Paga sentencia con educación

A sus 45 años, Alejandro Juárez terminó sus estudios de secundaria; hace tres años fue procesado por violencia familiar.

Monterrey

Acusado de violencia familiar, Alejandro Juárez, hace más de tres años fue a la cárcel. Para librar su sentencia un juez de Guadalupe le dictó una fianza de dos mil pesos y acabar la secundaria.

Hoy, a sus 45 años, todo ha cambiado. Cumplió con la sentencia de un magistrado, se rehabilitó en Alcohólicos Anónimos y fue el primer lugar de la generación 2011-2014 de la secundaria nocturna Profesor Manuel Méndez Cazares, ubicada en Monterrey.

Él se graduó este jueves junto con más de 10 alumnos, una asociación ya se apuntó con una beca para seguir su preparación.

Aunque tres años pudieran parecer fáciles, para Juárez no fue así.

Su trabajo como mecánico automotriz le permitía arreglar carros y solventar sus gastos; a las cinco de la tarde cerraba su negocio, para posteriormente bañarse, cambiarse y llegar puntual a las seis a la secundaria.

"Era raro cuando el cliente estaba atrás de mí y me quedaba hasta las 7 u 8 de la noche. Pero era raro, siempre venía. Estas oportunidades no salen todos los días".

Pero llegó el momento en el que estuvo a punto de desertar. El juez le dijo que con dos años de secundaria sería suficiente para cumplir la sentencia, por lo que le fue a avisar a sus maestros.

"Acabé primero, segundo y se me hacía muy largo... pero cuando ya acabé segundo el juez me dijo fírmele ahí y ya cumple con todo", contó Juárez.

Fue ahí donde comenzó la labor de ánimo de sus maestros y de la directora de la secundaria. Alejandro les comentó a sus profesores que ya había acabado con el juez de Guadalupe y que no sería necesario seguir en la escuela.

"Le dije a la directora que ya no iba a ir porque ya había acabado con el juez y ella me dijo 'sí, pero deje el juez, usted venga y acabe su secundaria; si ya se echó dos años ya que le cuesta uno más' y pues dije bueno, tiene razón.

"Y a duro, duro, faltan dos meses y ya para cuando me di cuenta ya terminé y ahora al final me doy cuenta que no sólo venía por un título, sino por lo que enseña el maestro", relató con una sonrisa.

Ahora reconoce que fue importante culminar su secundaria. Sabe nuevas palabras, ecuaciones y tiene un nuevo sueño de obtener una beca para estudiar mecánica automotriz.

"Aprendí muchas palabras que he visto que dicen en la televisión o programas que no sabía qué querían decir; ahora ya sé muchas palabras que antes no sabía, a mi me gustaba aprender eso de los números", dijo.

No sólo el aprendizaje de números o palabras quedaron con él. Su comportamiento ha cambiado, pese a que sus hijos pensaban que no terminaría su escuela.

"Ya me llevo bien con todos mis hijos, ya no me tienen miedo, siempre les dije que estaba estudiando y me dijeron que le echara ganas, pero no creyeron que la iba a terminar.

"Sí es cierto, ya mero tenían razón... pero ahora a mis hijos los veo cada domingo. Vinieron mis dos hijas a la graduación, mis hijas han visto este cambio".

Así que aquellos que no han culminado sus estudios, agrega, es mejor que la terminen "ya lo verán".