Hay que hacer antojable la vida religiosa: Sacerdote

Hay menos vocaciones, por que el Clero es más viejo, sacerdotes que ya partieron o que ya están en una etapa de descanso en su ministerio, Ismael José García encargado de la Promoción.
Ismael José García encargado de la Promoción Vocacional en el Seminario Santa María Reyna de Torreón.
Ismael José García encargado de la Promoción Vocacional en el Seminario Santa María Reyna de Torreón. (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

Hay menos vocaciones, por que el Clero es más viejo, sacerdotes que ya partieron o que ya están en una etapa de descanso en su ministerio, comentó el sacerdote Ismael José García encargado de la Promoción Vocacional en el Seminario Santa María Reyna de Torreón.

Él es el único encargado de vocaciones, inabarcable el universo de un millón de personas en La Laguna para una sola persona. La respuesta es la cultura vocacional, donde desde la familia, los padres informen a sus hijos, que hay otras formas de vida, una de estas la vida religiosa, que el padre Ismael considera feliz.

Desde la fe, esto no es considerado una carrera, pero si un estado de vida, donde el sacerdocio se considera una forma de vida, una vocación, el sacerdocio es para el padre Ismael, un hombre para los demás, para los que necesitan, desde donde él y los sacerdotes, encuentran la felicidad.

En el plano femenino, desgraciadamente la situación está peor, al grado de que muchas congregaciones han ido desapareciendo en estos años.

“Estos son los elementos que Dios quiere y que los tienes. Pero si no los tienes, tal vez tienes la capacidad de ser buen papá, o buen profesionista”.

Entre los factores, la cosificación, no de parte de los demás hacia una persona, sino desde la misma persona, puede ser algo que afecta.

“No digamos que es más tentación, es nuestra responsabilidad, pero debemos darle al otro lo que le hace bien desde el punto de ética y moral”.

Cabe mencionar que la cultura femenina ha sido muy diferente, los embarazos en edades muy tempranas, anulan la posibilidad de que ellas se quieran acercar a esta vida.

“No es que haya menos vocaciones, hacen falta más promotores vocacionales”. Afuera hay muchas cosas, pero desde el interior, se puede dar mucho más hacia afuera para los demás.

Esta vida puede ser plena. ¿Qué podemos hacer para que los jóvenes se acerquen a esta alternativa de vida, benéfica para los y las jóvenes, y a la sociedad?

“Nosotros que somos católicos, dar testimonio desde nuestra vida para que sea antojable. Si damos a conocer algo que llama la atención, que somos felices, atrae. Lo que sea, un matrimonio de 50 años, atrae a casarse. Hombres o mujeres solteros que hacen su trabajo bien, atraen. Monjas y sacerdotes felices, también”.

Destacó el sacerdote, que el pecado más grande de la Iglesia, ha sido no mostrar el rostro de Dios, sino el de la Iglesia. El verdadero rostro de Dios es el de un Padre y una Madre en la i gura de María.

A veces los jóvenes sienten la inquietud de elegir la vida religiosa. Pero hay un proceso en el que se debe de confirmar que efectivamente, ese llamado es el camino.

El proceso, explica el padre Ismael, es primero descubrir que Dios te llama y que en ese llamado hay algo distinto a la vida, primer paso que es dado por Dios, por que los chicos llegan solos.

Luego, descubrir y se va viendo en el proceso, si realmente Dios llama, por que pueden haber ganchos que son salidas de la realidad, y para escapar de ella, se pueden ir a refugiar ahí.

“Estos son los elementos que Dios quiere y que los tienes. Pero si no los tienes, tal vez tienes la capacidad de ser buen papá, o buen profesionista”, y se va viendo desde el primer año, Introductorio a la vida sacerdotal.

Desde los hábitos de diario, como levantarse al diez para las seis de la mañana, luego orar en lugar de ir a correr. El hacer las cosas adentro, en otro enfoque.

Cabe mencionar que la cultura femenina ha sido muy diferente, los embarazos en edades muy tempranas, anulan la posibilidad de que ellas se quieran acercar a esta vida.

En tres años de Filosofía, el paso siguiente, se le ayuda a la persona a descubrirse a sí mismo y ayudarlo a ser una persona madura, con raciocinio lógico y que pueda tomar decisiones reales conforme al bien.

Luego siguen cuatro años de Teología. Esto de alguna forma es el paso en el que ya la decisión está tomada. Conocen de Dios, de la Iglesia, los dogmas, y la misma vocación, que es permanente.

Con los chicos hay acompañamiento en todo su tiempo de formación. El sacerdote a cargo lo va guiando y también le pregunta cómo va.