aún hay esperanza para el resto de las flores, la fe de llevar el pan a la mesa y la de iluminar el rostro de aquellas que esperan su regalo del Día de las Madres.