Habilidad en las manos, una herramienta desaprovechada

A pesar de leer y escribir muy poco, Rorana Espino trabaja duramente en la elaboración de manualidades para vivir. Pulseras, cintos y hasta vestidos son lo que vende para conseguir sustento.
Con 16 años en La Laguna, Rorana dice que ya ve esta región como su hogar.
Con 16 años en La Laguna, Rorana dice que ya ve esta región como su hogar. (Haide Ambriz Padilla)

Gómez Palacio, Durango

Rorana Espino es una artesana tarahumara, es originaria de la comunidad de Guachochi enclavada en la sierra de Chihuahua, recuerda que es un lugar lleno de árboles grandes, rodeada de naturaleza, con ríos y animales.

Vivía con su abuelita y su tía. Señaló que sembraban maíz y frijoles, aclarando que esa actividad la realizan los hombres, mientras las mujeres se quedan en la casa haciendo comida, cuidando a los niños, haciendo tejidos y canastas.

"Eso es lo único que se hace allá en la sierra, las mujeres aprenden a tejer porque las abuelas le enseñan a las madres y estas le enseñan a sus hijas".

Rorana compartió que ella aprendió a tejer canastas de hoja de palma, es una palma que se consigue en el monte y que es difícil encontrarla en medio de la sierra.

"También aprendí a tejer cintos con un telar, eso me lo enseñó mi tía. Se trabaja en una tabla larga de dos metros, se pone el estambre, luego se va entretejiendo uno por uno, formando las figuras".

"Es mucho trabajo hacer un cinto, se lleva 15 días hacerlos.También me enseñó a hacer pulseras con shakira, aprendí hacer varias cosas que me sirven para vender y comprar comida".

"Yo me tardo hasta un año haciendo un vestido completo, en la sierra las mujeres hacen en una semana los vestidos, es lo único que hacen allá".

Vestida con un traje azul, compuesto por una falda con largos olanes y una blusa con amplias hombreras, tanto la falda como la blusa están cosidas a mano, con toques muy tradicionales de la cultura rarámuri, su calzado es el tradicional, unos huaraches de cuero con suelo de baqueta.

"La ropa me la hago yo misma, es algo que nos enseñan hacer las abuelas y las madres, las faldas y las blusas se cosen a mano, la falda se hace con más de diez metros de tela".

Con 16 años en La Laguna, dice que ya ve esta región como su hogar, ella llegó cuando tenía 15 años.

Acompañada de sus familiares, arribó a la Comarca Lagunera huyendo del frío que hace en su hogar en la sierra tarahumara, sin embargo comparte que prefiere vivir en la ciudad. "Me gusta estar aquí porque sí hay trabajo, en la sierra no hay nada".

Rorana dice que en Gómez Palacio la vida es tranquila, transcurren sus días entre la elaboración de artesanías y salir a venderlas, ella se mantiene de la venta de pulseras y cintos, acude a los centros de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo.

"A las personas les gusta mi trabajo con las manos, pero a veces no me quieren comprar al precio que las vendo, siempre quieren que les de más barato, necesito dinero para comer y acepto, pero todo lo que hacemos se llevan muchos días de trabajo".

Rorana sueña con tener mucho material para elaborar sus artesanías, está dispuesta a enseñarle a más mujeres rarámuris la elaboración de pulseras y cintos.

"El material es muy caro, si tuviera material haría muchas cosas". A pesar de no tener estudios de primaria, sabe leer y escribir, dice que batalla con los números pero le hace la lucha, porque no quiere perder dinero.