“Si no hay un cuerpo que compruebe que es mi hija, está viva”

A 10 años de la desaparición de Silvia Stephanie, su continúa la búsqueda desesperada por tratar de localizarla y afirman que no han contado con el respaldo de las autoridades.

Torreón, Coahuila

Redacción: Cecilia Rojas.

Este 5 de noviembre se cumplen 10 años de que la joven Silvia Stephanie Sánchez Viesca Ortiz, quien tenía entonces 16 años, desapareció luego de ir a una actividad deportiva de su escuela.

Desde ese momento, su familia comenzó a buscarla de manera desesperada. En entrevista con Ángel Carrillo, director de Operaciones de Multimedios Laguna, sus padres, Óscar y Silvia, hablaron de todo lo que han perdido, de lo que han hecho y lo que seguirán haciendo para poder volver a tener consigo a Fanny.

¿Silvia, cómo ha cambiado usted en 10 años?

Es una pregunta difícil, porque antes era una Silvia que vivía y ahora soy una Silvia que quiere sobrevivir. No nada más por encontrarla, por mantenerme también, porque si me pasa algo, ya no voy a buscar.

Pero ya no es lo mismo, ves la vida desde otra perspectiva, te cambia por completo.

¿Nunca ha pasado por la mente de ustedes que Silvia Stephanie haya escogido la vida en la que en este momento está inmersa?

"Me siento muy molesto. Tres gobernadores, tres procuradores, a la fecha y ninguno ha sido capaz de darme un resultado o una pista concreta", papá de Fanny.

Estamos consientes de esa probabilidad y no tanto porque ella lo haya escogido, sino porque simple y sencillamente tuvo que ceder para sobrevivir y el ceder es a lo mejor tener que acostumbrarse.

A lo largo de estos 10 años, ¿se ha sentido arropada por las autoridades?

No te puedo decir que sí. El que ahora me dedique a apoyar a otras familias y a ayudarlos para que los casos de ellos se vayan moviendo, no significa que yo esté contenta.

Las autoridades no hicieron lo que debieron hacer en su momento. Tuvieron la manera de recuperarla. Hubo momentos en donde ellos pudieron tener a mi hija en sus manos, entregarla y no lo hicieron.

Fanny ahora ya es una mujer, tiene 26 años de edad, ¿concibe que Silvia Stephanie tenga otro raciocinio, otra mentalidad en relación a regresar con ustedes?

No tendría cara para verla a los ojos y decirle, "hay hijita, por fin". No va a ser fácil, nada fácil. Estoy segura que la voy a encontrar, yo creo mucho en Dios. No sé cuándo, no son mis tiempos, son los tiempos de Dios, pero creo en la nueva vida y si no la encuentro aquí, la voy a ver allá.

Don Óscar, usted ha estado en Zacatecas, Guadalajara, en todos los lugares en los que les decían que habían visto a Fanny.

Recorridos de pistas, vía telefónica por personas que por conducto de otras decían que Fanny estaba en Parras, que la habían visto. Eran pistas que nosotros, por la desesperación, inmediatamente nos abocábamos a seguir.

Llegamos a ir a Nuevo Laredo, Guadalajara, Zacatecas, Parras, Morelia, infinidad de lugares. A Zacatecas fuimos en un carro que me prestaron donde trabajaba, estuvimos a punto de chocar y nos contactamos con un tránsito de allá, que dijo que mi hija estaba en un table dance.

Fuimos al antro, pero ella no estaba ahí, pedimos un operativo federal y resultó que la finalidad del tránsito era recuperar a su hija.

¿Desde su perspectiva de hombre, de padre de familia, se sintió respaldado por las autoridades?

Lo digo con todas sus letras: la autoridad hasta la fecha no nos ha dado resultado. Al contrario, yo en lo personal, como cabeza y creo que toda mi familia, nos sentimos agraviados, golpeados, por la misma autoridad.

Me siento muy molesto. Tres gobernadores, tres procuradores, a la fecha y ninguno ha sido capaz de darme un resultado o una pista concreta.

Don Óscar, usted me dice que se siente agraviado e incluso con cierto grado de enojo, ¿cómo ha sido este vaivén de las emociones que experimentó primero y cómo se siente ahora emocionalmente?

Fue muy difícil, tuve choques internamente por la desesperación, yo reaccionaba del coraje porque sacaban notas periodísticas falsas por orden federal, lo que vino a alterar mucho nuestro estado de ánimo.

"Las autoridades no hicieron lo que debieron hacer en su momento. Tuvieron la manera de recuperarla. Hubo momentos en donde ellos pudieron tener a mi hija en sus manos, entregarla y no lo hicieron".

Empezaron las llamadas falsas, las extorsiones, un sinnúmero de cosas para las que no estábamos preparados en ese momento. Ahora hemos estado más tranquilos. Las autoridades actuales están al medio pasito que antes no se daba, porque el expediente estaba congelado.

Si nosotros no avanzamos, ninguna de las gentes del grupo de mi esposa ni de FUUNDEC, va a ver resultados.Son 10 años. La gente no tiene idea sobre lo que es vivir así 10 años.

¿Qué es lo que ustedes no han dicho del tema Fanny y que de pronto quisieran externar?

Creo que lo más relevante, que mucha gente no sabe, es sobre quién ha estado involucrado. Las mismas autoridades, jugar de esa manera, la fiscal federal, la gravedad de decir que un ex procurador general de la República suspende el operativo de recuperación cuando la tenían ubicada.

Mucha gente no lo sabe. Lo que no se ha dicho es inclusive hasta molesto, hay gente que se atreve a decir que ya tenemos a Fanny. En el Centro Nacional de Inteligencia dijeron que la habíamos vendido en 500 mil pesos. Las autoridades tienen miedo de recuperarla. Si no hay un cuerpo que se haya comprobado que

es mi hija, mi hija está viva y esa es la esperanza de todos.

¿Qué le diría si la viera en este momento?

Sentiría mucha vergüenza, le pediría perdón por no haberla encontrado. Tratamos de hacer lo más que pudimos. Se acabó el dinero, sin la ayuda de las autoridades y sin dinero, la gente está frita.

¿Qué derrumbó en don Óscar la desaparición de Fanny?

Lo más hermoso que Dios, por conducto de mi esposa, me dio y que lo disfruté 16 años. Haberme dado el privilegio de darme una niña. En mi casa fuimos cuatro hermanos, siempre faltó una mujer.

Mi mamá tiene 86 años, nos sacó adelante, vive sola y lo que más me duele es que posiblemente no llegue a ver si recuperamos a mi hija. Esa es también la urgencia y la presión de exigirles a las autoridades que ya se pongan a trabajar, que así como estamos nosotros, hay miles de familias que están hechas pedazos.