Sufre calvario en hospital 180 de IMSS

Hoy cumple diez días con una triple fractura de cráneo que no ha sido atendida
Al inaugurar el hospital, el entonces presidente Felipe Calderón lo calificó como de "primer mundo".
Al inaugurar el hospital, el entonces presidente Felipe Calderón lo calificó como de "primer mundo". (Víctor Hugo Ornelas)

Tlajomulco

Cuando Gilberto Medina, habitante de El Grullo, en Jalisco, fue atendido a causa de una caída que le ocasionó graves lesiones,  le informaron que habría que trasladarlo al Hospital Regional 180 en Tlajomulco, esto sin saber que lo que estaba a punto de vivir sería lo que familiares califican como “un calvario”.

Gilberto, pintor independiente, arribó a las instalaciones de este nosocomio el 20 de enero, el diagnóstico: fractura de radio y cúbito en uno de sus brazos y triple fractura de cráneo. El dolor casi insoportable; la atención la recibe en una camilla en el área de urgencias donde le colocan suero con medicamento para controlar la aflicción.

La sala de urgencias se convirtió en el lugar de estancia de Gilberto y los familiares que se turnan para acompañarlo, finalmente el pasado 28 de enero le asignaron una cama y operaron la fractura de su brazo, mientras que la lesión craneal, considerada por los propios médicos como la más grave, sigue esperando.

“Nos dicen que la doctora que lo va a operar tiene neumonía y entonces hay que esperar hasta que se recupere”, platica Sergio Medina, quien ha acompañado a su hermano en la mayor parte del proceso en el Hospital de Especialidades y para quien estar junto a Gilberto no ha sido nada fácil.

El pasaje de transporte sencillo de El Grullo a la zona metropolitana tiene un costo de 200 pesos, el regreso otra cantidad igual, además hay que apartar algo de dinero para comprar al menos una torta y un refresco, ya que pensar en llevar “lonche” desde casa no es una opción viable, en el hospital está prohibido el ingreso de alimentos y bebidas.

Cada visita que hacen familiares a Gilberto tiene un costo al menos de 500 pesos, a esto se le suma la pérdida de un día laboral, lujo que la esposa del lesionado no se puede dar por dos razones: ausentarse algunos días podría significar perder su trabajo como jornalera en San Gabriel, además esa labor no le genera el ingreso para hacerlo.

Gilberto se encuentra en la cama 263 del segundo piso, ahí se duele cuando a la enfermera del turno nocturno olvida cambiar su medicamento, ahí aguarda junto a su hermano que duerme en una silla y ahí por momentos lanza alguna plegaria, no para que la corte celestial se apiade de él, sino para que su doctora asignada se recupere y entonces pueda ser atendido en uno de los hospitales que el ex presidente Felipe Calderón , calificó como “de primer mundo” durante el evento inaugural del mismo en el que estuvo presente.