Deportación: el fin del 'sueño Americano'

Semanalmente suelen presentarse de tres a cuatro casos de personas que han sido repatriadas a tierras mexicanas por autoridades de Estados Unidos, al no contar con la papelería requerida.
Durante su estancia en Estados Unidos no solamente formaron familia, sino también un patrimonio.
Durante su estancia en Estados Unidos no solamente formaron familia, sino también un patrimonio. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

El sueño americano de Ana Hernández García llegó a su fin hace una semana y ahora lo único que le importa es que su familia pueda reunirse en su ciudad natal, Aguascalientes.

La mujer joven partió hace casi cinco años con su esposo a Los Ángeles, California; con la intención que tiene muchos mexicanos: encontrar una mejor calidad de vida.

"En el área de Atención ciudadana escucharon su caso y fue posible que le pagaran el viaje de regreso a su ciudad."

"Nos fuimos mi esposo y yo solos, luego tuvimos allá a nuestros hijos: una niña de cuatro años, otra de un año ocho meses y uno más de cuatro meses", dice. 

Ambos encontraron la forma de adaptarse en aquella ciudad, la mujer laborada en un hogar con tareas domésticas y su esposo en un huerto en la pizca de manzana.

Durante ese tiempo no solamente formaron familia, sino también un patrimonio compuesto por un departamento y mobiliario variado que tuvieron que dejar atrás al ser deportados hace una semana.

En ese sentido, hace siete días ambos acudieron a un supermercado a comprar comida y víveres para la familia, cuando personal de migración que realizaba revisiones sorpresas los encontró y debido a que no portaban con ninguna identificación fueron deportados.

"Nos trataron bien, el problema fue que nos encontraron los de migración", indica.

Entonces fue cuando la familia se separó, pues ella tuvo que irse con un grupo de mujeres que deportaron y su esposo con un grupo similar a él.

No ha tenido ninguna comunicación con él y tampoco con sus otros dos hijos que llevaba.

Poco después de que la deportaron -ella y su bebé más pequeño- llegaron al área fronteriza del estado de Chihuahua, donde logró conseguir un viaje hacia Gómez Palacio, Durango, y llegó el viernes pasado por la noche.

"Se fueron sin nada y allá, asegura, encontraron mucho y lo más importan fue formar una familia compuesta por tres hijos."


Tras deambular durante varias horas se encontró con personas que la apoyaron en el ejido San Esteban, donde por fortuna sabían de una dependencia municipal que podría auxiliarla para regresar a su pueblo natal. 

Según personal de esa dependencia, semanalmente suelen presentarse de tres a cuatro casos similares a los de Hernández García y de igual forma tratan de auxiliarlos.

Sin embargo, la historia de Hernández García aún no llega a su fin, pues sigue a la espera de que su esposo y sus demás hijos se reencuentren con ella.

Asevera que no le preocupa lo que pueda pasar, ya que de alguna u otra forma verían la forma de establecer un negocio para subsistir.