CRÓNICA | POR ARISTEO ABUNDIS

Sirvió 30 años a la gente, ahora les pide caridad

"Don Juanito" fue policía dedicado y atento, le pidieron que fi rmara renuncia asegurándole pensión; lo cual no sucedió.

Subsiste con el apoyo del programa 70 y Más, y lo que recibe en la calle.
Subsiste con el apoyo del programa 70 y Más, y lo que recibe en la calle. (Aristeo Abundis)

Pánuco

En el año 2009 inició el procedimiento para la desaparición de la Policía Municipal de Pánuco y a cambio llegarían Policías Estatales a hacerse cargo de la seguridad de los ciudadanos; en este proceso algunos elementos tuvieron la opción de ser recontratados para recibir la capacitación correspondiente e integrarse a la nueva Policía Estatal.

Esto no era posible con don Juan Lara Rivera, policía con más de tres décadas de servicio, a quien, según narra él mismo, parado a las afueras de una tienda de autoservicios donde clama por apoyo y caridad.

Él, había recibido el diagnóstico médico de problemas con su vista; entregó su documentación a la Policía Estatal para solicitar que le permitieran realizar su trabajo solo de día por la gradual pérdida de la visión.

Entre anécdotas y añoranzas de días enteros sin dormir para cumplir con su función de vigilancia preventiva, "don Juanito" señala que recibió pago de retiro y que la instancia policíaca estatal le pidió que firmara documentos en los que aparentemente le otorgarían su pensión, pero dada ya su avanzada enfermedad visual, señala que, solo le tocó confiar en quienes le presentaron la documentación que firmó.

Meses después, se enteró que había renunciado a todo beneficio que se daba, por haber firmado retiro voluntario, lo que lo llevó a salir a la calle en busca de trabajo que a sus más de 70 años ya nadie le dio, máxime que un mal día se percató de que ya no veía nada, que su vista había "fallecido" primero que su cuerpo.

Sigue recordando anécdotas, y recuerda la realización de las expo ferias tradicionales de Pánuco, señalando con orgullo que era la más grande de las huastecas y que a él le tocaba recorrer en actividades preventivas durante los más de 15 días que duraba el evento; al tiempo que destaca que este día le ha ido muy mal, las personas poco apoyo le han dado, mientras muestra un vaso con escasas monedas, que dice sabe identificar perfectamente a la hora de tocarlas.

Lanza una pregunta directa, "¿todo lo que dije no me causará algún inconveniente?, yo, no quiero molestar, solo quiero que me apoyen".

Destaca que su familia es de escasos recursos pero logró incluirse en el apoyo para mayores de 70 años recibiendo únicamente mil 80 pesos cada dos meses, es decir que tendría que cubrir todas sus necesidades con 540 al mes o 135 pesos a la semana, sin contar con el hecho de que durante mucho tiempo no recibieron apoyo el año pasado al iniciar las campañas electorales y por este motivo se suspendieron los pagos.

Ya no piensa en medicinas, pues literalmente no le alcanza; agradece el apoyo en monedas que le dan los transeúntes y clientes de la tienda de autoservicio.

Insiste en recordar su época de guardián del orden y asegura que no pide reconocimiento alguno pues este lo lleva en su corazón y en su mente, con la satisfacción del deber cumplido de manera cabal y honesta. Dice adiós, pero no se retira, tal vez lo que quiere decir es... "puedes retirarte".