Servicio de escoltas, un negocio que va al alza

Las peticiones son requeridas primordialmente por empresas del estado, no obstante se les llama de varias partes del país.
El personal de seguridad se distingue por estar siempre en alerta.
El personal de seguridad se distingue por estar siempre en alerta. (Cuartoscuro)

Monterrey

A las constantes denuncias de la iniciativa privada sobre la inseguridad que los aqueja, se suma una estadística poco conocida: los requerimientos de escoltas se han elevado de manera sustancial en los últimos meses.

Compañías dedicadas a la seguridad privada consultadas por MILENIO Monterrey confirmaron que en el transcurso del 2013 y lo que va del 2014 la contratación de estos elementos se disparó un 25 por ciento.

El servicio es requerido primordialmente por empresas del estado, no obstante, las peticiones de personal de seguridad llegan de varias partes del país.

 “Lamentablemente la inseguridad si ha afectado...se ha incrementado más de un 25 por ciento tranquilamente”, indicó Armando Maya, directivo de una empresa de seguridad privada.

En una locación privada, alejados del bullicio, los escoltas empresariales se capacitan en defensa personal, tiro y respuesta a situaciones de riesgo.

 Si bien están en el negocio de la seguridad, su tarea es pasar desapercibidos. Escuchan y observan muchas cosas, pero el silencio es su idioma.

 Aquellos que dan servicio a los empresarios del estado entrenan por horas a pleno sol. Su preparación es extenuante, pues el resultado de su trabajo incide en el prestigio de ellos y su compañía.

 La regla de oro es simple: no entrar en confrontación con el enemigo, sólo inmovilizarlo y resguardar así a su protegido. El arma es el último recurso, pero si tienen que usarla, son letales.

 “Definitivamente la repetición de los ejercicios es lo que da estos resultados”, revela un instructor.

 Los simulacros se hacen con armas y balas reales. Uno de los escoltas funge como protegido, otro realiza los disparos a los objetivos marcados en una madera y un tercero muestra como se resguarda al empresario. Se intercambian los papeles entre ejercicios, pero no la intensidad.

Todos los aspirantes a escoltas son adiestrados con técnicas de judo por instructores con reconocimiento internacional. Antes de salir a proteger a un empresario o familia, pasan meses en entrenamiento.

 Un aspecto poco conocido es que el principal, como se le conoce a la persona a resguardar, también recibe una capacitación para facilitar la actuación de los escoltas. Nada se deja al azar.

 Con un mercado en franco ascenso gracias a la inseguridad, los escoltas se han convertido en una necesidad más que en un lujo.