Ser mamá y estar en el TKD demandan su total atención

Bárbara Segura, madre y maestra de Taekwondo, no siente la necesidad de inculcar por la fuerza la disciplina del taekwondo en su pequeña, aunque la apoyará completamente en caso de elegirlo.
Bárbara Segura, Madre y profesora de taekwondo en Torreón.
Bárbara Segura, Madre y profesora de taekwondo en Torreón. (Carlos Hernández Castrejón)

Torreón, Coahuila

Bárbara Segura dedicó muchos años de su vida al taekwondo competitivo, representó a México en repetidas ocasiones y cosechó gran cantidad de triunfos.

Actualmente, como madre de una pequeña de 2 años, vive una etapa muy distinta que la ha llevado a enfrentar nuevos retos para salir adelante.

"Es importante también que los hijos sigan el ejemplo que uno como madre les puede dar, a Nerea yo nunca le he dicho que haga taekwondo y llega y da patadas".

El taekwondo es una disciplina que demanda de mucha dedicación y tiempo al deportista para llevarla a su máxima expresión. En el caso de quien lo enseña, la perspectiva sigue siendo la misma.

Para la ex seleccionada nacional, ser mamá y estar dentro del taekwondo demanda de su total atención, para poder cumplir cabalmente con sus obligaciones.

"Nunca me imaginé vivir algo así. Cuando era adolescente, uno sólo se entrena y se va a la escuela a estudiar, pero ahora como mamá, todo es muy distinto".

"A veces es algo complicado, sobre todo por las tardes, que es cuando los niños ya no están en la escuela y yo debo acudir a mi escuela a dar clases".

"Mi hija tiene clases de gimnasia y natación, me tengo que organizar, pero veo que también le gusta el taekwondo y eso de alguna forma me ayuda para mantenerla ocupada mientras estoy trabajando", expone la entrenadora.

Señala lo importante que es contar con el respaldo de la familia, de la gente de confianza para salir adelante cuando la situación es complicada, sobre todo por el trabajo.

"Es importante contar con el apoyo de la familia, mis papás y la madrina de mi hija, amigos, he sacado adelante a mi hija, pero todo sale y gracias a Dios ha sido una niña muy independiente".

"Ahora que está más grande me acompaña, se mete a las clases, pero es bastante agradable tenerla a mi lado".

Aunque el taekwondo es su vida, Bárbara Segura no siente la necesidad de inculcar por la fuerza esta disciplina en su pequeña.

"En lo personal me gustaría que a mi hija le gustara otro deporte, así yo conocería una actividad distinta y no sólo taekwondo en todo momento".

"Pero si es lo que ella escoge, entonces yo la apoyo totalmente, porque es importante que sienta ese respaldo para que pueda desarrollarse de una mejor manera".

"Nerea va a cumplir 3 años en julio, ella ha sido para mi vida un motor, ahora estoy en una escuela más grande que donde estaba, tengo más alumnos y ese crecimiento ha sido por ella, por sacarla adelante, de lo contrario seguiría en lo mismo, así que es un impulso en mi vida, una motivación que me ha hecho ver las cosas de diferente manera", resaltó.

Bárbara comparte lo que muchas mamás deportistas comentan sobre trabajar y criar a un hijo.

"Las mamás que están en una situación como la mía, me parece que estarán de acuerdo en que esto nos hace mucho bien, son mucho más activas, tienen mucha energía para traer a sus hijos de arriba para abajo, saben dónde están, con quién conviven, lo que hace falta y necesitan".

"Es importante estar ahí cuando nuestros hijos nos necesitan, es mejor eso a llevar una vida sedentaria, sin saber dónde o con quién están sus hijos, no dudo que haya mamás fuera del deporte y que sean muy activas, pero en lo personal esto da más energía".

Sobre todo, resalta la importancia de dar un buen ejemplo como madre, porque de ahí parte cómo crecerán los hijos.

"Es importante también que los hijos sigan el ejemplo que uno como madre les puede dar, a Nerea yo nunca le he dicho que haga taekwondo y llega y da patadas".

"Así que es algo que ella ve y que trata de emular, por eso siempre es importante estar conscientes qué es lo que queremos que nuestros hijos aprendan de nosotras las mamás".

"Nunca me imaginé vivir algo así. Cuando era adolescente, uno sólo se entrena y se va a la escuela a estudiar, pero ahora como mamá, todo es muy distinto".

La atleta

Bárbara Segura sobresalió como atleta, siendo alumna de Alina Garza. A los 21 años (octubre 2003) recibió la oportunidad para pelear por un lugar en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Entonces acudió como novata del equipo femenil preolímpico, en la categoría de menos de 49 kilogramos, lugar que compartió con la suplente Rosa Emma Reyna.

En 1997 y 1998 estuvo en el equipo juvenil y en 2000 dejó el deporte de las cintas negras para regresar tres años después y cumplir con los procesos selectivos que la encaminaron a estar en la selección mayor, por lo que debió interrumpir el sexto semestre de ingeniería industrial.

Bárbara ganó dos medallas: una de plata en el Abierto de Holanda y bronce en el Abierto Mexicano.

Compitió en la Universiada de Daegu, Corea del Sur y en la primera ronda fue eliminada por la representante de España.

En Corea del Sur hizo campamento de dos semanas con sus compañeros titulares Iridia Salazar (59 kilos), Víctor Estrada (menos de 80), Oscar Salazar (58) y los suplentes Paola Félix, José Luis Ramírez y Tadeo Castillo, en 2003.