“De la herrería en la forja a crear esculturas”

En el Taller González con una tradición de 50 años, los obreros realizan rejas y también iconografías monumentales. Lo ideal sería que las obras artísticas permitieran el sustento familiar.

Francisco I. Madero, Coahuila

Lo que inició como un pasatiempo dentro de un taller de herrería común, se perfila ahora como un negocio en posible expansión luego de que el propietario, Ismael González, utilizara materiales para desarrollar junto con los trabajadores, esculturas de acero con motivos nacionales.

Norma Barrientos, esposa de Ismael, indicó que dentro del taller ubicado en avenida Ferrocarril número 61, la creatividad de su compañero impulsó a los trabajadores para fraguar imágenes esculturales que refieren la cultura mexicana.

Aunque lo ideal sería que las obras artísticas permitieran el sustento a una familia o negocio, lo cierto es que este escultor continúa manteniéndose del trabajo del taller.

Así en el Taller González, con una tradición de al menos cincuenta años, los obreros realizan composturas de rejas y barandales, pero también iconografías monumentales que se pueden apreciar tanto en atrios religiosos como en desfiles institucionales.

“Lo primero que pensó y que hizo fue esta águila nacional (republicana) pensando en el escudo nacional, luego se puso a observar la forma de los nopales para sacar una plantilla al tamaño de los originales y con tiempo libre salió la escultura”.

Este primer trabajo acompañó a la pequeña Fernanda, hija de la pareja, que fue escogida como reina en su escuela primaria, en el carro alegórico a la Revolución ella vistió un traje típico al que le bordaron en la falda a los héroes y se colocó el águila para acompañarla. Posteriormente la escultura fue solicitada por el párroco de la iglesia del Sagrado Corazón para acompañar a la virgen de Guadalupe en una conmemoración, quedando a reserva de la iglesia en el recinto por muchos años.

“Luego de esta águila mi esposo hizo otra y se la compró un particular en Torreón y la verdad es que sí se ha preparado, pues ha trabajado 18 años la herrería en la forja. Ahora tiene otra pieza que piensa vender a un dueño de un restaurante y tiene también un rinoceronte en construcción”.

Aunque lo ideal sería que las obras artísticas permitieran el sustento a una familia o negocio, lo cierto es que este escultor continúa manteniéndose del trabajo del taller, realizando escaleras y enrejados, pero a la par motiva la creatividad de sus colaboradores para que del imaginario se concreten esculturas monumentales.